Populismo

Secretario General del Partido Acción Nacional de México:

“Uno de los signos de la post – democracia es el populismo”

En el marco del primer encuentro del Foro Social Humanista de la Universidad Santo Tomás, Carlos Abascal Carranza conversó sobre el estado actual de la democracia en América.

Por Karen von Schwedler Carreras

 

Carlos Abascal Carranza  es el actual Secretario General del Partido Acción Nacional de México (PAN) y ex Secretario de Gobernación* de la Administración de Vicente Fox. Un político de trayectoria, abogado y docto en temas filosóficos, religiosos y por supuesto políticos.
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Con una labia impresionante y una seguridad impetuosa Carlos Abascal se ganó rápidamente a un público universitario, un tanto hostil, que no se interesaba en el tema y que no tenía ganas de escucharlo. Pero para el político mexicano esto no fue obstáculo, como buen profesor en cuestión de minutos tenía a todo el salón atento e interesado en el tema.  Y es que él no venía a hablar más de lo mismo, sino que el contenido de su charla abarcaba importantes realidades políticas, que no sólo están afectando a México o son una pura realidad de Centroamérica , son realidades que están afectando a todos los países de América, pues en este mundo globalizado todo tiene amplias repercusiones. Dentro de este gran tema de la democracia y  el llamado a  “promover los valores democráticos”  que hizo Abascal,  subrayó la importancia que merece el fenómeno de “la post – democracia” que puede llegar a causar estragos en América.

Qué es la post – democracia

Para Abascal la post – democracia se provoca por una especia de desencantamiento de la política que provoca desconfianza en el sistema, en las instituciones y en la ley. Y que finalmente lo único que logra es que los ciudadanos se vean atrapados en modelos autoritarios o populistas que les anulan cualquier instancia de real desarrollo,  porque no tienen propuestas ni planes reales de crecimiento, sino que se basan en promesas corto plazistas que no llevan a nada.

La post – democracia un fenómeno actual

            “La post-democracia es un concepto que explica el blindaje de una forma elitista de hacer política: clientelística y basadas en redes y capital social cerrado [no inclusivo], lo que conduce a que las decisiones políticas se tomen en grupos reducidos, compactos, asociados por intereses de carteles políticos; lo que en sí mismo reduce la gravitación de los principios representativos de la democracia [entre ellos, el valor del Parlamento]”.

En tanto para el filósofo francés Jacques Rancieré la post – democracia significa la desaparición de lo político. “En la post democracia triunfa la práctica de la adecuación sin resto entre las formas del Estado y del consentimiento”. Porque mientras en la democracia verdadera  existe una esfera específica del pueblo, en cambio en la post – democracia se desconoce todo discurso que sea disímil a ella y constituya una posibilidad de cambio.

Así mismo,  el sociólogo argentino Norbeto Ceresole habla de un modelo de post – democracia organizada siguiendo el orden: Caudillo – Ejército – Pueblo. Un claro ejemplo del modelo de Hugo Chávez. “Según esta visión el pueblo no tiene otra alternativa que la obediencia absoluta a la única autoridad legítima: el caudillo. Por su parte las fuerzas armadas estarían llamadas a convertirse en una suerte de partido militar y  a ocupar un rol intermedio entre aquel y el pueblo”.

El populismo y la post – democracia

Carlos Abascal Carranza conversa acerca del populismo y la post – democracia, como en su propio país se ha vivido el tema, y plantea algunas directrices a seguir por los partidos humanistas cristianos para combatir a los líderes populistas.

En cuanto al tema de la post – democracia ¿qué opinión le merece a usted  el resurgimiento de líderes populistas en Latinoamérica que se rigen por modelos propios de la post – democracia?

- Sin puntualizar en tal o cual caso, lo que está claro es que el populismo es uno de los signos de la post – democracia. Desde los gobiernos se ha vuelto a practicar este modelo populista que manipula a las mayorías a partir de dadivas y de concesiones que al final van a revertirse en contra de los propios pueblos, en un ejercicio que no es democrático es anti - democrático, pero que tiene un gran impacto justamente por ser populista, por  satisfacer expectativas de hoy, inmediatas de la comunidad.
Una ayuda económica, una distribución de despensas, una promesa de enrequicimiento de tal o cual naturaleza, ese tipo de movimientos que fundados en la democracia, porque nadie puede negar que hubo elecciones en Venezuela. Pero qué tipo de elecciones.

