Populismo

Las verdaderas repercusiones del  discurso del presidente venezolano
El show del Chávez
Desde la década de los ´90, Hugo Chávez apareció como una nueva esperanza para el pueblo venezolano. Una vez que llegó a la presidencia conocimos además a uno de los personajes políticos más deslenguados de los últimos años, que ha sido capaz de generar más de algún cisma dentro de la región americana.

Por Hugo Garrido

Una espada, un machete, un arco y una flecha, acompañados por dos banderas, se sostienen sobre un caballo blanco, indomable, corriendo a toda velocidad en la única dirección que ha esta altura parece posible, la izquierda.

hugo chavezPor otra parte el amarillo, el rojo y el azul descansan tras una corona de ocho estrellas, enmarcando una visión que más que una alegoría plasmada en un escudo y una bandera es una ilusión que ha acompañado a una nación desde hace años. Desde la aparición en escena de Hugo Chávez. Desde el nacimiento de la actual República Bolivariana de Venezuela.

Chávez, militar, indomable, izquierdista, bolivariano, no tubo temor al momento de su arribo al poder de cambiar los viejos estandartes que habían regido al pueblo venezolano desde hace años, que para el parecían estancados en una política muy distinta a la que él pretendía crear. En un principio, instauró una estrella más a la bandera, incluyendo a la provincia de Guayana. También una serie de cambios al escudo y principalmente al nombre completo del país: adhiriendo la palabra “bolivariana” se enaltecía una figura fundamental y heroica para el pueblo, la de Simón Bolívar.

Por otra parte, Chávez, golpista, populista, dictador electo, demagogo, ha sido el principal gestor de una nación que se acerca a pasos agigantados a ser una nueva dictadura, coartando por ejemplo el trabajo de los medios de comunicación, y avasallando con todo a su alrededor a través de sus proyectos gubernamentales.

"El reino de amor y de paz de Cristo es el reino del socialismo, ¡el reino del futuro venezolano!"

Todo héroe necesita una bandera de lucha, un logotipo, un ideal al que aspirar, un símbolo, una imagen.

El socialismo del siglo XXI, es la principal bandera de lucha de Hugo Chávez. Bajo una explicación a ratos algo escuálida, pero llena de significación para el pueblo y  de directa crítica al sistema económico neoliberal, plantea una  postura que sin duda favorece a los sectores más pobres de su nación y de Latinoamérica (como ha sido la línea del comunismo, básicamente, de cualquier otro siglo).

A mediados del 2006 Chávez declaró en un discurso hacia su pueblo: “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”. (*)

Por una parte esto parece ser el sueño bolivariano hecho realidad, pero bajo unas cuantas sub-lecturas no se nos puede dejar escapar el alto grado de sentimentalismo al que alude su discurso, que ha ratos puede parecer infantil, gelatinoso, y absolutamente innecesario.

Su postura esta respaldada, a su vez con una continua ofrenda en contra de los protocolos establecidos en el trato con otros países, que si bien en muchas ocasiones no pasan de declaraciones hechas al aire en su programa semanal “alo, presidente” (donde despilfarra constantemente toda su verborrea dirigida a toda Venezuela), generan en su gente un sentimiento de orgullo y la sensación de que por fin su nación es capaz de “ponerle el pie encima” a las demás. (*)

Y probablemente ese es uno de los factores fundamentales de su discurso, si bien en un primer momento intentan generar revuelo, desordenar un poco la región latinoamericana, finalmente y el acto fundamental en su perorata es demostrar que sus planes e ideas, pueden triunfar independientemente del ordenamiento político-económico que existe, actualmente, en el resto del mundo.

"La pretensión hegemónica del imperio americano pone en riesgo la supervivencia de la especie humana"

Es una regla para todo héroe tener un enemigo, completamente opuesto a él, con un disfraz distinto y obviamente ante sus ojos, malo. Esta es también una regla para todo gobierno populista.

En el caso de Chávez su némesis es George W. Bush, el presidente del “imperio americano”, “el diablo”, “el cowboy”, “mr. danger” o de cualquier forma como despectivamente el presidente venezolano haya elegido referirse a él. (*)

Las políticas de ambos países son ampliamente opuestas, por un lado un gobierno estadounidense, con una manejo económico capitalista, lleno de empresas, marcas y grandes industrias, opositora a todo movimiento comunista que se desarrolle en el mundo, intervencionista, etc.

