Desde el año 2003 que Colombia tenía intenciones de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Tanto así, que el presidente Álvaro Uribe le pidió abiertamente a Chile que quería asesoría técnica para después negociar y así lograr este acuerdo con el país norteamericano, según informó la prensa de Bogotá y la agencia EFE. Posteriormente, en noviembre del 2003, Uribe le planteó su interés al gobierno estadounidense durante la visita a Bogotá del representante de Comercio Exterior de Washington, Robert Zoellick.
Desde el anuncio del inicio de la negociación por parte de ambos países, Colombia conformó el equipo negociador, dirigido por Hernando José Gómez.
La posición negociadora de Colombia se construyó sobre la base de los insumos del equipo negociador y los aportes de la sociedad civil. Mientras que la concertación de temas se realizó entre el sector público, el sector privado, las organizaciones sociales y la academia.
Se realizaron 14 rondas de negociación y una reunión de avance. Las rondas se celebraron en ciudades de Colombia, Estados Unidos, Perú, Puerto Rico y Ecuador. Mientras que la reunión de avance se realizó en Washington, Estados Unidos.
Estas negociaciones se realizaron en un plazo de tiempo de 22 meses y concluyeron el 27 de febrero del 2006. Sin embargo, después de negociado el TLC entre los países, éste debe ser aprobado por el Congreso de la República y posteriormente convertirse en Ley. Así mismo los Congresos de Ecuador, Perú y los Estados Unidos deben aprobarlo, para que pueda implementarse.
Pero en el lapso que duraron las reuniones y hasta la fecha, Colombia vivió una crisis civil debido al TLC con Estados Unidos. Un amplio sector de la ciudadanía estaba en desacuerdo por este posible convenio ya que se sintieron perjudicados o desfavorecidos frente a este tratado.
Diversas áreas se sintieron afectadas y emprendieron una guerra contra el gobierno colombiano, enturbiando así la carrera al TLC con los norteamericanos. Uno de los actores principales fueron los estudiantes, quienes sintieron que se amenazaba el principio constitucional de la autonomía universitaria. Tanto así que estudiantes de 32 universidades de todo el país marcharon en defensa de la educación pública desde Cartagena hasta Barranquilla, en la denominada “Marcha Nacional Universitaria”. Esto debido al cierre de la Universidad del Atlántico por un déficit de 150 millones de pesos, lo cual podría ser subsanado con lo gestado en 4 días de guerra.
El presidente Uribe no demoró en erradicar el problema con sus constantes visitas a establecimientos como la Universidad de Magdalena, Universidad Católica, Universidad de Santander, Universidad de Sanbuenaventura, entre otras de la nación. El presidente Uribe fue claro: “No hay ninguna norma en el Tratado que afecte nuestra soberanía en materia educativa, no hay una sola norma en el Tratado que afecte el principio constitucional de la autonomía universitaria, que afecte lo que está consignado en la Ley 30 que desarrolla ese principio” , manifestó.
No obstante, la materia educativa no fue la única que se vio afectada con el TLC, sino también el área de agricultura, sobre todo con los “arroceros”, quienes sintieron que se amenazaba el cultivo de arroz en Colombia.
Referente al impacto que tendrá en esta industria el programa del TLC “Agro, Ingreso Seguro”, el Jefe de Estado señaló que los arroceros no sólo tendrán ayuda para enfrentar la competencia de Estados Unidos, sino también de otros países. “Los arroceros que llegaren a tener problemas por el arroz que entra del Ecuador, por el arroz que entra de Venezuela, se les apoyará de la misma manera que si llegaren a tener problemas por el arroz que llegue a entrar de los Estados Unidos” indicó.
Mientras tanto, el ministro de Agricultura, Andrés Arias, resaltó que el sector arrocero fue el que mayor protección obtendrá con el TLC: “Dentro de lo que fue posible, en el espectro de lo realista, de lo viable, el sector arrocero obtuvo la mayor protección que pudimos haber obtenido en una negociación de este estilo” destacó el personero.
El sector avícola también le dio la espalda al TLC. “El resultado de las negociaciones con Estados Unidos es lamentable, se generan unas condiciones que pueden ser de gran vulnerabilidad para la industria (avícola) por el manejo de los aranceles" , dijo el presidente de la federación de avicultores de Colombia.
No obstante, las acciones del gobierno en pro de la avicultura no se hicieron esperar y acordaron con Estados Unidos tres compromisos orientados a fortalecer los sectores en materia sanitaria, búsqueda de nuevos mercados y modernización, logrando así autosuficiencia, sustento y permanencia del sector avícola tras el cierre del TLC.
A pesar de todas las acciones del presidente para que el pueblo colombiano acepte el tratado con el gobierno norteamericano, unos días antes del fin de las negociaciones, miles de manifestantes llegaron hasta la embajada de Estados Unidos en protesta contra el TLC y contra la re-elección de Álvaro Uribe Vélez.
Los problemas para Uribe no solo fueron internos, sino también externos, puesto que países como Venezuela y Bolivia miraron con malos ojos este tratado. La angustia de estos gobiernos andinos tiene que ver con el fin de la APTDEA (sistema de preferencias arancelarias para la región) El que más quejas realizó fue Evo Morales por su relación colombo-boliviano. El mandatario colombiano de inmediato se fue a encontrar con Lula da Silva y charlaron sobre el TLC y la relación con la comunidad Andina y el MERCOSUR. Posteriormente, Uribe Vélez declaró que: “Hemos visto como ese Tratado en ningún momento afecta los acuerdos de la Comunidad Andina con Mercosur. Al contrario, vemos que hay mucho interés brasilero en invertir en Colombia, en incorporar bienes de capital a Colombia, fabricados en el Brasil, en producir en Colombia con materias primas de Brasil para poder utilizar a Colombia como una plataforma de exportación hacia el mercado de los Estados Unidos” , especificó.
