Haití

La triste situación de los niños en Haití

Una Vida sin vida

Cada día se hacen más latentes los problemas sociales  en Latinoamérica. Estos se pueden dividir en hechos que  atentan contra la salud, el trabajo, la economía familiar, la distribución de los  ingresos, los derechos de la mujer, entre otros. Pero, no obviemos un fragmento de la población, que en estas circunstancias es el que se ve más afectado, los niños. 

Yasna Valenzuela



Imagen del UNICEFHaití, una de las tantas colonias de Francia, tuvo su momento de estabilidad y paz. Poseían un nivel de vida diferente, sin tanta precariedad. Sin embargo, hoy es el punto más crítico del continente americano. El querer independizarse y lograr ser un estado autónomo, le costó demasiado caro. En la actualidad, con el aporte que entregan los medios de comunicación, que poco a poco no hace casi cómplices de la autodestrucción haitiana.

Los antecedentes históricos, han dejado huellas dolorosas para esta población. La crisis política ha desatado el caos y la miseria.  A pesar de todo el apoyo por parte de las diferentes organizaciones que trabajan en pro de la mejoría, el desarrollo se da de forma paulatina, casi invisible, que deja con gran incertidumbre a los ojos del mundo.

Infancia en peligro

Los problemas básicos para la infancia en un determinado lugar en crisis y en un momento dado hacen crecer la reflexión mundial. En Haití se registran las tasas de mortalidad de menores de cinco años más elevadas del hemisferio occidental. Sin embargo, hay quienes afirman que la llegada del nuevo Presidente, aportaría la estabilidad necesaria para mejorar la situación de los menores en Haití, pero al contrastarlos con los diferentes estudios realizados en la región, asegura que el mundo debe aumentar sus actividades solidarias, para que estos niños y niñas puedan tener alguna esperanza en un futuro cercano.
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 Los pequeños ciudadanos, son las víctimas s más extrema de este caos. Han perdido todos los beneficios que podemos imaginar, desde  el acceso a la educación hasta el propio alimento. UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) señala que, “La educación  se vio afectada por una subida en los costos de escolarización, debido a los efectos de la crisis política. En lo que respecta al   alimento, alrededor de un 60% de los hogares rurales sufren una inseguridad alimentaría crónica, y un 20% son extremadamente vulnerables. Se calcula que un 32% de los hogares en las zonas urbanas sufren inseguridad alimentaría de manera cotidiana, y un 26% sufre esta inseguridad de manera frecuente”.       

      
      
      

Según los informes entregados por UNICEF, esto se debe principalmente al debilitamiento que han tenido las diferentes instituciones del Estado y además, la inactividad del Parlamento que obstaculizó el desarrollo de políticas o planificaciones estratégicas para proteger la infancia. Lo que se vivía, impidió al UNICEF, sus aliados y a otras instituciones de apoyo, acceder a los sitios donde se llevaban a cabo los proyectos e interrumpió la planificación y las actividades de seguimiento. Las tendencias negativas en materia de salud, nutrición y bienestar entre la población haitiana incrementó el número de niños, niñas entre los 4 a 17 años vulnerables a la crisis que viven.

Una ayuda para Haití

Diversas son las instituciones que prestan ayuda a los países que debido a múltiples factores, se encuentran en problemas críticos en las diferentes materias.

En este caso puntual, UNICEF, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Aldeas SOS, trabajan intensamente para apalear la pobreza y el trato denigrante que tienen los infantes en Haití.

Es necesario explicar como cada una de estas organizaciones trabajan en pro del beneficio y el bienestar de los niños.

UNICEF, es la más conocida, debido a que pertenece a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Está presente en Haití desde 1949, ejecutando diferentes planes para combatir la deficiente situación de los niños. Esta se  encarga principalmente de temas como la educación, salud y protección. Es muy reconocida por su lema “Para toda la Infancia Salud, Educación, Igualdad, Protección. ASÍ LA HUMANIDAD AVANZA”.

El trabajo del UNICEF comprende cinco programas que en general  apuntan ha:
Salud y nutrición (niños y niñas de 0 a 6 años de edad), además de la promoción del amamantamiento, la inmunización y la mejora en las prácticas de alimentación. 

Las medidas se centran en la creación de escuelas acogedoras para la infancia, con hincapié en la mejora en la calidad, la retención de las niñas y el acceso a servicios de salud. El VIH-SIDA será fundamental en la formulación de los planes de estudio y la capacitación de los maestros.

Las actividades de los programas de protección infantil y juvenil, se enfocan en los niños de la calle, en situación de servidumbre, los huérfanos, los delincuentes juveniles, los niños y niñas vulnerables debido al VIH/SIDA y todos aquellos que no fueron inscritos durante su nacimiento. Las actividades incluirán una reforma legislativa, el fortalecimiento institucional, la creación de un registro del nacimiento, acceso a los servicios de salud y educación, promoción de una cultura de derechos, y la integración social de los que sufren exclusión, explotación, violencia y abuso. (Dato extraídos de UNICEF.org)

A pesar de todos los esfuerzos que esta institución entrega a los niños, aún queda mucho por hacer. Cada vez, estas organizaciones hacen llamados al mundo, para que se les entregue  más apoyo. En la actualidad, el Ejército de Chile además de ser un aporte para resguardar el orden interno, ha hecho grandes acciones en ayuda a las personas  más desvalidas de ese lugar.

