Luiz Inácio Lula Da Silva nació en el estado de Pernambuco el 27 de octubre de 1945. Es el menor de siete hermanos – tres mujeres y cuatro varones- y se crió en una familia de labradores. Por motivos de trabajo, su padre, Aristides Inácio da Silva, se fue a la ciudad de San Pablo para trabajar como estibador en el puerto de Santos, por lo que no tuvo durante los primeros cinco años de su vida.
A los 11 años de edad, Lula y su familia decidieron mudarse a la ciudad de San Pablo en busca de nuevas oportunidades. Con apenas doce años de edad, se inicio en el mundo laboral como mundo laboral. Luego consiguió un trabajo como ayudante en una tintorería y posteriormente, cuando cumplió 14 años, encontró un empleo en una metalúrgica donde trabajaba doce horas diarias. Toda una proeza, considerando que a esa edad, lo que debería hacer un niño es estudiar y divertirse.
Durante años se sacrificó y trabajó duro para colaborar económicamente en los gastos de su hogar. Incluso realizó un curso de tornero mecánico del Servicio Nacional de Industria que logró terminar a los 18 años.
Sin embargo, no todo era trabajo y esfuerzo para sacar a su familia adelante. A los 22 años, Lula se casó con Maria de Lourdes. Luego de dos años quedó embarazada, pero lamentablemente ella y su bebé murieron durante el parto. Este suceso prácticamente destruyó al actual Jefe de Estado de Brasil.
Durante ese difícil periodo comenzó a trabajar en las Industrias Villares, en donde a pesar de ser un trabajador totalmente apolítico, comenzó a dar sus primero pasos como sindicalista por influencia de su hermano mayor Frei Chico. Quien estuvo fuertemente ligado al Partido Comunista de Brasil, fue apresado y torturado por lo militares luego del golpe realizado el 31 de marzo de 1964.
Fue entonces cuando Lula se dio cuenta que la política podía ser lo suyo. Comenzó poco a poco a participar cada vez más de la vida sindical, siendo elegido como primer secretario de la agrupación de metalúrgicos de São Bernardo do Campo en 1972. Tres años después, se convirtió en el presidente del éste sindicato, encabezando una serie de huelgas que lograron acelerar el fin de la dictadura a fines de la década de los setenta.
En este período (1974) conoció a la que hoy es su actual mujer, Marisa Leticia, viuda y madre de un niño, con quien ha tenido tres hijos más.
Ya consolidado como presidente del sindicato metalúrgico, Lula comenzó lentamente a obtener poder y reconocimiento por parte de los grupos socioeconómicos más bajos del país. Y cómo no, si representaba a un número importante de trabajadores humildes de Brasil. En estas condiciones, realizó un paro de 41 días en el que participaron 270 mil obreros paulistas y por el cual fue arrestado durante un mes. Sin duda, uno de sus mayores logros como sindicalista en la década de los 80.
Meses más tarde, Luiz Inácio Lula Da Silva logró fundar el Partido dos Trabalhadores (PT) logrando consolidarse como fuerza política. Pero no sólo se conformó con eso, además fue uno de los fundadores de la Central única de Trabajadores (CUT), que es un organismo parecido al que existe en Chile, con la diferencia que en nuestro país se conoce como Central Unitaria de Trabajadores, pero el fin es el mismo: ayudar y proteger al trabajador.
Increíblemente, el niño sin oportunidades que nació en una ciudad humilde de Brasil, que lustraba botas para colaborar con su familia y fue ayudante de tintorería, entre otros oficios de mucho esfuerzo, estaba logrando un poderío que jamás el pensó en vislumbrar.
Y es que su afición por la política comenzó a tomar cada vez más fuerza. Tal fue su ahínco por seguir cosechando logros, que en 1986 Lula se convirtió en diputado, colaborando con uno de los hitos más importantes en la historia política del Brasil: Reestablecer la votación libre y directa del Presidente de la Nación.
A pesar de que éste luchador sindicalista y representante de los trabajadores brasileños contaba con un apoyo significativo en el país, no obtuvo buenos resultados en su primera postulación a la Presidencia de la República en 1989, y obtuvo el segundo lugar detrás de Fernando Collor de Mello, que ganó con el 53% de los votos.
Como buen sindicalista y demostrando todo lo que ha conseguido durante su vida, Lula se presentó por segunda vez en las elecciones de octubre de 1994 y volvió a quedar en el camino. Esta vez fue Fernando Henrique Cardoso quien lo dejó sin oportunidad de llegar a ser Primer Mandatario.
Pero... no hay primera sin segunda, y no hay segunda sin tercera. Luiz Inácio Lula Da Silva siguió luchando por conseguir el sillón presidencial y se presentó por tercera vez en las presidenciales de 1998. Sólo obtuvo un 32% de los votos y Cardoso fue reelecto, pero al menos el PT – partido del cual era militante- tuvo mayoría en tres estados.
La pelea por alcanzar el máximo mando de la Nación se hacía cada vez más difícil, sin embargo todo esfuerzo y perseverancia tienen su recompensa. Y como buen lustrabotas, siguió sacándole brillo a su carrera. Fue así como en las elecciones del año 2000, el PT obtuvo mayoría de votos en más de 180 ciudades. Lo que dio paso para que dos años después, Brasil tuviese uno de los giros más importantes en la historia política del país, logrando que Lula Da Silva se consolidara como nuevo Jefe de Estado.
Una verdadera hazaña conseguida por Lula. Dejando en manifiesto que cualquier persona, sin importan su condición, puede optar incluso a las aspiraciones más altas que puede tener un ser humano. Inclusive llegar a ser Presidente.... pero siempre con los zapatos bien lustrados.