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La relación del primer ministro y África:
La cara morena de Tony Blair

El Primer Ministro de Reino Unido, durante todo su mandato, mostró una crucial preocupación por los países del llamado “continente negro”, creando comisiones e implantando medidas que ayudarían a erradicar la pobreza de África. Sin embargo, la llegada de Gordon Brown al poder genera un nuevo paradigma: ¿Tendrá la misma preocupación por África que tenía su antecesor?

Por Hugo Garrido


blairHay algunos países en que los caminos de tierra se han pavimentado, en que las viejas casas de adobe se han convertido en edificios de departamentos. Países en que los sistemas autoritarios se han cambiado por democracias más o menos bien constituidas, y en que los Presidentes abogan no sólo por el desarrollo de una política interna exitosa, sino que también esperan que el exterior les sea favorable. Ese es el caso del Reino Unido.

Hay países en que aún existe el hambre, que en los últimos años se han empobrecido a diferencia de lo ocurrido en el resto del mundo. Países en que las políticas internas parecen de papel, y en el que los gobernantes poco pueden hacer ante tan inmutable panorama. Esa es la realidad de prácticamente todo el continente africano.

Tony Blair (quien fue Primer Ministro de la nación de las princesas y reyes durante 10 años) no sólo intento mejorar las políticas internas de su nación, sino que –en su calidad de país desarrollado– mostró preocupación, que hasta cierto modo hizo extensiva a los Estados Unidos, por los países de Medio Oriente y, principalmente, por los africanos.

Tony Blair –quien para muchos ingleses se convirtió en el “perro faldero” de George W. Bush durante la invasión a Afganistán e Irak, como respuesta a la tragedia del 11 de septiembre de 2001– llevó siempre la batuta en los temas relacionados con África.

Primero, estuvo la creación de la “Comisión por África”, que tenía como fin implantar medidas para ayudar al continente. De estas reuniones, se desprendieron temas como la ayuda para el desarrollo, el comercio justo y la reducción de la deuda externa.

Estos tratados tuvieron una característica especial: Blair tuvo la preocupación y el cuidado de no imponerse como un dictador ante las naciones africanas, estableciendo conversaciones con los líderes de las naciones de manera igualitaria, para no pasar a llevar los intereses de ninguna de ellas. Además, le sirvió para desmitificar la visión de muchos africanos, debido a la gran cantidad de colonias que en el pasado se establecieron en el continente. (*)

 "Los países no deben ser forzados a firmar políticas en las que no creen porque un donante piensa que serán buenas para ellos", mencionó en el marco de una de estas reuniones. (*)

Las razones de su preocupación pueden establecerse desde varios ángulos. Uno de ellos es el rol de “hermano mayor” de una nación poderosa por la integridad de todas las naciones. En otras palabras, luchar por un  mayor  bienestar de toda la aldea global. Es en este punto donde se justifican, por ejemplo, ciertas políticas contra las epidemias del continente.

Un segundo punto –planteado directamente por Blair– se asocia a la declaración del mandatario, que señala que la pobreza y la inestabilidad crean Estados frágiles, que podrían convertirse en refugio para terroristas.

Existe un tercer punto que suele siempre aparecer subterráneamente entre todas las principales potencias, y que además suele ser la principal crítica de sus opositores: la explotación económica.

África –pese a ser un país pobre– cuenta con recursos naturales que son favorables para los países industrializados, en los que suele escasear esta clase de especies.

En el marco de la última visita de Blair a África, por ejemplo, se comentó mucho del regreso de la compañía explotadora de petróleo “British Petroleum” a Libia, país que había abandonado en 1974. En 1999, Gran Bretaña reestableció su relación con  ese país, en el que finalmente establecieron un acuerdo para el regreso de esta empresa al continente africano. (*)

De todas formas, fue la gestión de Blair la que puso el tema de la pobreza en África en el tapete. Fue incluida en las políticas del G-8, y siguen siendo una de las principales preocupaciones a nivel mundial, que muchos africanos esperan no se esfume con la llegada de Gordon Brown.