Educación en Haití
UN DERECHO, NO UN CAPRICHO
La educación es, sin duda, la base de cualquier sociedad. Cuando es buena, las naciones suelen gozar de una gran estabilidad y un avanzar constante. Cuando es mala, se desata la pobreza, la marginalidad y el estancamiento social. Haití, a pesar de todos los esfuerzos, sigue siendo el perfecto retrato de esta última.
CRISTOBAL VARGAS B.
La difícil situación en la que se encuentra hoy Haití, para nadie es un misterio, la inestabilidad política, falta de recursos y las constantes guerras civiles que se viven en la región, no dejan a nadie indiferente.
Pero pese a este hostil clima, existe un importante compromiso por parte de organismos internacionales, como la UNESCO, OEA, UNICEF y de gobierno, para mejor la situación educativa en la isla.
La educación fue por años un tema que no era considerado por ningún estamento del gobierno Haitiano, lo que provocó una gran crisis en está área, postergando y excluyendo a las personas de un derecho universal.
Las estadísticas nos muestran en forma muy clara la realidad que se vive. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el 76,8 % de la población haitiana es analfabeta.
Pese a que la educación pública es gratuita, las escuelas privadas y parroquiales están a cargo del 75% de los programas educativos. Sólo un 63% de los niños inscritos en las escuelas termina la educación secundaria y la cifra disminuye a un 15 % en secundaria.
Aunque los haitianos consideran la educación como algo importantísimo para poder crecer, la gran mayoría opta por enviar a sus hijos a escuelas secundarias, por el alto costo que significa que estudien ya que las distancias son muy grandes para poder llegar a cada escuela.
También hay que agregar la escasez de profesores capacitados para enseñar, la falta de material pedagógico junto con la precariedad y falta de recintos educacionales llevan a estas alarmantes cifras.
La principal actividad es la Agricultura por esto la mayoría de la gente vive en sectores rurales, donde se divide la educación en rural y urbana, siendo está ultima la que cuenta con una mayor participación por parte de niños inscritos.
Hoy existe una gran campaña para que los niños asistan a las escuelas y los que dejaron sus estudios retomen las clases.
Las autoridades han tomado conciencia que estas materias son de suma importancia para poder de alguna forma comenzar con el despegue de una nación que tiene una gran problema en su columna vertebral que es la educación.
Hoy en Haití, pese a al período de desestabilización en el que aún vive, existen organizaciones que quisieron aportar en la educación. Es el caso de Christian Beanlien, pionero en la lucha contra el analfabetismo, Quien inició una importante campaña que permitió sensibilizar a empresarios, organismos internacionales e incluso al gobierno que estaba más preocupado de hacer frente a las revueltas civiles y a mejor el sistema político para dar estabilidad a la región, olvidando que la educación es fundamental para lograr algún cambio en la nación.
La iniciativa motivo a otros personajes, quienes también comenzaron a trabajar a favor de la educación y siguieron los pasos de Beanlien.
El pastor Ormund MC. Ornell, de la iglesia Wesleyena en Haití junto al pedagogo Franck Lauback, creo un método de enseñanza que lleva su nombre, que permitirá ayudar a bajar los altos índices de alfabetización.
La experiencia fue un gran aporte, por que esto permitió que las autoridades nacionales e internacionales se interesaran en el proyecto y apoyaran la moción.
Según el embajador de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert R. Ramdin “El acceso a la educación de calidad a todos los niveles en Haití no se limita a la educación formal, sino que debe incluir el desarrollo de aptitudes y capacitación práctica en el empleo” (OAS), para ello se comprometió a invertir y trabajar para que no falten recursos para que los jóvenes Haitianos puedan tener un mejor futuro.
También, hay que agregar el aporte que hace la UNESCO los que se preocupan de capacitar a profesores que trabajen en el sector rural, ya que este presenta los mayores problemas, todo esto con el fin de dirigir y enfocar con mayor responsabilidad la campaña de analfabetismo en Haití.
La tasa de alfabetismo hoy corresponde al 51,2 % , demostrando que las cosas se están haciendo bien y ahora son más las personas que saben leer y escribir, abriendo un mundo nuevo al que no tenían acceso todos los Haitianos, por el solo hecho de que era considerado como un capricho por parte de los que estaban ala mando del país.
Este grupo de personas ha hecho posible que gracias a su vocación y perseverancia por trabajar y creer que es posible hacer cambios en la sociedad, pese a todos los problemas que conlleva la inestabilidad del país, han permitido que los niños y jóvenes Haitianos puedan tener educación digna que les permita poder crecer, y por que no, soñar con ser alguien y aportar algo al alicaído país.