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El legado del ex ministro británico:
La Tercera Vía

Con la salida de Anthony Charles Lynton Blair –más conocido como Tony Blair– del cargo más importante del gobierno británico, ha quedado en la memoria histórica muchos de sus actos con los que logró mejoras impensables para su país. Una de ellas es precisamente la reforma económica de “La Tercera Vía”.

Por: Yasna Valenzuela Rojas


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Hoy se crítica para bien y para mal la forma en que Blair dirigió su nación. Se cuestiona mucho sobre cuales fueron las mejores e imitables ideas que ayudaron a este hombre, que nunca imaginó llegar tan lejos en lo que a política respecta, logrando ser reconocido como un gran líder a nivel mundial.

La “Tercera Vía” –de acuerdo a un artículo escrito por Max Larraín en la web del “Grupo Propolco”– es “un término que no tiene particular significación en sí mismo ni por sí mismo. Ha sido utilizado anteriormente muchas veces en la historia de la socialdemocracia, y también por escritores y políticos de tendencias bastante diferentes”.

A pesar de lo anterior, wikipedia la define como algo que “pretende aplicar políticas de desregulación, descentralización y reducción de impuestos, teniendo al social-liberalismo como política económica”. En el mundo, está representada por importantes personeros de diferentes países como lo son el ex Premier británico; el antiguo Canciller alemán, Gerhard Schröder; el ex Primer Ministro holandés, Wim Kok; el ex mandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso y el antiguo Presidente de Chile, Ricardo Lagos Escobar.

La Tercera Vía
A pesar de todo lo que se diga, hay autores como W. Merkel –politólogo de la Universidad de Heidelberg– que aseguran que este concepto político no es propio y único de A. Giddens, como todos creen. Se puede decir que tiene raíces más antiguas. Una de ellas sería la ideología austro-marxistas en los años 20. También se utilizó en la fundación de la “Internacional Socialista” en 1951, y representaba el título del programa económico de la Primavera de Praga de 1968.

No es algo reciente, sino más bien es un tema que ha marcado paulatinamente nuestra historia, llegando a su momento culmine con personajes como Tony Blair o Bill Clinton.

La Tercera Vía es un camino de reformas y éxito para la moderna democracia social. Es visible el compromiso que se hace entre la derecha y la izquierda para impulsar esta ideología. Sin embargo, es algo más que eso, debido a que –como aperece en la web de Analitica– “persigue adoptar los valores esenciales del centro y de centro-izquierda, y aplicarlos a un mundo de cambios económicos y sociales, libre del peso de una ideología obsoleta”.

2Es posible aclarar que este concepto, propiamente tal, se enmarca en la labor de apoyar el crecimiento del país, la empresa y la creación de riquezas. Pero también la idea es que se trabaje en una búsqueda de mayor justicia social, que podía ser impulsada con intervenciones del Estado. Los principios de la “Tercera Vía” son:
a) No al poder sin la democracia.
b) No a los derechos sin las obligaciones.
c) No niega el mercado, pero establece nuevas instituciones en la sociedad para controlarlo.

La “Tercera Vía” busca la posibilidad de un equilibrio nuevo entre derechos y deberes, no sólo para la sociedad en general, sino más bien apuntando a temas claves como pueden ser la delincuencia juvenil y el cumplimiento de las obligaciones de los padres. La idea es fortalecer la formación de las personas, preocuparse de que la economía beneficie a todos en su justa medida (a cada uno lo que se merece), y que la política actúe de forma transparente, para lograr irradiar una imagen confiable.

La implementación de Blair
Al inicio de su gestión como mandatario británico, Tony Blair se convirtió en un impulsor de la llamada “Tercera Vía”, un modelo en el que el capitalismo y el socialismo no chocaban, sino que se complementaban.

Según aparece en un artículo de “El Diario Montañés”, “Tony Blair calificaba su filosofía política como democracia social moderna y Tercera Vía, y se rodeó de colaboradores que le ayudaron a desplazar hacia el centro las posiciones de la izquierda británica”.

Desde un principio, este hombre tuvo muy claro lo que debía hacer para lograr un cambio en el Reino Unido. En la política exterior se propuso acercarse más con Europa y Estados Unidos; en territorio inglés, la descentralización, el fin del conflicto en el “Ulster” y los cambios que planteaba en educación, sanidad y seguridad, fueron su gran jugada.

El ex Primer Ministro británico prometió a su gente que la época de los derechos automáticos a los subsidios familiares habían terminado. La consigna del jefe del “Nuevo Laborismo” era que “si usted puede trabajar, debe trabajar”. Además, afirmó que su intención era terminar definitivamente con el “abuso” a los subsidios y, por lo tanto, reforzar los mecanismos de control.

Los subsidiados deberán revalidar periódicamente su “legalidad” mediante una entrevista; en caso contrario, perderían su asignación familiar. El gobierno de Gran Bretaña, mediante esa ley implementada por Blair, también tuvo como meta poner fin a la utilización de la pensión por invalidez como forma de jubilación anticipada. Según aparece en el portal de Geocities, “con esta reforma al estado de bienestar (instalado por los propios laboristas en 1948), el gobierno de centroizquierda del nuevo laborista, Tony Blair, quiere ahorrar para el presupuesto unos 700 millones de libras esterlinas”.

La aplicación de la “Tercera Vía” trajo consigo muchos beneficios para los trabajadores, como por ejemplo la capacitación de los desocupados para poder conseguir trabajo. Sin embargo, también quedaron importantes detalles en el aire. Al finalizar la capacitación, el gobierno se encargaba de quitarles el subsidio, porque ya tenía las herramientas para trabajar. Pero el grupo de Tony olvidó que faltaban ofertas de trabajo, por lo que la cesantía creció igual o un poco menos que para el gobierno de Margaret Thatcher.