Populismo

El golpe de 2002:
El casi casi de la oposición
Fue la oportunidad de los contrarios a Chávez para lograr lo que las elecciones y los referéndum no habían podido, poner contra las cuerdas y hacer renunciar al carismático Presidente. Si bien, sólo lo consiguieron por un par de días, las consecuencias de este hecho aún se sienten al interior de la sociedad venezolana.

Por: Sebastián Parraguez Soto

 

1Todos sabemos que el mundo es redondo y que todo lo que sube, en algún momento, tiene que bajar.

Y es que los hechos ocurridos el 11 de abril de 2002 habían tenido su antítesis diez años antes, también con Hugo Chávez como protagonista, pero como militar golpista y no como militar golpeado.

La serie de eventos que se habían sucedido tras la ascensión al poder del líder populista en 1999 parecían dejar a la oposición en el mejor pie posible para sacar del Palacio de Miraflores al Presidente.

La fractura que había sufrido el Movimiento V República (MVR), fundado por Chávez para ingresar a la arena política, sumado a las acusaciones de corrupción al interior de la misma coalición, demostraban el desgaste sufrido por ésta .

Otro aspecto, que según John Magdaleno, Profesor de la Universidad Simón Bolívar, no se le ha prestado la atención suficiente, fue “el intento del presidente Chávez de activar el Plan Ávila -un plan de contingencia existente en la Fuerza Armada Nacional, que implica la utilización de su poder de fuego si es necesario- contra la manifestación que se aproximaría luego al Palacio de Miraflores” .

No obstante, el suceso que marcó el camino hacia la crisis más grande que ha debido enfrentar Chávez ocurrió en noviembre de 2001, cuando se cumplía un año desde que la Asamblea Nacional le otorgó por segunda vez al mandatario la posibilidad de legislar por decreto .

Días antes de finalizar el plazo de 12 meses estipulado por la Asamblea, Hugo Chávez anunció un paquete de 49 medidas sobre temas económicos, sociales y de administración pública, sin embargo, la atención se centró sobre la Ley de Tierras y la Ley de Hidrocarburos, leyes que no contaban con el apoyo de los empresarios.

De ahí en más, Venezuela se vio envuelta en una lucha fraticida entre chavistas y opositores al mandatario. Las protestas que se sucedieron día tras día no sólo cobraron la vida de decenas de personas, sino que marcaron también un antes y un después en la sociedad venezolana.

De protesta en protesta

2Desilusionados ante las medidas adoptadas por Chávez, los empresarios - agrupados en Fedecámaras-, aprovecharon el poder de ésta al interior del país para, junto a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), llamar a una huelga general el 8 de diciembre de 2001.

Sin embargo, y a pesar del 90% de adhesión conseguido aquel día, la presión de los opositores al Presidente no rindió los resultados esperados.

No obstante, lo ocurrido durante ese día sentó un precedente para lo que vendría en los meses posteriores.

Casi 90 días después, el primer mandatario venezolano, amparado en la nueva Ley de Hidrocarburos, nombraba una nueva mesa directiva en Petróleos de Venezuela (PDVSA), afín a las ideas del ejecutivo lo que, a juicio de la oposición “violentaba una larga tradición meritocráctica en puestos directivos” , y cuyos nuevos directivos no fueron reconocidos por los antiguos funcionarios.

Los disensos entre la oposición y el oficialismo continuaron acentuándose y, poco a poco, se abría nuevamente la puerta para la salida de Chávez de Miraflores.Pero ahora ya no eran sólo la CTV y Fedecámaras quienes estaban tras las incipientes protestas, a ellos se habían sumado algunos partidos políticos, la iglesia católica y los medios televisivos privados de Venezuela.

Contando con un apoyo transversal, se convocó a una nueva huelga general el 9 de abril del 2002 pero, a diferencia de la registrada un par de meses antes, la de ahora tenía un carácter indefinido y buscaba, de una vez por todas, sacar del poder al líder populista.

“A veces hay que pararse para poder seguir”, señalaba Carlos Fernández, presidente de Fedecámaras .
           
¿Golpe de Estado o vacío de poder?
             
Algo que no ha sabido resolver la historia venezolana es dilucidar lo que ocurrió el 11 de abril de 2002, cuando Chávez abandonó el Palacio de Miraflores y el 14 del mismo mes cuando es dejado en libertad en la Isla La Orchila gracias a la acción de los militares leales a este.

Los cinco días de protestas que se sucedieron en diversas ciudades, y que dejaron decenas de muertos y heridos de ambos bandos, sembraron más dudas que certezas.

La versión de la oposición de la época señalaba que lo ocurrido no fue un golpe de Estado, sino un vacío de poder. ¿La diferencia? Hugo Chávez y su vicepresidente Diosdado Cabello no habrían presentado jamás su renuncia. Aprovechando esto, la elite empresarial, apoyada por los disidentes militares al gobierno de Chávez, pusieron en el sillón de Miraflores al empresario Pedro Carmona.

No obstante, los militares que aún permanecían apoyando la figura del en ese entonces ex presidente derrocaron a Carmona y lograron restituir a Chávez en el poder el 14 de abril.

Sin embargo, “según la opinión internacional, este hecho es considerado como un golpe de Estado, dándole la razón a Chávez. Esto se ampara en la Constitución venezolana, la que afirma que la renuncia debe ser voluntaria y es nula si es bajo presión o coacción, además, la Asamblea Nacional debía aceptarla para ser válida” .

Pero más allá de si lo que ocurrió fue o no un golpe de Estado (que quede a gusto del lector), la oposición al carismático líder no pudo capitalizar la oportunidad más importante y concreta que ha tenido en los años que lleva siendo oposición en Venezuela para derrocarlo.

Desde el otro lado de la vereda, Diosdado Cabello, quien juró como presidente interino hasta que volviese Hugo Chávez al poder, reconoce que se aprendió mucho de los hechos de abril de 2002.

“Nosotros aprendimos a no ser tan ingenuos, aprendimos a entender y a valorar cada una de las acciones que los opositores políticos aquí en Venezuela han venido haciendo a partir de ese momento. Por eso van de fracaso en fracaso”, sentencia el actual gobernador de la localidad de Miranda .

Sin embargo, algo de lo que no existe duda es que lo ocurrido marcó lo que es actualmente la sociedad venezolana, una sociedad completamente fracturada y polarizada.


Venezuela en la encrucijada. www.elmundo.es

Entrevista BBC Mundo a Diosdado Cabello,  “A Chávez lo iban a asesinar”. En BBCMundo.com

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