El carnaval de Brasil, se celebra cuarenta días antes de semana santa anualmente en Rio de Janeiro y distintas ciudades de ese país, es conocido mundialmente y muchas personas de diferentes partes del globo acuden a ver las calles llenas de fiesta, carros alegóricos y bailarines cubiertos en sus coloridos trajes.
Los mejores equipos de fútbol del mundo, a su vez, se pelean a los jugadores de esta nacionalidad, Pelé en su época y Ronaldinho actualmente se han convertido en figuras mitológicas dentro de este deporte, llenando a Brasil de orgullo y esperanza.
Pese a toda esta alegoría de felicidad y bienestar, no es necesario hacer una gran sub-lectura para darnos cuentas que, detrás de todas estas celebraciones, se encuentra un escenario que Brasil durante años ha intentando tapar, su pobreza.
Así también su país vecino, Colombia, sufre una suerte similar mientras al ritmo de Shakira y Juanes y con el mejor café en grano bajo el brazo, luchan por ser considerado un país de riquezas, más allá de sus 26 millones de ciudadanos pobres.
Brasil, la peor distribución du mundo
Brasil es un país con dinero, el tercero más poderoso en América y el undécimo del mundo.
Brasil, además es uno de los mayores productores de café del mundo, en ganadería tiene la segunda producción bovina del planeta, y además, posee una minería importante, con extracción de piedras preciosas y minerales riquísimos. Incluso es productor de materias primas; autos y aviones se incluyen dentro de su lista.
Pero, Brasil, es un país pobre.
El 10% de los brasileños viven con menos de 1 dólar diario, chocando de este modo, y no por primera vez, una macroeconomía que bajo una mirada somera pareciera funcionar correctamente, pero que, mirando de más cerca, no es representativa de la gran población de un país.
El principal problema en Brasil es la distribución de las riquezas. Esto no es exclusivo de esta nación, si no que es una realidad que se encuentra presente en casi toda Latinoamérica, pero en ninguno, de una forma tan vertiginosa como es en este país.
En Brasil “El 50% más pobre de la población posee aproximadamente el 10% del ingreso agregado, mientras que el 10% más rico detenta casi el 50% del mismo” , como especifica el Banco Interamericano del Desarrollo, y que muestra, una vez más, la punta de lanza de lo que es la desigualdad de la nación. La distribución.
Lo que explica, básicamente, es que la distribución lanza datos erróneos en un análisis macroeconómico de la nación, por que si bien los números son positivos, el dinero no se distribuye igualitariamente, y los empresarios y principales poderes de la nación acaparan la mayor parte del dinero para ellos.
Desde hace años los distintos presidentes y organizaciones políticas que han pasado por el poder han luchado para acortar esta brecha pero, lamentablemente, no han zanjado el problema satisfactoriamente.
El actual Presidente de la Republica, Lula da Silva, perteneció también a este sector pobre de la población, y lo destacó en su discurso una vez que fue nombrado presidente: “Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República en mí país” .
Colombia, la tierra de la exportación
La economía de Colombia es la cuarta más grande de América Latina. El país exporta petróleo, café, bananas, flores, algodón, arroz, textiles y esmeraldas, además cuenta con un desarrollo de la industria manufacturera considerable.
Colombia, al igual que Brasil, es un país pobre, y como agravante, sus problemas económicos se vieron acrecentados entre los años 1995 y el 2000. Durante este período el desempleo aumentó y junto con el la pobreza de la nación se acrecentó en más del 10%, como señala la Comisión económica para América latina y el Caribe.
Las razones de la desestabilización de esos años se deben a la gran cantidad de tratados económicos de los que se ha hecho participe Colombia a través del tiempo, esto genera que cualquier crisis en el extranjero repercuta directamente en la economía interna del país.
Pero por sobre todo y al igual que su país vecino, su mayor problema es la distribución de los ingresos, conflicto que parece ser la tónica de los países de Latinoamérica. En Colombia además los problemas de distribución se presentan de modo distinto entre las regiones, donde además se puede ver que el acceso a servicio de algunas es poco menos que deplorable.
La historia que fue, y que será
De 1900 hasta ahora, Colombia ha disminuido su pobreza en casi un 40%, bastante, si no consideramos que los índices de pobreza aún alcanzan el 52% de la población.
Por su parte Brasil parece tener una esperanza nueva con la llegada de Lula da Silva al poder, para muchos un mandatario mucho más conciente de las necesidades de su población, pero que difícilmente logrará revertir una realidad que ya forma parte del paisaje de la nación, la pobreza, que reflejadas en las interminables fabelas, demuestran visualmente que la realidad del país esta muy alejada de las glorias futboleras de Ronaldinho o Pelé.
Y es al parecer de esta forma, con carnaval y con fútbol, con bailes y fiesta, con cerveza, con música, y todos esos estereotipos falsos o no, con los que Brasil intenta ocultar que en el fondo, la esperanza de tener un mejor pasar económico, ya está perdida.