Primer ministro británico
Brown y la reactivación de la UE
Por: Carla Soza
Es sabido que la Unión necesita un nuevo tratado más sencillo que reforme el anterior e identifique los puntos sobre los cuales trabajará más eficientemente esta alianza.
Gordon Bown, el recién asumido primer ministro de Inglaterra se enfrenta a grandes disyuntivas sobre el futuro de la unión del viejo continente. Necesita forjar una visión clara sobre cuál será su posición con respecto de vigorizar o no a la Unión Europea.
Se confía que habrá un acuerdo a fines de junio durante la cumbre europea, que luego podrán ratificar los 27 estados miembros. De esta manera podría la UE trabajar en conjunto con Estados Unidos sobre los verdaderos problemas del mundo.
Naturalmente cada país quiere obtener de esta negociación cosas diferentes, y son muchos los que desean que este tratado conserve los rasgos fundamentales del anterior en especial su carácter constitucional. Por su parte el Reino Unido pretende que el referéndum sea lo más distinto posible a lo antes acordado.
Y es justamente aquí donde se abre el debate, ¿es Gordon un euro escéptico? La respuesta no es tan difícil de vislumbrar basta con ver su trabajo como Ministro de Economía durante el gobierno de Tony Blair, donde su actitud se enmarcaba en un distanciamiento de la coalición, en aquel tiempo tampoco apoyó el avance del euro.
Por lo mismo, es decisivo para la integración de la UE que Brown deje claro su compromiso estratégico de colaborar con Alemania y Francia, reactivando así al viejo continente.
Está claro que el nuevo primer ministro velará por los intereses británicos al alcanzar el acuerdo tomando en cuenta puntos que son esenciales para su país y que no son negociables.
Sin embargo, los intereses políticos y sus tendencias personales pueden llevarlo por un camino distinto. Deberá tener sumo cuidado al enfrentar una serie de exigencias sobre las cláusulas del nuevo tratado europeo pero estas no serán los únicos que lleguen con exigencias. Los euroescépticos controlados por Rupert Murdoch dueño del diario amarillista The Sun y The Times y Paul Dacre director del Daily Mail apoyan y respetan a Brown.
Antes de entrar al gobierno, Brown era considerado un ferviente defensor de la construcción europea. Su viraje se debe más a “cuestiones de política interior”, como analiza John Palmer, miembro del think tank “European Policy Centre” (*).
Se encuentra Entre la espada y la pared al tratar de no perder el apoyo de los incrédulos, ni del referéndum. Es obvio que de apoyar el trato, éste será mínimo sin la constitucionalidad propia del acuerdo anterior.
Por otra parte Alemania y Francia suman esfuerzos para sacar adelante este tratado que permita el fortalecimiento y por ende la supervivencia de la UE.
El proyecto revitalizador que proponen Angela Merkel y Nicolás Sarkozy se encuentra en negociación con Gran Bretaña y pretende formar un frente que conseguirá levantar de su estancamiento a la alianza europea (*).
Los británicos tanto como el resto de los europeos saben que serán barridos del mapa si no logran un acuerdo unánime en el tratado, es evidente que se corre un grave peligro de equivocarse de rumbo.
Para la canciller alemana y Sarkozy la UE es un sistema que permitirá una mejor relación con Estado Unidos sin que éste país confunda la amistad con otro tipo de servicio o una intervención significativa a sus políticas privadas.
Merkel y Sarkozy han zanjado ya la línea roja que le presentarán a Brown está incluye tres bases institucionales: reconocimiento de la personalidad jurídica de la UE, elección de un presidente del Consejo y un responsable de los asuntos exteriores, el cual permanecerá cinco años en su puesto (*).
La decisión está en sus manos. Antes que la Unión se anule a si misma es necesario una replantación de ésta, claramente no todos estarán de acuerdo, sin embargo está se llevará acabo con o sin los británicos. Pues Europa no se construye únicamente con el patriotismo de franceses alemanes e ingleses, también están los españoles, italianos, irlandeses, austriacos y muchos más.