Populismo

Recursos naturales: El futuro de Latinoamérica

"Empezamos la nacionalización con los hidrocarburos, y mañana será la minería, será el forestal y todos los recursos naturales que pelearon nuestros antepasados los que serán transferidos al control del Estado", Evo Morales, presidente de Bolivia. 

Por: Denisse Leigthon

Latinoamérica es rica en recursos naturales. Mediante la explotación y el manejo de éstos, los países sudamericanos podrían hacerse ricos, disminuir la pobreza y aumentar la calidad de vida de todos sus ciudadanos. Sin embargo, los gobiernos populistas que están actualmente en el poder de los países que lideran las reservas, no han actuado con el debido manejo político-económico respecto de la administración de estos recursos. Lo cual se refleja en las altas tasas de pobreza y subdesarrollo de la región.

Así lo deja entrever el profesor de economía de la Universidad de Islandia, Thorvaldur Gylfason. Según el catedrático “las investigaciones efectuadas muestran que una abundancia de recursos naturales más bien afecta negativamente el crecimiento al fomentar la corrupción, el deseo de vivir de las rentas, hay menos inversión y menor énfasis en la educación”.

 

Venezuela, Ecuador y Bolivia tienen las principales reservas americanas de petróleo y  gas natural, ambos recursos extremadamente rentables. Pero al analizar su situación económica podemos vislumbrar una mala utilización y administración del dinero, que estos recursos dejan para cada uno de los países nombrados.

Según Mario Vera Barrezueta, periodista del diario ecuatoriano “El Telégrafo”, los países que cuentan con estas reservas naturales experimentan un  fenómeno llamado “la paradoja de la abundancia”.

 “Países como el nuestro, con abundantes recursos naturales, son propensos a tener un aparato estatal obeso e ineficiente para captar y administrar las rentas que generan estos recursos, sacrificando el desarrollo de políticas públicas orientadas a fortalecer el sector privado”. (Mario Vera Barrezueta).

 Aquí Barreta se refiere a la estatización de las empresas que manejan los recursos. Hemos observado cómo los países en cuestión se han apropiado de las principales empresas explotadoras de petróleo y gas natural. Mediante este proceso las compañías transnacionales pierden el interés de trabajar en estos países, ya que no les conviene. Por ejemplo, en Bolivia la explotación de los recursos naturales le dejaría como ganancia a las empresas, sólo el 18% de la productividad.

La estatización podría ser positiva si estos gobiernos tuvieran la capacidad de explotar y administrar las ganancias. Sin embargo, no cuentan con la tecnología y las maquinarias necesarias para hacer un trabajo eficiente. Por lo tanto lo único que logran es perder gran cantidad de material para exportar.

Sobre esto existen variadas visiones. Una de éstas es la del  comentarista boliviano Mario Suárez quien  advierte que: "Hallar un buen arreglo con las petroleras en los contratos es importante para evitar la fuga de inversión extranjera. Es necesario estar preparados para una posible interpelación internacional".

Por otra parte  Luis Kinn, analista energético, declaró al diario boliviano El Deber que “…la nacionalización puede volverse en contra si las petroleras acuden al arbitraje internacional y se daña las inversiones extranjeras, ya que el Estado no podrá asumir los costos de exploración y explotación de modo inmediato".

Respecto del porcentaje para las empresas el economista Bernard Inch también avisa de que la medida "puede espantar a las empresas extranjeras porque con el 18% de las ganancias no hay negocio".

Un punto importante de analizar es el que expone Xavier Sala-i-Martín catedrático de la Universidad de  Columbia y profesor de la Universidas Pompeu Fabra. Él  cuenta que Bolivia ya nacionalizó el petróleo en 1937 expropiando a Standard Oil y cuando vio que el sector público no conseguía producir nada tuvo que privatizar. Luego, volvió a nacionalizar en 1969 (esta vez fue la Gulf Oil) y el fracaso llevó a la privatización de 1996.

Sala-i-Martín además asegura que “se dirá lo que se quiera sobre las privatizaciones de los noventa, pero lo cierto es que no sólo aumentaron la productividad sino que fueron esas empresas las que descubrieron las reservas de gas natural que ahora se quieren expropiar”.

Es así como los gobernantes en su afán de adquirir votos, desperdician grandes oportunidades de negociar con empresas internacionales y al mismo tiempo provocan el estancamiento del desarrollo económico de sus patrias.

Un claro ejemplo de esto es la situación venezolana. Hugo Chávez está en su tercer mandato como presidente de Venezuela. Según un estudio realizado por la ONU Venezuela registró en el 2005 un nivel de pobreza extrema mayor que en 1990. Otro estudio hecho por Datanálisis del diario Últimas Noticias venezolano, la pobreza se ha desarrollado de la siguiente forma en los últimos diez años: 73% (1994), 85% (1998), 60% (2003), 74% (2005).

Sin embargo, los datos entregados por el INE (Instituto Nacional de Estadística), órgano oficial del estado, la pobreza en Venezuela para el año 2005 se ubicó en 48% aproximadamente, debido al gran alcance de las Misiones llevadas a cabo por el gobierno y el crecimiento económico sostenido de Venezuela en todo el año.

