Escándalos en la administración del ex Primer Ministro Laborista
El Tony de Blair
Desde que llegó a la casa de gobierno inglesa, en 1997, las esperanzas británicas estuvieron centradas en el joven mandatario. Sin embargo, a menos de 6 meses ya se enfrentaba a un escándalo; los que se fueron sumando año a año dentro de los diez que duró mandato. Debido a la baja de popularidad a la que se vio enfrentado en el último tiempo, no le quedó otra que dimitir.
Por: Esteban Carrillo
Tony Blair es de esas personas a quienes se les ama profundamente o se les odia de igual manera.
El ex primer ministro es un personaje de mucho carisma, no por nada ha sido el político que permaneció más tiempo en el cargo más importante del parlamento inglés:10 años y fue electo 3 veces consecutivas con mayorías absolutas. Sin embargo, debido a esa cercanía mediática -como también producto de los
numerosos escándalos en los que se vio inmerso su gobierno y su partido en particular- su rol político fue decayendo de manera estrepitosa en las encuestas de aprobación ciudadana, por lo que optó salir por la puerta ancha dejando su cargo a su fiel colaborador Gordon Brown, un político mucho más cercano a la parquedad característica de los británicos.
Mientras Blair estuvo en el podio fue un tipo cuyo actuar, sin duda, fue tema de largas conversaciones de sobremesa de gran parte de los ingleses. El estar una década en el poder trae consigo, a la larga, problemas de corrupción hasta en las democracias más representativas; y la Inglaterra de Blair no quedó exenta.
Su estadía como Premier le brindó a la ciudadanía mucha confianza en los primeros años de mandato -sobre todo en materia de políticas públicas donde la economía creció en forma sostenida, el desempleo disminuyó hasta estabilizarse en cerca de un 5 por ciento y la inflación cayó a su punto más bajo en décadas - sin embargo, de a poco, fue perdiéndose de su horizonte producto de las 3 veces que tuvo que ir a declarar a Scotland Yard debido a la venta de títulos honoríficos; lo que lo convirtió en el primer gobernante británico en ejercicio declarar ante la justicia. Sin embargo esto fue lo que rebasó el vaso sobrecargado del jugo del escándalo.
El inicio de la hecatombe del ahora mediador del conflicto árabe-israelí tiene su inicio en 1997, a sólo seis meses de su llegada al poder.
La donación de un millón de libras que aportó Bernie Ecclestone, un organizador de campeonatos fórmula 1, al partido laborista para que le permitieran realizar mediante un permiso especial publicidad de cigarrillos (prohibida en Inglaterra) en este tipo de eventos fue el inicio de una seguidilla de polémicas desatadas en la década que duró su gobierno.
En este caso, al verse enfrentada al escrutinio público la coalición tuvo que devolver el dinero, respetando la normativa constitucional. De esta polémica asunción de Blair al poder se extrae la frase que lo hizo conocido: "No creo estar manchado por ese escándalo... Soy un tipo legal".
Tal vez en ese tiempo no lo estaba; pero el peso del tiempo y las polémicas acciones de su gobernación le cayeron encima al otrora mandatario.
Otra polémica que tuvo que enfrentar en su mandato fue el apoyo que dio a EEUU para atacar Irak en 2003 en la denominada “guerra contra el terrorismo”. El ataque a las Torres Gemelas en 2001 dio cause para fortalecer las relaciones entre ambas naciones que se habían debilitado una vez terminadas las dos Guerras Mundiales que asolaron a gran parte de Europa.
Sin embargo, el enojo ciudadano por el envío de 45.000 soldados a Irak -un número de militares nunca antes utilizado por Inglaterra desde la guerra de Corea en 1950- provocaron no solamente protestas callejeras de gran parte de la población sino también la renuncia de ministros.
Con respecto a este tema, en agosto de ese mismo año, se filtró a la prensa el intento de parte del gobierno laborista de quemar documentos relacionados con el suicidio del investigador experto en armas químicas y biológicas David Kally, quien además había comentado a un periodista de la BBC sobre las exageraciones de la amenaza de Irak para justificar la guerra.
Debido a este escándalo, al que el gobierno inglés se refirió sólo como un “error sin importancia”, Tony Blair, Geoff Hoon (ministro de Defensa de la época), Alastair Campbell (director de comunicaciones de Downing Street) tuvieron que ir a declarar. El error, no obstante, fue mentir a la población para apoyar una guerra sin sentido, lo que se tradujo en los pobres resultados del fin de la trayectoria de quien en un principio fue denominado "Magic Blair".
Los apodos cambiaron sustantivamente y las decepciones aumentaron. “Bliar” -mezcla de mentiroso en inglés y el apellido- como se le terminó conociendo al ex mandatario vio sepultada su carrera de primer ministro debido a un nuevo escándalo: la entrega de títulos honoríficos a cambio de millonarias donaciones –20 millones de euros- de empresarios al Partido Laborista justo antes de las elecciones generales de 2005.
La denuncia fue realizada por el Partido Nacionalista Escocés en marzo de 2006, y algunos de los donantes fueron nombrados por el gobierno para ocupar puestos en las cámara de los Lores, entre ellos Courtney Coventry, una actriz porno. La promesa de realizar una gestión “más blanca que el blanco” prometida en un principio fue opacada al poco andar y fue aumentado a paso firme con el tiempo; los constantes escándalos en que se vio envuelto el gobierno produjeron la caída voluntaria de Blair, quien para muchos cambió de benefactor social a un simple payaso del poder.