Lula y Uribe

Los sin techo

Los habitantes de la periferia de las grandes ciudades, en su  incansable búsqueda de mejores oportunidades, han sorteado una vida de segregación y discriminación por parte de las elites cariocas. Quienes sin duda, los prefieren lejos del centro.

Por Carla Soza


Estos, sin tener una infraestructura urbana adecuada, se han asentado en los bordes de importantes urbes brasileñas tales como, Río de Janeiro, Pelotas y Brasilia, entre otras.

El proletariado brasileño vive literalmente sin techo que lo cobije. Son estas las condiciones que han dado origen, a innumerables poblaciones “callampas”, en el más prosaico chileno, o a las fabellas, como  se les denomina en Brasil.

El gobierno ha intervenido desde que los primeros problemas se presentaron, pero las viviendas han sido insuficientes desde 1950, cuando la ciudad de ”Pelotas” experimentó una oleada de emigrantes que no estaba preparada para recibir.

Producto de la industrialización que emergía, el Estado consideró necesario implantar una política de vivienda, y éste tuvo, una acción directa en el financiamiento y la producción de viviendas para la clase trabajadora.

Si bien era una ciudad emergente, que se veía con buenas expectativas económicas, estas no fueron suficientes para abarcar el notable aumento de la población.

El Presidente actual, Luiz Ignacio Lula da Silva, desde que asume el mandato el 2003,  ha buscado estabilizar la economía brasileña y poder así mejorar las condiciones de vida de la población carioca. Y en especial, de la clase trabajadora.

Algunas de las personas en la acampada que mantienen frente a la casa de Lula. (Foto: EFE)Da Silva fue elegido en 1969, dirigente del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Es en este momento donde comienza la carrera política para el jornalero. Que a pesar de no tener una carrera universitaria, Lula ha recibido el mejor título que un hombre pueda recibir, el de “Presidente de su país” ; como hizo referencia cuando es nombrado Jefe de gobierno de la de la República de Brasil.

Es por sus orígenes, que este político de izquierda, se ha concentrado en mejorar la calidad de vida de su pueblo. Durante la primera etapa de gobierno le dio siempre especial prioridad a disminuir las enormes e históricas desigualdades socio-económicas por las que Brasil ha pasado. Y para poder llevar esto, fomentó el desarrollo de una política externa soberana.

Esto llevaría al país a una reforma agraria, necesaria en muchas ciudades cariocas. El Presidente se ha enfocado en una política habitacional dirigida a los más necesitados. Es así como les ha entregado una morada digna, a los habitantes del campo y la ciudad.

Así se ha referido en el discurso que él  pronunció en London School of Economics (LSE) de Londres, el mismo año que resultó electo. En éste, hace referencia a como Brasil ha logrado ser la octava economía del mundo, cambios que no fueron acompañados de reformas sociales indispensables.

“La renta y el poder siguieron concentrados” , agrega Da Silva. “Son más de 40 millones  de brasileños que viven al margen del consumo, de los servicios públicos, y del acceso a la educación”3, enfatizó.
Pero para este ex trabajador metalúrgico, no todo ha sido un cuento de hadas, si bien se convirtió en Presidente, no ha logrado erradicar los grandes problemas de segregación y desigualdad en su país.

A raíz de esto, los movimientos pro vivienda se han mantenido y lo han enfrentado continuamente. Uno de estos es el Movimiento de Defensa de la Morada, el que está formado por militantes literalmente “sin techo”.

Esta agrupación realizó una protesta el pasado viernes santo frente a la casa del Presidente de la República. Cerca de  250 personas las que reclamaban por un cambio en sus condiciones de vida.

El MDM a través de su coordinador Rómulo Venancio Carvalho, comunicó que son más de 2.500 personas alojadas en condiciones precarias por parte de la alcaldía, Situación que se ha mantenido por más de 11 años en algunos casos.

El movimiento reclama por una pronta solución a esta situación que pone en riesgo sus vidas. "Se firmaron compromisos y, por ejemplo, aquí en Sao Bernardo y ahora  la alcaldía dice que los mismos no tienen validez y que son irregulares” agregó el dirigente.

No se debe olvidar que Sao Bernardo do Campo es la ciudad en donde Da Silva fue elegido dirigente sindical, a fines de los años 60.

Aquel pensamiento izquierdista de Da Silva se ha tornado un poco rosado. Sus palabras sobre equidad en el crecimiento económico y social parecieran haberse perdido en el viento.

Aquel jornalero pareciera haber dejado a la deriva sus tan fieles trabajadores, el porqué es la gran pregunta. ¿Habrá olvidado su norte, o solamente vela por el crecimiento económico del país?  O es que acaso,  ¿Estará priorizando el  fortalecimiento de la política exterior de Brasil?
Finalmente, cualquiera sea la respuesta para este cambio en su política, Da Silva está comenzando con su segundo mandato, y debería por sus votantes, enfatizar en la calidad de vida de ellos.