Entonces, además de la mala administración de los recursos naturales, las informaciones están siendo manejadas y manipuladas por el régimen chavista, lo que provoca que los ciudadanos tengan una falsa expectativa sobre el desarrollo económico de su país y que Chávez sigua recibiendo el apoyo de quienes están mal informados respecto de la situación  real de su nación.

Thorvaldur Gylfason, analiza el tema de los capitales directamente: “ Los altos ingresos provenientes de la explotación de recursos naturales, especialmente cuando van acompañados de mal definidos derechos de propiedad y mercados imperfectos, conducen a lo que los economistas llaman “rent-seeking”, o sea la obtención de altas utilidades a través de favores políticos y distorsiones del mercado. Esto desvía las inversiones y la actividad económica de donde lograría mayor eficiencia y bienestar hacia donde resulta políticamente más conveniente”.

La idea realizada por Gylfason es fácil de reconocer. El 12 de abril de este año Hugo Chávez donó US$30  millones al gobierno Boliviano para repartirlos entre los municipios más pobres del país. Lo cual trajo consigo distintas críticas y manifestaciones de apoyo.

La jefa de la bancada de diputados del partido opositor Podemos (derecha), Lourdes Millares criticó la entrega de cheques,diciendo que “ya se inició la campaña por la reelección regalando dinero llegado de Venezuela”. Mientras que el gobierno para evitar futuras acciones legales de la oposición, promulgó el 27 de marzo un decreto supremo que permite a los alcaldes de los 327 municipios de los nueve departamentos de Bolivia recibir recursos directamente hasta un monto de 1,8 millones de bolivianos (unos US$ 220 mil).

Otro punto que se ha dejado de lado es el de la diversificación en la explotación de materias primas. Estos países basan toda su fuente de trabajo en la explotación de petróleo y gas natural. Respecto de este tema Rafael Pampillón,catedrático de la Universidad de San Pablo, Profesor del Instituto de Empresa, Madrid y Gérard VERNA, asegura que “los gobiernos de América Latina, (también el de Venezuela) deben enfocar su política económica en que sus economías diversifiquen su exportación, incorporando tecnología y valor a su producción y exportación”.

Además, entrega un análisis sobre lo que debe hacer el gobierno de Chávez con sus recursos naturales. Agregando que: “El modelo económico de Venezuela y en general el de América Latina,  se debe basar en la estabilidad macroeconómica, diversificación de la producción, mejores infraestructura, capital humano, capital de conocimiento y buen funcionamiento de las instituciones. Esta debe ser la ocupación del gobierno y no la gestión directa de los recursos naturales”.

En Ecuador la Inversión Extranjera Directa (IED) se dirige particularmente a la industria petrolera, siendo ésta la base de la economía ecuatoriana, a pesar de que esta actividad trae consigo gran cantidad de externalidades negativas. En el 2002 el desempeño de la balanza comercial (no petrolera) fue negativo y el déficit registrado alcanzó 2,805 billones de dólares, por el aumento de las importaciones.

En Ecuador los bosques constituyen el recurso más importante del país, ya que cubren el 40% de su territorio, pero no son explotados para la diversificación de productos que se exportan, ya que se han talado para fomentar la industria petrolera.

La administración de los recursos económicos que deja el petróleo no trae consigo sólo problemas económicos, si no que también tiene impactos ecológicos. Según el “Estudio evaluación de la política de manejo forestal en el Ecuador: propuesta de incentivos económicos”, realizado por profesionales de la FLACSO y ECOCIENCIA:

Entre los impactos negativos más importantes que ha ocasionado el petróleo,
Carrere (1997) ubica los siguientes:
• La apertura de 30 mil kilómetros de líneas sísmicas, que provocó la deforestación de un millón de hectáreas de bosque tropical.
• La tala para la construcción de 500 kilómetros de carreteras y un promediode 12 kilómetros de intervención a cada lado de las vías, por efecto de la colonización.
• La tala de 3 hectáreas por pozo (en un total de unos 400 pozos) y el impacto sobre 15 hectáreas para extraer la madera requerida para la plataforma de cada pozo.

Entonces, luego de analizar todos estos datos no cabe duda que estos tres gobiernos bolivianos, venezolano y ecuatoriano están utilizando incorrectamente la gran cantidad de recursos naturales que tienen en sus territorios.

Sin embargo, no todo está perdido, ya que en abril de este año, ocho presidentes de América Latina -entre ellos Venezuela, Ecuador y Bolivia- acordaron fortalecer la integración de la región, ahora denominada UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) y trabajar en la explotación de los recursos naturales.

En la reunión, el Mandatario venezolano Hugo Chávez señaló enérgicamente: “Debemos comenzar a trabajar en la UNASUR: petróleo, gas, ahorro de energía y energías alternativas: como biocombustibles (etanol), energía eólica (viento), solar e hídrica (agua)”.

Así seguramente, se podrán reunir las experiencias de todos los países latinoamericanos en materia de recursos naturales, para aprovecharlos “en la medida de lo posible”.

 

DOWNLOAD