Por otro lado Venezuela, un país liderado por Hugo Chávez, socialista, con una economía mas regionalista, pobre, con una riqueza enorme en minerales pero una incapacidad de poder manejar correctamente esas riquezas. Además, un presidente que ha establecido relaciones amistosas con Cuba, y países de oriente medio, que son abiertamente enemigos de Estados Unidos.

"Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar! Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor Presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo «el diablo», vino aquí hablando como dueño del mundo, como dueño del mundo. Un psiquiatra no estaría demás para analizar el discurso de ayer del Presidente de los Estados Unidos."(*) Discurso en la LXI Asamblea General de las Naciones Unidas, que en su momento, dejo a más de alguno con la boca abierta.

Al momento en que un gobierno que ansía llegar a las masas establece una imagen de maldad o negatividad se enaltece. Al decir “yo no soy como ellos yo soy como el pueblo, y estoy por mi pueblo” la gente que escasamente ha tenido una oportunidad al interior de la sociedad venezolana anhela un cambio que esta enfocado directamente en ellos.

De todas formas, los ataques de Chávez no han sido únicamente unidireccional a George W. Bush, también se incluyen países como México a quien a criticado duramente por su adhesión al ALCA (Área de Libre Comercio de las Ameritas), que según el planteamiento de Chávez, es otra arma más del imperio para el control de Latinoamérica.

“Da tristeza que un pueblo heroico como el de México tenga un Presidente que se arrodille al Imperio y cumpla el papel triste, que fue a cumplir a la Cumbre de las Américas”(*) declaro en la IV Cumbre de las Américas a la vez que llamaba “cachorro del imperio” al entonces presidente de ese país Vicente Fox.

"Vamos mal, vamos de Cumbre en Cumbre, mientras nuestros pueblos van de abismo en abismo."

El héroe protege a la gente, los cuidas y se preocupa de ellos, pero sus métodos no siempre son los más adecuados. Esto también es una visión de populismo.

Internamente en Venezuela, Chávez ha implantado una serie de cambios por los que han generado las mayores críticas a su gestión. José Bono, perteneciente al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) declaró sobre él: "Puede gustar más o menos o nada (...) pero no llegó al poder como llegó Fidel Castro ni como llegó Pinochet. Llegó con las urnas y con las urnas sigue, algo que vale más que la opinión particular que pueda tener un Gobierno o un señor sobre la democracia venezolana."(*)

Pero su administración interna si ha mostrado matices de una tendencia a efectuar manejos dictatoriales. Fundamentalmente, al remplazar a directivos de empresas estatales, limitar el trabajo de los medios de comunicación de oposición,  e incluso en ocasiones el uso de la fuerza militar, para satisfacer el objetivo político fundamental.

Pero, de todas formas, el presidente venezolano si ha introducido una serie de medidas que intentan favorecer a su pueblo: educación, salud y vivienda, todo esto, desarrollado de la forma más visible posible y destacando que los cambios son un reflejo de el nuevo socialismo implantado.

Así, finalmente Chávez a marcado su camino político, a través de declaraciones, enérgicas, vulgares, fuertes, anti-protocolares. Demostrando una vez más dentro de una administración gubernamental que intenta llegar al pueblo con una nueva idea es fundamental el simbolismo que se puede generar a través de la palabra, y así habla Chávez.

“Venezuela nunca será colonia norteamericana ni de nadie.", dijo tras su reelección. "Tenemos que sacudirnos, porque si no, empezaremos a oler a morfina, discursos que huelen a morfina", comentó sobre la unión de las naciones de Sudamérica. “Señor presidente de México, si usted quiere que lo respeten, respete. ¿Escuchó? Luego no vayan a decir que soy yo el que atropello, que Chávez es el peleón del barrio” manifestó dirigiéndose al presidente mexicano, “No sea pendejo, Dr. Insulza [...] Vaya que es bien pendejo el doctor Insulza. Un verdadero pendejo, desde la P hasta la O [...] No le tenemos miedo. Usted está muy equivocado [...] Vaya con sus insulserías a otro lado”. Frases que son parte de  una lista interminable de intervenciones que marcan su camino político y principalmente su camino como una imagen pública poderosa. (*)

 

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