Temas
+ Inglaterra
+ Blog'S

George Brown nuevo Primer Ministro del Reino Unido:

Muy “british” hasta para los británicos

Cuando se dice que algo o alguien “es muy british” es porque generalmente se habla de una persona seria, poco amistosa, un tanto distante y precisamente se utiliza este término aludiendo al típico carácter de los ingleses. Entonces parece extraño qué a Gordon Brown se le acuse de poco carismático, y es que parece que este hombre es muy serio hasta para los circunspectos londinenses.

2Por Karen von Schwedler Carreras


Un hombre brillante que ha sido reconocido desde joven por su inteligencia y astucia. Con apenas 21 años fue rector de la Universidad de Edimburgo y también trabajo como periodista para la televisión escocesa, para entregarse completamente a la política en 1983 cuando a los 27 años se ganó un escaño en la cámara de los comunes. Su carrera  política ha sido impecable y cuenta con un amplio apoyo tanto en el antiguo como en el nuevo laborismo. Ya que ha mantenido su postura liberal en cuanto a las políticas económicas sin “molestar” a los medios financieros de Londres, proclamando la independencia del  Banco de Inglaterra para promover la inversión, sin descuidar la promesa de combatir la desigualdad social.

Su inteligencia lo ha hecho brillar en la esfera política,  pero no en el clamor del pueblo. Y si bien él fue el responsable del magnífico desarrollo económico del Reino Unido en los últimos diez años, fue Tony Blair quién se llevo los halagos. Mal que mal Blair era la cara visible y Brown sólo era un político de bajo perfil que trabajaba a la sombra del Primer Ministro.

Pero más allá de eso, en general la personalidad de Brown es un tanto introvertida, un hombre serio, trabajólico, que se casó recién a los cuarenta años. Un tímido por esencia que no puede adquirir carisma y carácter sociable a la vuelta de la esquina.
 
Tal vez su estilo de bajo perfil y su falta de carisma incidieron en 1997 cuando cedió el liderazgo de los laboristas a Tony Blair, que logró ganar con amplitud las elecciones. Y es que Blair siempre ha destacado por su simpatía y su cercanía con la gente.

Después de diez años de administración del, sin duda, más carismático de los Ingleses ahora Brown deberá luchar por ganarse el cariño del pueblo. Y la prensa ha sido categórica al destacar ampliamente la falta de carisma del nuevo líder británico, haciendo que la opinión pública internacional se centré en compararlo con la imagen y el magnetismo de Blair. Y es que los medios británicos han mencionado que no habrá grandes cambios en la forma de gobernar. Que Brown representa más bien un cambio de forma y no de fondo.

Pero aparentemente han dejado de lado el hecho de que Brown es un escocés que nació en el seno de un barrio pobre, hijo de un ministro de la iglesia escocesa que le inculcó los valores y la ética protestante. Por lo mismo Gordón Brown es bastante apegado a la línea del antiguo laborismo que buscaba combatir las desigualdades sociales. Además su manejo en el área financiera lo convierte en un líder del “new laborum” formando así la mezcla perfecta entre lo clásico y lo moderno del laborismo. Por lo tanto si bien Brown carece de una imagen cercana al pueblo, la verdad es que podría ser más cercano o más preocupado de los intereses de la ciudadanía que el mismísimo Blair.

Su tarea durante los primeros meses de su administración será destacarse y desmarcarse de la imagen de Blair. Y es que a simple vista cualquiera pensaría que siguen la misma línea, sin embargo las diferencias entre ambos son claras dentro del mundo político y se hicieron notar desde su época como parlamentarios. Gordon Brown es un tipo brillante que se mantuvo a la sombra de la luz que emanaba Blair, pero sin duda gran parte de los éxitos de la administración anterior son gracias a la gestión de Brown.

Y para poder ganarse el cariño del pueblo el nuevo Primer Ministro primero deberá ganarse a los medios de comunicación. Aunque no sea el más amigos de las cámaras y los flash, y su ojo de vidrio no le de una imagen muy amigable, Gordón Brown deberá empezar a lucir más su sonrisa y a demostrarse menos serio. Y es que su propio hermano a destacado el la poco amable de su personalidad diciendo “es un hombre brillante, pero aburrido”.

Tal vez se le esté exigiendo mucho con estos juicios mediáticos, porque no es necesario ser carismático para gobernar, tampoco es un requisito el ser entretenido, fotogénico o amable. El problema es que Tony Blair dejó muy alta la vara en ese sentido, y es que como los ingleses no están muy acostumbrados a los personajes carismáticos, por lo mismo se sintieron obnubilados  ante la simpatía del ex Primer Ministro, ese encanto será difícil de superar, mas no imposible pues los ingleses son prácticos y pragmáticos y si Brown  mantiene el amplio desarrollo económico, rápidamente ganará la confianza del pueblo.

Más allá del dilema de luchar con la sombra de Tony Blair el nuevo Primer Ministro deberá enfrentar otra problemática, definir su postura ante la permanencia de las tropas inglesas en Irak. Y aquí si que deberá utilizar toda su inteligencia. Porque es bien sabido que su antecesor perdió popularidad justamente por el hecho de haber apoyado la invasión a Irak, y por no querer retirarse “a tiempo”. Este tema bien merece un capítulo aparte. Por ahora Brown ha dicho que no cesará la batalla contra el terrorismo, lo que por el momento ha sido bien acogido debido al escenario actual de alerta que se vive en Inglaterra.

Sin duda Gordon Brown tiene la preparación, la inteligencia y la trayectoria política  para ser un gran gobernante. Ahora está por verse si lo acompaña la astucia y si logra superar el fantasma del carisma de Blair que todavía ronda por las calles londinenses.