Aciertos y fracasos del ex Primer Ministro Británico:
Un cambio al rostro de Reino Unido
Tras 10 años en el poder, el Laborista Tony Blair dimitió a su cargo y dio paso a una nueva era en Inglaterra. Entre sus logros destacan la estabilidad económica y las mejoras de los diversos estamentos públicos. Sin embargo, la guerra contra el terrorismo parece ser la peor sombra que arrastró durante el final de su periodo como Premier Inglés.
Cristian Torres
Tony Blair, para sorpresa de muchos, no es inglés. Nació el 6 de mayo de 1953 en Edimburgo, Escocia, en el seno de una familia acomodada. Hijo de un abogado y profesor universitario, Tony Blair pasó la mayor parte de su niñez en Durham. Sólo a los 14 años volvió a Edimburgo, para terminar su educación en Fettes College. Después estudió Leyes en Oxford, convirtiéndose en 1976 en abogado especializado en derecho sindical.
En 1980 contrajo matrimonio con la abogada Cherie Booth, con quien tiene cuatro hijos. El hecho no sólo revierte una importancia bibliográfica, esto porque su esposa fue quien lo influenció en su ingreso a la vida política. Lo que se haría efectivo en 1983, cuando se unió a un sindicato de obreros izquierdistas en Edimburgo, siendo nombrado miembro del Partido Laborista en el Parlamento, donde influyó en materias educacionales, de sanidad y en un mayor acercamiento de su país a la Unión Europea.
Pero el hecho de mayor trascendencia llegó en las elecciones por el cargo de Primer Ministro de Inglaterra, en 1997. En ellas derrotó al entonces Jefe de Gobierno, el conservador John Major, por una aplastante mayoría de votos, dejando atrás 18 años de dominio absoluto del Partido Conservador en la política de este país europeo.
Un político enigmático y apasionado. Quizás subestimado por sus adversarios. Esa sería la formula que lo llevaría a la testera del poder, la cual coincidió con uno de los hitos históricos de la última década: La muerte de la Princesa Diana de Gales.
Sus aciertos
El deceso de la Princesa Diana permitió ver la astucia y el carisma que lo llevó al poder, además de mostrar la viveza propia del buen político. Es que sin los consejos de Tony Blair, según un columnista del diario digital español ADN, la Reina Isabel II “hubiera podido echar a perder su trono porque Londres –y medio mundo– estaba en la calle llorando y ella en el campo”.
Aquello no sucedió, debido a que Blair recomendó a la Reina compartir con sus súbditos el dolor de la pérdida del personaje más querido de ese país. Pero mientras Isabel II estuvo ausente, fue el Primer Ministro el que se ganó todos los créditos ante la opinión pública.
Existen otra serie de hechos positivos que pueden ejecutarse a Blair. De hecho, el ex Premier es el principal responsable de la estabilidad económica que goza Reino Unido, la cual la tiene hoy como una de las naciones más importantes de Europa. Incluso, se ha dado el lujo de no tener al euro como moneda, mantenido la tradición de la libra esterlina.
Además, entre sus créditos se cuenta el aumento del salario mínimo y la creación de más de un millón de nuevos empleos, lo que sumado a las mejoras en las escuelas públicas del país, hablan de un gobierno que supo administrar los recursos de la bonanza vivida en esta última década.
Otros de los aciertos del gobierno de Blair fue la paz lograda con el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que puso fin a un conflicto centenario de Reino Unido, acabando con una ola de violencia que a la hora de los balances vale la pena recordar.
Todo esto ha hecho posible que el laborismo se afiance en el poder. Ya van 10 años y seguro serán cinco más, lo cual es un merito absoluto de Blair. También lo fue el permanecer ante la opinión pública como una persona común, como uno más de los ingleses. Independiente de sus grandes terrenos y sus no muy humildes viviendas, el ex Primer Ministro cultivó la imagen alguien normal, muy apegado a su familia.
Las Críticas
Lógicamente 10 años en el poder no sólo tienen elogios. También están los sinsabores propios de quien gobierna por un extenso periodo de tiempo.
Problemas caseros tuvo. Dentro de los más relevantes están el alza de los combustibles y la prohibición de la caza de zorros, un deporte muy popular en Inglaterra, incluso dentro de la casa real. También aumentó en 75 peniques la pensión básica que entrega el Estado –equivalente a un euro–, algo que fue mirado como un insulto por parte de los habitantes ingleses.
Se le acusa además de ser un personaje que tomaba más en cuenta las encuestas que la misma realidad. Prueba de ello fue su dimisión al poder, que responde a una baja popularidad acarreada por en el envío de tropas británicas a Irak, contando apenas con una aprobación del 30%.
Algo que no ha reconocido el ex Primer Ministro. Es más, en su discurso final en el Parlamento, mencionó que lamentaba los peligros que enfrentan hoy en Irak y Afganistán: “Sé que algunos podrán pensar que estos riesgos son en vano. Yo nunca lo haré. Creo que pelean por la seguridad de este país y del mundo contra personas que quieren destruir nuestra forma de vida”, según apareció en Página/12 Web.
Lo cierto es que esta guerra contra el terrorismo ha provocado molestia en Inglaterra. Más cuando ven el compromiso político exacerbado de Blair con el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en las invasiones de Afganistán e Irak. Ya van más de 200 soldados británicos muertos, en una lucha en la que no se ha comprobado la existencia de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.
El tema de Irak le trajo más de algún dolor de cabeza a Blair, sobre todo el escándalo de la investigación “Hutton”, la cual se resume en un informe publicado desde “Downing Street” (oficina del Primer Ministro), que señalaba que el programa de armas iraquí seguía activo y estaba en aumento.
Algo que según la BBC de Londres era falso, acusando la existencia de una fuente al interior del gobierno que señaló que se había ordenado –una semana antes de la publicación– que el informe fuera exagerado, para hacerlo más excitante.
Finalmente, todo terminó con una investigación sobre David Nelly –la presunta fuente– quién el 17 de julio desaparece, para dos días más tarde ser encontrado muerto, según el parte médico, a causa de un suicidio.
Por ahora se cierran los escándalos internos. Ya se ha confirmado que Blair será el enviado a Medio Oriente por Naciones Unidas, como mediador del conflicto Palestino, donde tendrá la misión de fortalecer las instituciones que hagan de esta nación asiática un país viable a ojos internacionales.
Si bien terminó el periodo como jefe de gobierno de Inglaterra, la carrera política sigue en asenso para quien es parte del presente de la historia de Inglaterra. Ahora será misión de Gordon Brown, sucesor de Blair como Primer Ministro de Inglaterra, el continuar con la buena senda económica y fortalecer al laborismo en el poder de Reino Unido.