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Amor y Odio en el Laborismo

La relación Blair-Brown si bien está protegida por una amistad desde hace 20 años, se empañó bruscamente en 1994 cuando Blair le quitó el liderazgo del Partido Laborista a su amigo. Hoy, Tony Blair mira a los ojos a Gordon Brown y, desafiando a su esposa, le entrega el cargo que 10 años antes le prometió con el “Pacto de Granita”. 

Por. Paola Muñoz.



1La relación entre Tony Blair y su sucesor en el Partido Laborista de Gran Bretaña, Gordon Brown, ha estado marcada por controvertidos hechos. Blair y Brown: ¿Amigos o rivales?, es lo que se preguntan hoy los miles de británicos que conocen la historia de ambos. Tanto así, que aunque la identidad del sucesor de Blair era un secreto a voces, los ciudadanos ingleses de igual manera no creían que fuese Brown el escogido.

Las rencillas secretas que han protagonizado los dos laboristas han dejado en evidencia que, lejos de ser compañeros de trabajo inseparables, son los dos hombres más poderosos y exitosos de Inglaterra, y es eso lo que despierta un recelo recíproco entre ambos. No obstante, las pugnas que se han ocultado entre Blair y Brown no han permitido que la relación entre ambos se convierta en enemistad; al contrario, el uno y el otro se han apoyado en su labor. Tanto así que Gordon Brown espero 10 años para que Blair cumpliera su palabra, debido a que a “los hermanos de sangre” como se le conocían, con el paso del tiempo y los desencuentros se los comparó con la relación que había en los Beatles entre John Lennon y Paul Mc Cartney.

La historia de amor y desamor comenzó cuando Brown era un brillante estudiante en la Universidad de Edimburgo y a los cortos 23 años ya era candidato en las listas del líder laboralista Harold Wilson en los comicios generales. A partir de ese momento su carrera dentro del laborismo fue meteórica. En el año 1994, tras el fallecimiento del cabecilla del partido, John Smith, Brown fue el principal político que aspiraba a reemplazarlo. Sin embargo, en una cena en el Restaurante Granita, Brown se doblegó ante Blair en la sucesión por la jefatura del partido y se llegó a un acuerdo para que Tony Blair se presentase como líder laboralista y Brown se hiciera a un lado, pero con la condición que si llegaba a ser Primer Ministro Blair, éste le cedería el cargo en algún momento de su mandato. Este tratado se denominó el “pacto de Granita” y ha sido el trasfondo de la vida política en Londres durante la última década. “No sabiendo o no queriendo buscar los apoyos, contaba en sus cualidades de gran trabajador y en su inteligencia para convencer” estima el biógrafo de Blair, Tom Bower.

En 1997, tras ganar las elecciones, Blair le dio la cartera de Finanzas a Brown. En sus primeros meses, se le apodó Flash Gordon, por la rapidez con que tomaba decisiones, como la de independizar el Banco de Inglaterra. Admirado y temido, se le considera el artífice del récord económico del país durante la última década.

Hermanos de sangre

2Sin embargo, el “pacto de Granita” de 1994 desencadenó una relación turbulenta por más de 10 años. En los que Brown no se cansó de decirle a Tony que cumpliera con su palabra. Tanto así que esto ocasionó un problema más en la relación Blair-Brown por el polémico documental “El ascenso y la caída de Tony Blair” que exhibió Canal 4 de Inglaterra, debido a que se centró en la difícil relación entre ambos laboristas, y se hizo especial énfasis a las intervenciones de la esposa de Blair, Cherie.

Según Barry Cox, amigo de los Blair, Cherie quería que su marido sacara a Gordon Brown de la cartera de Hacienda debido a los esfuerzos de éste para acceder a la Jefatura del Gobierno.

Desde el 2001, las exigencias de Brown eran continuas, por lo que Cherie “reaccionó” porque consideraba que Gordon tenía un “mal comportamiento”. “La relación entre ambos se volvió difícil tras la elecciones generales del 2001 porque Brown quería ser Primer Ministro ahora”, dijo la mujer de Blair.

Pero para definir al nuevo líder del Partido Laborista es imposible no compararlo con su “amigo” Tony Blair. Mientras éste último tiene una imagen jovial, moderna, alegre y de buen padre de familia, Brown es el soltero desaliñado, de peinado clásico, traje arrugado, e introvertido.

De Brown también se dice que sólo tiene amigos o enemigos y que únicamente confía en un círculo cerrado de personas. Este trabajólico periodista es más pro- americano que Blair, pero menos pro-Bush que su antecesor.

Algunos dicen que son la pareja perfecta, pero lo cierto es que, pese a todos los rumores de conflictos, han trabajado juntos 20 años. “¿Puede haber una relación más íntima?”, declaró Brown.

Y si de disputas se trata, ya no hay mucho que narrar. Lo contado es historia porque el “pacto de Granita” ya se consumó, así se interpusiera la esposa o la familia completa. Tony Blair le cumplió la promesa a su hermano de sangre. 10 años después, pero cumplió.