Haití

Tráfico en Haití

Sin frontera ni ley

Impenetrables cordones de verdes montañas  abrazadas  por el soñado mar Caribe albergan las formas más increíbles de tráfico en Haití. En la zona hay recursos,  pero estos  están en manos de una elite compuesta por 150 familias. El resto claramente no recibe una buena parte.

Paulina Namor


haitiDrogas, automóviles e incluso  niños son parte del comercio de la región. Se da sin ser calculado ni incluido en el  escuálido Producto Interno Bruto, que supera por muy poco a la deuda externa de esta parte de la isla La Española.


Para  Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)  la ineficacia de la represión antidroga y la corrupción generalizada es  lo que ha determinado que el país se convirtiera en un centro clave del tráfico de drogas en América central y el Caribe.

Así la  república negra más antigua y  pobre del hemisferio occidental, pasa a  ser un  puente para los envíos de cocaína desde el  Caribe hacia el exterior. Al mismo tiempo  esto incrementa  el consumo de estupefacientes entre la población joven. Además, la corta  distancia que separa  Haití de  Colombia lo  transforma en un punto estratégico del traspaso de cocaína desde el cafetalero  país hacia  Estados Unidos, especialmente hacia Miami.

Pero el fenómeno según el analista de la BBC Nick Caistor “empezó en la década de los ochenta durante el mandato de Jean Claude, Baby Doc, Duvalier” ya desde ese entonces los grupos militares que luchaban por el poder “eran financiados por el narcotráfico”

Asimismo, agregó, el régimen militar que derrocó al posterior jefe de Estado Jean-Bertrand Aristide en septiembre de 1991, habría recibido recursos de los capos de la droga en Colombia.

Fortalecer  el apoyo Internacional para Haití y  así combatir el problema de  las drogas en la región, es la misión de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD). Es también  menester de la delegación  reducir la oferta y tomar mayor control de las ventas por Internet y los productos farmacéutico, explicó Mabel Féliz Baeza la  presidenta del Consejo Nacional de  Drogas.

Pero además los isleños no sólo se convierten  en una especia de canal de Panamá para las drogas colombianas, sino que también para  la República Dominicana. Agentes del FBI  ubicados en esta nación están tras la pista del robo de automóviles, que una vez sustraídos en Estados Unidos, fueron a parar al  vecino Haití.

La facilidad con que se realizó la transacción  entre  haitianos y dominicanos se debe a que, según fuentes gubernamentales, las milicias de ambos países están  protegidas en estos ilícitos por sus autoridades.

Los soldados que estaban a cargo de fiscalizar la frontera fueron detenidos por su nexo con esta organización. En tanto se envió otro contingente para reforzar la guardia limítrofe. Los vehículos, en su mayoría de lujo, eran pasados mientras los controles estaban siendo efectivos, según publicó alterpresse

A pesar del apoyo de Washington, la policía y la guardia costera haitianas carecen de los recursos necesarios y no han podido controlar la actividad de los narcotraficantes

Mientras la economía legal disminuye día a día el  narcotráfico continúa floreciendo. Como explica  la agencia antidrogas estadounidense (DEA) Haití sigue siendo, el principal punto de envío de drogas para toda la región del Caribe, mandando  enormes cargamentos de cocaína de Colombia hacia Estados Unidos. Al mismo tiempo  estima que por Haití  pasa 14 por ciento de la cocaína que entra a Estados Unidos, la cual representa miles de millones de dólares de ingresos para el crimen organizado y las instituciones financieras estadounidenses, quelavan enormes cantidades de dinero sucio que en  narcóticos se tasan 500 mil millones de dólares”

Según la  embajada de EE. UU. Haití  figura entre los principales países de  producción y  tránsito de drogas, de acuerdo con la sección 706(1) de la Ley de Asignaciones de Relaciones Exteriores. Por su parte la  Oficina de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito (ODCCP) de la ONU expuso que en Haití el tráfico de cocaína alcanzó a 6,3 toneladas.

