Populismo

¿EVO MORAL... ES?
Por Pablo Zamorano

evoEvo Morales es y será siempre un político activista y un dirigente sindical boliviano representante de los colonos campesinos cultivadores de coca de la región del Chapare en ese país. Así lo ha reconocido abiertamente desde su campaña presidencial hasta  nuestros días.

Durante su carrera como legislador, ha luchado incansablemente por los derechos de los mineros, campesinos, obreros e indígenas, transformándose en el creador y máximo dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), con el que realizó muchas de las protestas sociales ocurridas en Bolivia a partir del año 2000 aproximadamente.

Debido a su afán por recuperar la propiedad estatal sobre el gas y otros hidrocarburos, dados en concesión a empresas transnacionales durante el gobierno de Gonzalo Sánchez Lozada,  Morales obtuvo el 54% de los votos en las elecciones presidenciales que se realizaron en diciembre del 2005, con lo que se transformó en el nuevo Presidente de la República de Bolivia, asumiendo definitivamente el cargo en Enero de 2006.

Sin embargo, su ideología populista e imagen de fiel representante de su pueblo y defensor a muerte de los campesinos cultivadores de coca, no siempre tiene una buena acogida en los demás países del mundo.

En la década de los noventa, Morales comandó una federación de campesinos cocaleros que se resistía a los planes gubernamentales del ex presidente boliviano Hugo Banzer Suárez, quien prometió al gobierno de los Estados Unidos la erradicación total de los cultivos de coca en el país.

El fundamento que tenía y que sigue teniendo el ahora actual presidente de Bolivia, es que la hoja de coca es considerada como parte de la cultura ancestral de los indígenas en ese país.
Además, La Comisión Coca de la Asamblea Constituyente de Bolivia (presididos también por Evo Morales), quiere que la nueva Constitución reconozca la planta como “recurso natural, económico, renovable y estratégico”.

Algo que sería totalmente entendible, si es que durante el mandato de Suárez no se hubiesen entregado algunos datos reveladores de lo que ocurría efectivamente con el cultivo de la hoja de coca, sobre todo en la región de Charape.

Según la información que entregó el gobierno, entre el 40 y 50% de la coca producida en esa región es destinada el narcotráfico. Datos que la oposición desmiente por completo, ya que elevan estas cifras hasta el 90%.

Entonces... Señor Morales y compañía... ¿Cómo no va hacer un recurso económico, si más de la mitad de la producción de coca se destina al narcotráfico?

Un escéptico podría pensar que quizás los porcentajes entregados por el gobierno pueden ser simplemente una aproximación, o que a lo mejor no son verdaderos ni verificables, pero lo cierto es que la información que se ha entregado no proviene sólo de fuentes de gobierno, sino que además son de ex cocaleros.

Felipe Cáceres, viceministro de Defensa Social, en una entrevista con el periódico La Razón realizada en octubre de 2006, no sólo reconoció estos datos, sino que los avaló. Además manifestó que son 3.200 hectáreas las permitidas para el cultivo de la hoja, sin embargo hay más de 6.500 destinadas al cultivo de coca.

Por otra parte, el senador de oposición Carlos Borth manifestó en el periódico Los Tiempos.com, que un 90% de la coca que se produce en Cochabamba termina procesada como droga y va a parar a los mercados negros de Argentina; Brasil y Europa

No contento  con esto, el Presidente boliviano pretende romper todo tipo de relación con los organismos internacionales, que no están de acuerdo con la determinación que tomó de incrementar los cultivos de coca a 20 mil hectáreas en un plazo no superior a los 5 años, es decir, antes del año 2010.

Pero eso no es todo... Además los diputados del Movimiento Al Socialismo -al cual está fuertemente ligado Evo Morales- han introducido al senado la reforma del escudo nacional. Ya no quieren que el laurel y el olivo sean parte del escudo. Ahora pretenden que sea una hoja de coca y la bandera indígena los elementos que representen al país.

A lo largo de todo su periodo como mandatario, Evo Morales ha intentado en varias ocasiones - con el apoyo de dirigentes de sindicatos de cocaleros ilegales del departamento central de Cochabamba -  que la comunidad internacional y especialmente los organismos antidroga de la ONU despenalicen la planta de coca, obteniendo siempre una respuesta negativa.

Los partidarios de que la hoja de coca sea en nuevo emblema del escudo nacional, manifiestan que es importante para la “soberanía nacional”. La bandera indígena quizás sea un lema importante para Bolivia y represente a gran parte de la población... pero... ¿La hoja de coca?...¿No será mucho Presidente Morales?

Porque... si según la prensa boliviana, no todos los bolivianos consume infusiones ligeras (mates) de hoja de coca, y sólo un 14 por ciento practica el milenario “acullicu” (masticado de la hoja) para calmar el hambre y el cansancio, práctica con la cual el presidente de la Junta de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, el nigeriano Philip Emafo, no está de acuerdo -  ya que “no es bueno” para “la gente que trabaja” masticar la hoja de coca, pues al quitar el hambre les impide “una nutrición apropiada, que es parte de los derechos humanos” –  ¿Para qué incrementar aún más el cultivo de la hoja de coca, si supuestamente sólo se utiliza con fines “medicinales”?

Está bien  tener una ideología populista y querer representar el pensamiento del pueblo. Es correcto y propio del populismo, representar a ese número importante de bolivianos que vieron en el Presidente Morales un líder que los identifica.

Pero... ¿A qué costo se está llevando a cabo esa representación?... ¿Es moralmente correcto lo que está haciendo el Presidente de Bolivia para llevar a cabo su plan de gobierno y mantener su ideología, teniendo en cuenta los niveles de drogadicción existentes en Latinoamérica y el mundo?....

No lo creo Presidente Morales...

DOWNLOAD