La CIDH, es una de las dos entidades del sistema interamericano de protección y promoción de los derechos humanos en las Américas. Es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y que actúa en representación de todos los países miembros de la OEA.

En Haití, la CIDH trabaja en conjunto con UNICEF. Se encarga de investigar, evitar y combatir la violación de los derechos humanos. En el informe anual del año 2005, CIDH realizó las siguientes observaciones frente al problema infantil. El  Informe Anual 2005 de la CIDH, apuntaque los niños haitianos habrían sido víctimas de violaciones de derechos humanos particularmente oprobiosas en el curso de 2005. La Comisión visitó Haití en noviembre de 2005 para recabar información sobre la situación de violencia contra los niños. Durante esta visita, la Comisión recibió denuncias de víctimas y grupos defensores respecto a que los niños han sido víctimas de trabajo infantil, trata organizada, secuestros, abuso, arresto y detención arbitrarios por parte de la policía, y que son cada vez más víctimas de la violencia generalizada de los grupos armados. Además, hay niños encarcelados en la prisión Delmas para menores, en violación a la ley haitiana sobre la delincuencia juvenil de 1961, también se sabe que se les mantiene detenidos junto con los adultos en otras instalaciones penitenciarias cuando no se cuenta con espacio suficiente para mantenerlos separados.

La Comisión y el UNICEF han establecido que la violencia en Haití tiene un impacto impensable en aproximadamente  2,000 niños de la calle que viven en Port-au-Prince y en las 120,000 niñas dedicadas al trabajo doméstico en todo el país. Los niños han sido víctimas de asesinato, se les ha reclutado en bandas y ha aumentado el número de violaciones sexuales y secuestros de niños.

Como ha señalado ya la Comisión en otras ocasiones, “la niñez conforma uno de los elementos más vulnerables de nuestras sociedades y requiere protección especial del estado para garantizar la efectiva salvaguarda de sus derechos”.

Y por último, cabe destacar la participación de las Aldeas SOS. Quienes se comprometen al mejoramiento del bienestar de los niños, aportando al fortalecimiento de las familias y comunidades, a fin de prevenir el abandono de los infantes debido a la precaria situación de sus padres.

Su labor se remonta al año 1978, cuando el director de un orfanato en Petite Place Cazeau, estableció los primeros contactos con SOS-Kinderdorf International. Luego se decidió de mutuo acuerdo  convertir el orfanato en una Aldea Infantil SOS y se fundó la asociación nacional Aldeas Infantiles SOS Haití.

Aldeas Infantiles SOS lleva poniendo en marcha Programas de Fortalecimiento de Familias SOS desde 2005, que hacen posible que los niños en riesgo de perder la atención de sus familias crezcan en un ambiente sano y acogedor. Aldeas Infantiles SOS trabaja, en cooperación con las autoridades locales y otras organizaciones que facilitan estos servicios.  En Haití hay actualmente dos Aldeas Infantiles SOS, dos Hogares Juveniles SOS, dos Escuelas SOS Hermann Gmeiner, un Centro de Formación Profesional SOS y cuatro Centros Sociales SOS.

Restaveks en Haití

3En Haití es común que encontremos a niños realizando trabajos domésticos en precarias condiciones. A esos infantes se les conoce como restaveks, que en creole significa literalmente "quedarse con". Las estadísticas de UNICEF, arrojan que unos 173.000 niños en situación igual o similar a la de este grupo.

      
 Un considerable porcentaje de niños y niñas empleados en el servicio doméstico provienen de las zonas más rurales del país  y se les envía a vivir con otras familias, en busca de una mejor vida.
       Sin embargo, UNICEF ha detectado que los menores terminan en situaciones denigrantes, lo que significa un retroceso en el objetivo.       

      
      
      

Los restaveks son los primeros en levantarse y los últimos en irse a la  cama, y durante todo el día deben realizar labores agotadoras, teniendo que aguantar miles de bajezas que sus familias adoptivas les hacen.
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En la pagina Web de UNICEF, podemos encontrar testimonio de estos pequeños, narrando la difícil vida que deben enfrenta en su calidad de allegados. Andrés es un pequeño que vivió en estas condiciones y cuenta como era el trato de su madre sustituta. Además de no recibir paga por su trabajo, tampoco se le suministran artículos de primera necesidad, como prendas de vestir y calzado, y se le obligan a dormir en el suelo.

Uno de los tantos niños declaró como su  "madre anfitriona" escupía en el suelo y le decía que debía terminar una tarea antes de que la saliva se secara.

 Si  ni la UNICEF, ni la CIHD, ni las Aldeas SOS han logrado erradicar este sufrimiento de   Haití, ¿quién lo hará?  Esta pregunta no es la única que nos surge. Pero la tarea sigue siendo difícil, y al parecer falta mucho, y muchas generaciones pasarán antes que los niños de Haití finalmente puedan sonreír.