Lula y Uribe

Apuesta energética brasileña:

Cambio de octanaje en la región

Brasil, junto a EEUU,  es uno de los principales productores de etanol en el mundo. Más económico, menos dañino y renovable son algunos de  los beneficios de este carburante que se perfila como el combustible del fututo.
El gobierno carioca ha centrado todas sus fuerzas en convertir al país en la mayor potencia energética del siglo XXI, dejando atrás el actual dominio del petróleo venezolano. Las cartas están echadas, y las exportaciones recién comienzan. 

Por: Esteban Carrillo


1Brasil es el país más grande de Sudamérica. Y en el mundo está entre los cinco  que tienen más densidad demográfica.
 
Por años, el liderazgo en la región del “hermano mayor” ha sido evidente. No obstante, Venezuela, “la oveja negra de la familia”, gracias a las divisas provenientes de la exportación de petróleo (he ahí su color) –que le han permitido hacer lo que se le antoje con dicho dinero, dar incluso suculentas mesadas a sus consanguíneos más pobres y desordenados: Bolivia y Ecuador- ha logrado posicionarse lentamente, dejando relegado a un segundo plano al correcto y dependiente Brasil.
 
Dependiente, es de entender, por el  precio bastante alto que tienen que pagar los “hermanos grandes”... sobre todo, en este caso, en materia energética: El  país de la samba es el mayor consumidor de gas en la región.

Considerando que Bolivia y Venezuela son los principales abastecedores -tanto de gas como de petróleo, respectivamente- en el continente,  y teniendo en cuenta, además, las típicas y tensas relaciones que perviven entre los parientes en familias conflictivas (Sudamérica), no le quedó a Brasil otra opción que buscar nuevas alternativas energéticas para nutrir a toda su población.

Luego de ser reelecto presidente en octubre de 2006 y sumada la crisis del abastecimiento de gas boliviano, “Brasil importa desde Bolivia el 55 por ciento del gas natural que  consume” , Lula hizo especial hincapié en “sentar las bases para  convertir a Brasil en la mayor potencia energética del siglo XXI”

Y la alternativa recayó en los beneficios de los biocombustibles, como el etanol que se extrae de la caña de azúcar.

Energía del futuro

Brasil se ha convertido en el país impulsor en cuanto a materia de biocombusibles se trata. Ya en la década del ´70, cuando la crisis del petróleo sacudió al mundo, los cariocas comenzaron a experimentar con el alcohol de la caña de azúcar como forma de suplir las necesidades energéticas. Y funcionó de buena forma.

Y lo sigue haciendo. “En 2005, Brasil exportó 2.600 millones de litros de alcohol,  equivalentes a 670 millones de dólares, en gran parte con destino a  Estados Unidos”

Con los años, el país se ha convertido en el principal exportador de etanol con 18 mil millones de litros anuales. Ello, gracias a ser un recurso mucho más barato  y menos nocivo que otros combustibles; además de las favorables condiciones climáticas y  de la fertilidad de sus tierras que permiten el cultivo de la  materia prima de  la energía del futuro, como muchos la denominan.

Los plazos para que esto ocurra no son muy lejanos,  debido a que la caña de azúcar y el maíz - este último de donde se extrae el etanol en EEUU - son  recursos renovables; lo que permitiría dejar de depender del petróleo - y de Venezuela, en particular- como combustible, producto que  éste es una fuente de energía no renovable.

No obstante, las voces disidentes surgen en la medida que ciertos intereses parecen verse afectados con la arremetida de la “energía verde” (ver recuadro) que comienza a hacerse presente a nivel  mundial.

Fidel Castro, por ejemplo, en un artículo publicado en el diario oficial “Granma” criticó duramente a los norteamericanos y europeos porque estimulaban de manera egoísta la producción de biocombustibles para así ahorrase varios miles de millones de dólares "sin preocuparse de las consecuencias climáticas y del hambre, que afectarían en primer lugar a los países del Tercer Mundo".

Que el etanol sea un recurso inagotable debido a que proviene de las plantaciones de azúcar, trae arraigadas ciertas suspicacias como las del líder cubano. Mientras las grandes naciones invierten menos dinero en este tipo de energía, el riesgo de deforestación  y que los índices de desnutrición se eleven por la utilización de terrenos que podrían ser ocupados en el cultivo de alimentos, es alarmante.

No obstante, Lula ha enfrentado las críticas que tanto Castro como ambientalistas de todo el orbe han realizado en torno a la extracción de combustibles a través de dichos cultivos, enfatizando que el “incremento en la producción de etanol no significará la destrucción del medio ambiente” , asegurando, además, que el problema del hambre a nivel mundial no se debe a la falta de alimentos,  sino “a la falta de recursos en los países más pobres” .

 

Cambio en el equipo: sale Venezuela, entra Brasil

El petróleo tiene una vida útil contada que no superaría los próximos 50 ó 60 años.

Lula está conciente de los beneficios económicos que trae consigo actualmente el etanol; y que traerá en un futuro próximo, una vez que la extracción de petróleo de los yacimientos cese.

Por lo mismo, Brasil ha puesto especial énfasis en el cultivo de caña de azúcar para así abastecer de biocombustibles  a gran parte de la población mundial, y de esta forma posicionarse como líder energético indiscutido. En la misma senda, es necesario indicar que “Japón está considerando llegar a un trato para importar hasta 6.000 millones de litros de etanol brasileño hacia el 2008” .

De hecho,  EEUU -que también produce etanol- y Brasil “firmaron en marzo un acuerdo para impulsar la colaboración de ambos países en el mercado mundial de dicho combustible” . Cabe recordar que  ambas naciones producen el 70% del etanol mundial.

Tras abastecerse por largos años del petróleo venezolano y del gas boliviano como únicas fuentes de energía, Brasil tiene una gran posibilidad de independizarse en materia energética gracias a la producción del carburante extraído del etanol.
 La utilización de recursos renovables para la producción de energía, además del posible agotamiento del petróleo llamó la atención de los venezolanos, lo que se tradujo en que  actualmente el país de Bolivar importe grandes cantidades de etanol desde Brasil, pese a las grandes reservas que posee del hidrocarburo.
Hace muy poco, el pasado 30 de abril de este año, el ministro de RREE venezolano, Nicolás Maduro, sentenció que "Venezuela le va a comprar casi toda la producción (exportable) de etanol al Brasil" .
El dato suele ser hasta anecdótico, considerando que en la reciente cumbre energética realizada en Isla Margarita, Venezuela, Hugo Chávez criticará duramente la utilización de los biocombustibles.
Los papeles se invirtieron y el cambio de octanaje es evidente. Y Brasil, gracias al etanol, tiene la posibilidad de retomar nuevamente el liderazgo de “hermano mayor” en un continente cambiante y renovable, como algunos recursos.

Etanol la energía verde

El etanol brasileño, extraído de las plantaciones de azúcar, se ha perfilado en la última década como  una alternativa rentable  de suplir las necesidades energéticas de países dependientes del petróleo y de gas. Los beneficios del biocombustible recaen fundamentalmente en que es un recurso renovable mucho más barato que los tradicionales hidrocarburos, que son combustibles fósiles y con vida útil; es, además, menos dañino: investigaciones del Departamento de Energía de EEUU señalan que la mezcla de gasolina y etanol llamada gasohol en el uso en automóviles “reduce la producción de gases de invernadero en un 85%” . Cerca del 70% de los vehículos que circulan en Brasil utilizan gasohol como combustible, disminuyendo considerablemente la contaminación y el consumo de derivados del petróleo.