El narcotráfico de esta pequeña y fatigada isla ha corrompido el sistema judicial y las fuerzas policiales.

La violencia que vive el país explica por que la falta de inversiones que haga crecer la inexistente economía. También explica  porque los índices tan altos de comercio de psicotrópicos. Esto aumenta y arraiga la violencia, socava la cohesión social y contribuye a la amplia circulación de armas de fuego en la región por el  escaso control(más detalles)

La frontera con la República Dominicana es de 388 kilómetros. Por ahí  pasa todo tipo de drogas. Pero  no sólo eso, sino que también  niños y mujeres.

Si bien la esclavitud se abolió en 1807, hoy 200 años después aún  continúan vendiéndose personas como cualquier mercancía validamente cambiable.

 Los niños no asisten a las escuelas, a pesar de ser  gratuitas hasta los 11, en vez de eso se dedican al trabajo doméstico. Volviendo a convertirse en esclavos. Quienes quieran escapar de esta realidad tienen como opción las calles. El clima templado facilita la vida en ellas, pero la precariedad es aún mayor. Y por si esto no fuese suficiente, los que logran  sobrevivir en la selva de cemento y tierra, deben convivir con un grupo de inescrupulosos traficantes de infantes.

El procurador General de la República, Víctor Manuel  CéspedesMartínez, sugirió que “las autoridades haitianas deben fortalecer la lucha en ambos lados de la frontera para enfrentar el tráfico de menores hacia territorio dominicano y aunar esfuerzos para someter a la justicia a los autores de este tipo de crimen”.  Dijo  que “a diario se llevan a cabo batidas contra la explotación sexual de menores en zonas turísticas y en burdeles que por lo general funcionan de manera silenciosa y semiclandestina y dijo que  la iniciativa de enfrentar el problema del tráfico de menores debe iniciar por Haití”

Pero la solución sin embargo es de mayor complejidad. Desde que los cascos azules arribaron a la caribeña nación, 1.600 militares y 1.700 policías  encargados de mantener la paz  fueron acusados de prostituir  a niñas, niños y mujeres a cambio de alimentos o dinero, sin olvidar que también eran violados.

La ONU, si bien ha intervenido en la detención de estos crímenes a desestimado otro tanto; manteniendo en la impunidad a sus soldados de la paz (artículo)

Tanto para haitianos como dominicanos esta actitud es repudiable por lo que se han manifestado en contra de los riegos que corren los más desvalidos y  los desempleados, que en busca de mejorar sus condiciones de vida recurren alas migraciones ilegales entre ambos países

La Red Binacional Jano Siksè para la Defensa y la Promoción de los Derechos Humanos(RBJS) sentenció que “El gobierno haitiano cierra los ojos sobre el asunto de la dotación de documentos legales básicos que sus ciudadanos necesitan para viajar” agregando que “el Estado es la llave que abre la puerta de la ilegalidad migratoria en la frontera”.

Ángel Dignócrates Pérez, senador dominicano señaló que a los haitianos “les cobran entre 50 y 100 dólares para traerlos al país, pero “hay muchos que son dejados en las montañas desérticas y esos haitianos, como no conocen los caminos ni adónde ir, además de que son esquilmados, se pierden y mueren de inanición".

Los limites fronterizos mal protegidos por las milicias sumado a la extensión territorial que hay entre estos vecinos países han generado mas de un problema que los defensores de los derechos humanos quieren evitar para sacarse la imagen de país que pasa llevar su constitución y la ley 137-03 que penaliza la migraciones ilegales según  autoridades eclesiásticas del país.

La ineficacia de las misiones que se han adoptado en Haití,  la falta de recursos, el incesante accionar violentita de sus habitantes y  otros tantos problemas podrían tener solución con una política de restauración constante, radical y de fondo que fomente la economía legal y no el multitrafico, que amenaza terminar con lo poco que le queda a esta gente para conservar su identidad, estabilidad y sobre todo su dignidad.