Populismo

La Guerrilla del Presidente Uribe
Por Daniela Guzmán


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Desde antes de ser Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se comprometió con su país para lograr la pacificación en su interior, la que se ha visto impedida por la guerrilla que aqueja a dicha nación. Los subversivos que atacan al gobierno pertenecen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, (FARC), las cuales han encabezado una guerra civil,  que genera inseguridad entre los habitantes de Colombia.

Uribe una vez instalado en su gobierno procuró crear una campaña militar en contra de los insurgentes. Luego de un año y medio desde su llegada  al poder del país,  se podría decir que hubo logros con respecto a su promesa de pacificar.  El Ejército ha logrado presionar a las FARC por medio de una serie de ofensivas, es por eso que se han retirado de algunas zonas en las que tenían vasta presencia.

Los siguientes pasos  que el gobierno debería dar para conseguir la derrota definitiva de la guerrilla,  según un análisis hecho por el profesor Román D. Ortíz de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes de Bogotá, es enviar a sus Fuerzas Militares hacia el sector sur-oriente, para así destruir la infraestructura política y logística de las FARC. Ésta acción tendría resultados satisfactorios para el gobierno colombiano, aunque la ofensiva tendría elevados costos financieros y también humanos los que para el país son difíciles de cubrir.

Una muestra clara de los alcances de la campaña militar de Uribe fue la captura de Marco Aurelio Buendía, quien fuera el principal responsable del Comando Central de las FARC. El Ejército abatió a este líder de la guerrilla, lo que ha significado un gran golpe del gobierno hacia los subversivos y para la política de seguridad democrática del mandatario.

Los militares colombianos, a través de su Fuerza de Despliegue Rápido, (FUDRA), ha conseguido desbaratar el centro neurálgico de las FARC. Desde la muerte de Buendía,  comenzaron a caer y a rendirse varios comandantes de grupos insurgentes, por lo tanto la acción militar del gobierno ha golpeado duramente a la organización Ahora, con sus frentes rurales desmanteladas, para las FARC será más difícil continuar con su campaña terrorista en la capital.

Es cierto que la campaña militar de Álvaro Uribe ha tenido una cadena de éxitos, aún no se puede dar por derrotadas las FARC, ya que problemas estratégicos y políticos amenazan con destruir todo el esfuerzo del Estado colombiano. Primeramente se debe iniciar un proceso de consolidación que recubra a las regiones para los próximos intentos de invasión de la guerrilla.

Según el  análisis de Román D. Ortíz, “el éxito de la campaña depende de un golpe definitivo en contra de las FARC. También cree que el  esfuerzo militar se debe enfocar hacia las regiones donde los subversivos tienen una amplia infraestructura integrada por escuelas de cuadros, factorías de equipo militar, arsenales y  centros de mandos, lo que sirve de apoyo para sostener la capacidad militar de la guerrilla”

En su estudio el profesor Ortíz, concluye que “existen dos razones que impide al gobierno colombiano crear una campaña que termine con el problema de raíz. Primero que nada, el poder ejecutivo colombiano atraviesa por dificultades financieras, lo que pone en tela de juicio el invertir en el esfuerzo bélico. Por otro lado, la desmovilización paramilitar hará que la Fuerza Pública tome medidas de seguridad territorial lo que hará muy difícil que se conserven recursos para realizar operaciones ofensivas”.

El Presidente Álvaro Uribe, ha alcanzado logros importantes con la campaña del Ejército en contra de la insurgencia, pero aún así ha sido reciamente criticado por diferentes sectores políticos. Además el oficialismo ha recibido acusaciones de paramilitarismo lo que afecta las relaciones de Colombia. La oposición del gobierno de Uribe no ha estado de acuerdo con él desde antes de que comenzara con la campaña del Ejército para desbaratar la guerrilla.

Primero que nada los grupos opositores no compartían la opción de que se realizara una guerra en contra del terrorismo, ya que el problema real para la oposición es el intento de administrar el país por parte de la organización insurgente la que basa su sustento financiero en el narcotráfico. Otra razón por la que los políticos que se oponen al gobierno no están de acuerdo con Uribe,  son las propias acusaciones de vinculación con paramilitares de importantes personajes políticos de su bancada.

El presidente colombiano pertenece al lado Conservador de los partidos políticos de este país, es por eso que también ha sido muy criticado. Según el sitio Diario del Pueblo, una de las razones de estas criticas deben al apoyo que prestó Colombia  a Estados Unidos en la invasión a Irak.

A pesar de todas las diferencias políticas que existan, no se puede negar el logro que ha alcanzado la iniciativa de Uribe, la que no garantiza que no existan importantes conflictos políticos dentro del país por parte de las distintas tendencias políticas, además de las opciones que ha tomado el mando del país. Son conocidas las acusaciones hacia el presidente, por lo que se forma una rencilla entre quienes están contra la Guerrilla y  los que no quieren el paramilitarismo del que se cree está vinculado Uribe.

Sabemos que el Gobierno de Álvaro Uribe, es conservador, con respecto a esto es difícil razonar porque obtuvo mayoría de votos en un país mayormente de izquierda. Esta situación se debe quizás a la inseguridad que causa la subversión a los colombianos y Uribe desde un principio ofreció un Gobierno que enfrentaría a la Guerrilla.  

La política de  seguridad democrática, ha dado resultados ya que se han reducido los ataques, masacres y secuestros, aun así han existido fallos judiciales en contra de sus políticas de seguridad y se le ha acusado incluso de dictador, lo que demuestra que no cuenta con el respaldo de todos los poderes del Estado. Es así en este ambiente que continúa gobernando, enfrentando las críticas y llevando a cabo su plan de Gobierno.

 

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