Sin embargo, ese no fue el único problema que tuvo con su homólogo Evo Morales, sino también el de la “soja boliviana” fuertemente afectada por el TLC Estados Unidos-Colombia, toda vez que éste último país importará la soja producida en el país del norte, la cual es subsidiada por el gobierno estadounidense.
El presidente Uribe intentó “convencer” al presidente boliviano Evo Morales de la necesidad de reformar la Comunidad Andina de Naciones (CAN) a fin de favorecer la firma del TLC con los Estados Unidos. El presidente venezolano Hugo Chávez asegura que la CAN “se acabó” por culpa del TLC que firmaron Colombia y Perú con los Estados Unidos. La propuesta de Uribe recibió un “no” rotundo por parte del presidente boliviano, que mostrando dignidad lo comunicó a la comunidad internacional. En respuesta a la propuesta del gobierno de Uribe Vélez, los gobiernos de Venezuela y Brasil informaron su disposición de comprar toda la producción de soja boliviana. Esto como un modo de solidarizar con el gobierno de Morales, ya que era imposible que con el TLC Colombia siguiera comparando soja.
Ventajas y desventajas del TLC para Colombia.
La principal razón aducida por el gobierno colombiano es que no pueden “perder el bus” del desarrollo y que sin un TLC peligraría el futuro del país porque se derrocharía el gran mercado norteamericano.
Ante esto surge un debate producido por ambos extremos, donde se acepta la importancia de la inserción de Colombia en los mercados internacionales; pero lo que se discute es si la forma de globalización implícita en el modelo impulsado por los Estados Unidos es la más conveniente para Colombia, y si las cláusulas específicas del acuerdo son benéficas o perjudiciales para el país.
Ante la polarización, ambas partes exageran, puesto que este TLC no es ni tan bueno ni tan malo: tiene costos y beneficios, hay ganadores y perdedores, y por lo tanto lo que se requiere es un análisis basado en hechos y datos de las ventajas y desventajas del TLC aceptando todas las exigencias de los Estados Unidos.
Dentro de los pro del tratado, éste tiene grandes ventajas para Colombia, dado que permite a sus empresarios entrar al mercado más grande del mundo, ya que los colombianos vieron con recelo a países como Chile que se fue introduciendo a pasos agigantados con la economía norteamericana, lo que supuso que sus productos no pudieran competir con productos de países que sí tienen TLC.
Otra ventaja notable es que Estados Unidos es el que compra más productos colombianos, lo cual genera empleo e ingresos para el país. De sobremanera, esto es ventajoso tanto para Estados Unidos y para Colombia.
Además el gobierno de Bush les ha otorgado preferencias derivadas de la lucha contra el narcotráfico a través del programa ATPDEA que permite que más de 6 mil productos entren libremente a su país pero sólo hasta el 31 de diciembre del 2006. De ahí en adelante, éstos están pagando nuevamente gravámenes arancelarios. Con un tratado de libre comercio la entrada sin el pago de gravámenes arancelarios podría ser permanente.
Por otra parte, Colombia necesita reemplazar la caída de las exportaciones hacia los países vecinos con ventas a mercados grandes, dinámicos, con alta capacidad de compra y de acceso a sus bienes.
Y conjuntamente Colombia debe buscar que otros productos, distintos al café y al petróleo, entren al mercado para que tengan un negocio permanente y sin barreras para generar más empleo y bienestar a la población.
Asimismo, los pactos que se lograron en las negociaciones son amplios y ventajosos como lo es el programa “Agro, Ingreso Seguro”, que es un empuje económico para la agricultura colombiana.
Además, como lo asegura la administración colombiana, el TLC creará condiciones de confianza para la inversión, ayudará a los derechos de los trabajadores, abrirá oportunidades al campesinado colombiano, traerá crecimiento para el turismo, beneficiará las regiones, luchará contra la pobreza, desarrollará la cultura, incluyendo un acuerdo de propiedad intelectual para la salud pública, empleo y bienestar para los colombianos, entre muchas otras ventajas.
No obstante, todo tratado tiene también sus desventajas. Uno de ellos es que los insumos incrementaron sus precios en un 25% y fueron autorizados por el gobierno.
Así la economía en Colombia, de más de un millón de personas que viven en los más de 100 municipios en donde se cultiva el cereal, se vería seriamente afectada.
Y, finalmente, perjudica de sobremanera los costos de los productores colombianos que no son exportadores.
Por lo visto, el TLC entre ambas repúblicas trae más ventajas que desventajas. Ahora solamente los colombianos esperan que el acuerdo se apruebe de una vez por todas. Acción que se ha visto muy lejana porque a pesar de que se cerró la negociación, el tratado todavía no entra en debate en el congreso de EE.UU.
Se anticipó que con la elección del nuevo Congreso en Estados Unidos se comenzaría a discutir el tratado con Colombia en enero de este año, junto con el de Perú. Sin embargo, ya se cumplieron los plazos y la espera para Uribe ha sido eterna. Tanto así, que decidió viajar a Washington el 1 de mayo en busca de la aprobación del tan buscado y deseado Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos y despejar las acusaciones de sus opositores sobre nexos con escuadrones paramilitares.
No obstante, la aprobación todavía está en “veremos” por parte del gobierno de George Bush. Ahora solo falta que Álvaro Uribe se siente a fumar en la espera de su integración al desarrollo económico, porque el café no lo es todo.