El sistema capitalista marca las pautas de las transacciones económicas de todo el mundo y se presenta como el sistema económico más apropiado para la forma y ritmo de vida que llevamos en la actualidad.
Pero, ¿está toda la población mundial situada en un contexto más o menos similar para que impere sólo un tipo de economía común para todos?
Se puede afirmar que no.
Es evidente que en la orbe existen diferencias abismantes entre los continentes, las sociedades y en definitiva, entre los países desarrollados y subdesarrollados.
No se pueden comparar los estándares de vida que hay en Europa y Estados Unidos con los que existen en América Latina y África, por nombrar algunos lugares, donde los habitantes sólo se deben conformar con los frutos que les entrega el subdesarrollo.
Precisamente aquí donde surge otra pregunta ¿Qué pasa cuando el neoliberalismo, la democracia, una dictadura o cualquier otra forma de gobierno no son suficientes ni eficientes para satisfacer las necesidades de toda una población?
Lamentablemente la desilusión, la disconformidad y en especial, la falta de información conforman un ambiente propicio para que aparezca algo llamado POPULISMO.
Este es un régimen de gobierno que se presenta como la única solución a los problemas y desigualdades existentes en la sociedad. Se caracteriza por representar a los sectores medios y bajos, es decir, a la mayoría de los ciudadanos y mantiene su poder dándole al pueblo todo lo que quieren.
Dicho de esta manera, pareciera que surgió la solución a todos nuestros problemas, pero no es así. Hay que profundizar más en el tema.
En el sitio web Construaprende, aluden a la interrogante de qué es mejor, un gobierno que da trabajo a los pobres, o un gobierno que mantiene a los pobres mediante regalos. Sin duda, la primera opción, dar trabajo a los pobres, es la única forma en que una persona de escasos recursos pueda surgir y salir de la pobreza. Por el contrario, la segunda opción convierte al ciudadano en un parásito del Estado, que no sale de la pobreza y se contenta con los regalos que el gobierno le da. Lo que el pueblo quiere no siempre es lo mejor para ellos.
Esta situación, en un primer momento, dejará felices a los más pobres, pero a largo plazo traerá consecuencias considerables para toda la población, debido a que la mala utilización de los fondos públicos dejará al país en la ruina y con deudas externas, como ocurrió en Argentina en los años del peronismo.
Los líderes populistas se caracterizan por ser personas muy carismáticas y simpáticas, poseedoras de una excelente oratoria, que trasmite tranquilidad y confianza a los oyentes. Por lo general, participan en actos muy ruidosos y concurridos para hacerse conocidos. En sus discursos incluyen las ideas de igualdad y hacen denuncias, repudiando a las elites, que a su juicio, son las causantes de las diferencias sociales, porque son corruptas en el poder y acaparan todas las riquezas de la Nación.
Los populistas siempre aparecen en los países que están marcados por altas tasas de pobreza, analfabetismo e inmovilidad social. La falta de educación y de una formación política adecuada son armas potentes que los populistas ocupan a su favor. Con estas condiciones son capaces de convencer a los votantes sólo con palabras bonitas y promesas irreales, vendiéndoles la idea de que él mejorara sus condiciones de vida.
Lo anterior se ve reflejado en el escenario de Bolivia, un país que, según el sitio web El Almendron, está conformado por un 62 por ciento de indígenas, entre aymarás y quechuas, que tiene altos índices de pobreza y analfabetismo, y que además ha sido dirigida durante años por la clase alta, que se ha enriquecido con los recursos naturales de la zona sin preocuparse de los problemas que aquejan a sus ciudadanos. Debido a esto, cuando aparece Evo Morales, un hombre de origen humilde, a favor de los indígenas, campesinos y cocaleros, pero por sobre todo preocupado de los verdaderos problemas que tienen los ciudadanos con las elites, es la opción perfecta para los sectores populares.
Las promesas que tienen relación con el término de la pobreza, de las desigualdades y con mejorar la calidad de vida son algunos de los ofrecimientos que los populistas nunca han cumplido, ni cumplirán jamás. ¿Por qué? En el sitio web del Profesor se explica que los gobiernos populistas sólo toman medidas superficiales, porque no les interesa generar un verdadero cambio estructural para terminar con los problemas económicos de la gente. Y es obvio que no les importe, ya que si se dedican a terminar con la pobreza y mejorar la calidad de vida (educación, trabajo, salud) se acaba su gobierno, pierden el poder. No hay que olvidar que los populistas hacen pan para hoy y hambre para mañana.
Los gobernantes populistas tienen entre sus típicas artimañas una bastante peculiar, consiste en tener un enemigo declarado en todo momento, con el cual se mantenga una disputa mediática con el fin de de que los ojos del mundo y de sus ciudadanos se fijen en eso y no en los problemas internos de su Nación.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, es el símbolo del populismo en Latinoamérica. Él tiene a sus adversarios en la mira y cada vez que tiene oportunidad le manda un recadito a Jorge Bush o hace sus descargos en contra del capitalismo, llamando la atención de los medios de comunicación de todo el mundo y acallando sus problemas internos.
Los medios de comunicación masiva son altamente censurados en este sistema de gobierno, no pueden emitir ningún tipo de crítica hacia su máxima autoridad, ni nada que perjudique su imagen. En Venezuela el presidente sabe muy bien como ocupar los medios a su favor, en especial la televisión, donde se emite su programa “Aló Presidente”, vitrina que ocupa para dirigirse a su pueblo y tranquilizarlo.
Chávez, al igual que todos los populistas, cuando llega al poder cancela las instituciones existente y desprecia el poder legal que regía en los Gobiernos anteriores, consiguiendo el control total, sin tener contrapesos.
Es importante aclarar que los regimenes Populistas no hacen distinción entre izquierda o derecha.
Es inevitable pensar que un gobierno con esas características debe formar parte del bloque comunista, pero en Sudamérica han existido varios gobiernos populistas de derecha, que en el sitio web Wikipedia están caracterizados por promover reformas sociales y apoyar a las masas manteniendo el sistema neoliberal y con fuerte cercanía a los Estados Unidos. Un ejemplo podría ser el Gobierno Militar impuesto por Augusto Pinochet en Chile, en el año1973.
América Latina no es la única latitud del mundo que sufre los estragos del populismo.
En África las tasas de pobreza y analfabetismo son mayores que en Latinoamérica. Por esta razón, ya esconsiderada como un potencial foco de Populismo. En el sitio web Atlas se dan a conocer los problemas económicos que debe afrontar Zimbabwe, una localidad del continente, por la mala gestión que realiza su presidente populista Robert Mugabe.
En el sitio web Monografías se destaca que en el territorio africano los gobiernos populistas utilizan los valores tradicionales y religiosos para cohesionar a su pueblo y mantener su poder.
La sociedad globalizada del siglo XXI está cada vez más diversa y compleja, al punto de que la democracia se ha desvirtuado y el neoliberalismo ya no está siendo eficiente para controlar el tráfico económico mundial.
Hay que buscar un sistema de gobierno cada vez más perfecto, no pensando en la utopía de eliminar a los ricos y pobres quedando todos iguales. Más bien hay que pensar en un equilibrio entre ambos sectores.
Si el populismo apareció en el mundo como repuesta al neoliberales, en unos años más estaremos en presencia de otra forma de gobierno que destierre el populismo, tal vez mejor o talvez no.