¿Le parece que la democracia, como concepto, está  siendo “utilizada” para legitimar elecciones y luego algunos gobiernos se olvidan de ser democráticos?

- Estos líderes se han fundamentado en la democracia, entre comillas,  para producir un sistema populista que más bien habla de la decadencia de la democracia, y por lo tanto de lo que yo he venido llamando la post – democracia. Eso es un signo, como el de Norteamérica, que cree que con su sistema puede imponer democracia en el resto del mundo y por lo tanto cumplir objetivos estratégicos de corte económico militar y no necesariamente democrático a favor de los pueblos de esas comunidades donde se presenta. El drama es muy fuerte y en América debemos tener cuidado con los populismos que se ocupan de las personas en lo inmediato. Pero que no preparan a las personas en la libertad, en el acceso libre a las oportunidades del desarrollo y por lo tanto ser plenos en su dignidad.

Cómo líder político humanista cristiano, cómo cree usted que se puede luchar contra los populismos. Que han sido siempre muy propios de Latinoamérica y que hoy en día parecen estar retomando fuerzas.

- Hay dos métodos uno de ellos es el de ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América) que es reunir a los partidos humanistas cristianos de América para intercambiar experiencias, para compartir métodos y para apoyarnos recíprocamente con pleno respeto a la soberanía de los diferentes pueblos.
Segundo método, ya es la conquista del poder. Al final los partidos políticos tenemos como vocación específica conquistar el poder político, entonces no somos sociedades de beneficencia, estamos constituidos para la conquista del poder político.

Pero sin bases sólidas y aunque exista alternancia de poder, el populismo puede florecer rápidamente si existe un descontento en la ciudadanía. Entonces qué tendría que hacer un gobierno para evitar esto.

Lo más importante es que una vez en el poder, hay que construir y cimentar bases sólidas. Creando legislaciones y políticas públicas que poniendo a la persona en el centro de todas nuestras decisiones. Demostrando como es infinitamente más acorde con la dignidad de la persona, como favorece muchísimo más a la persona en el corto y largo plazo, construir este tipo de leyes e instituciones humanistas que las visiones populistas cortoplazistas  y manipuladoras de la libertad de la gente. Entonces, permanentemente, el reto es llegar a gobernar y desde gobierno construir las leyes en la medida de la dignidad de la persona humana.

¿Cómo ustedes -desde la perspectiva de Gobierno- han luchado con el populismo planteado por Manuel López Obrador al constituir un gabinete paralelo?

- Es que el famoso gabinete paralelo es una ficción, no existe, no tiene ninguna significación. Y la lucha ha sido precisamente apegándonos estrictamente a las instituciones democráticas y a las leyes de nuestro país. Todo lo que hemos hecho, todo lo que a mi me tocó hacer en todo el proceso electoral y post electoral, como Secretario de Gobernación, giro en torno al Estado de Derecho.

Sin embargo a pesar de eso se siguió cuestionando el proceso electoral, y a nivel mundial se observó un país polarizado. ¿Cómo han logrado aplacar esto, gobernar y neutralizar esa polaridad?

- Ese es uno de los grandes temas de la democracia, cómo construir  las sociedades con la certidumbre necesaria para que todo el mundo sepa a que atenerse, porque nosotros quienes gobernamos desde el humanismo nos subordinamos a la ley y a las instituciones y por lo tanto le damos certidumbre a la sociedad. Esa es la forma de aplacarlo no, entregando seguridad y demostrando que todo se está haciendo conforme la ley y las instituciones.

Lo que hace el señor López Obrador es justamente oponerse a las leyes y a las instituciones dejando de reconocer lo que las leyes e instituciones establecen a propósito del proceso electoral que culminó felizmente el año pasado el 2 de julio. El cual obtuvo un clarísimo ganador y a quien las instituciones responsables de hacerlo le otorgaron el reconocimiento respectivo el 7 de septiembre. Y quien don Felipe Calderón Hinojosa tomo posesión el 1 de diciembre. Entonces el populismo entre otras cosas lo que hace es interpretar la ley a conveniencia, y donde le conviene la acepta, y donde no le conviene la rechaza. La única manera de combatir eso es con apego estricto a las leyes y a las instituciones y  respeto invariable al adversario político sin duda.


* Lo que equivale a Ministro del Interior.

Rancière J, Le Mésentene, París, Galilée, 1995, p.40.

Ceresole (1999); Garrido (2001), p.115-119.

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