Haití

Haití y sus problemas raciales:

Rivalidades entre sus habitantes

Una isla marcada por los problemas económicos y el desamparo. Su población día a día tiene que luchar por sobrevivir en un clima hostil. Haití no sólo está sumida en disputas y rivalidades entre sus propios habitantes, sino también con los de su país vecino, República Dominicana.

Por: Ximena Vásquez J


Es el país menos desarrollado del hemisferio occidental. El 80 por ciento de la población vive por debajo de los límites de pobreza *. La mayor parte de las personas están en completo desamparo económico, político, social y educacional. Ese es Haití, una nación que vive a diario constantes rivalidades entre sus habitantes y que sólo han provocado más hundimiento.

Las dificultades son grandes. El emprendimiento que ha tenido la isla se ha entorpecido, no sólo por las grandes confrontaciones existentes entre sus habitantes, sino además por los problemas que han surgido con su país vecino, República Dominicana.

Pero las razas también han contribuido en generar problemas. Haití tiene una población de 8,4 millones de personas, de los cuales casi la mitad está constituida por menores de edad, Además, casi la totalidad de sus habitantes (95%) son descendientes de esclavos negros, que tienen su origen en la época colonial, ya que en esta época eran traídos por los colonizadores para trabajar en los campos azucareros.

El resto de la población está constituida por mulatos, quienes surgieron del mestizaje de africanos con franceses y una minoría de ascendencia española*. Las rivalidades entre estas comunidades han marcado completamente la vida política desde la independencia.

La mayor parte de la población de Haití vive en las regiones rurales y tan sólo un tercio reside en zonas urbanas, concentrándose la mayoría de los residentes en la capital Puerto Príncipe, alcanzando esta ciudad una población de más de 2 millones de habitantes *.

División de un pueblo

Es en la capital donde surgen actualmente los mayores problemas entre sus habitantes. Aquí, nacen sitios llamados “zonas de no derecho”, donde las autoridades no pueden ingresar a poner orden, ya que si lo logran sus vidas corren gran peligro a manos de grupos armados muy violentos.

Los barrios de Bel Air, Cite Soleil, Gran Ravin, For Sait Claire, son los que segmentan a la capital. Lugares peligrosos, donde los haitianos viven grandes rivalidades y los clanes se apoderan de las calles.

 Pero los problemas no sólo se centran porque sus habitantes no pueden caminar con tranquilidad en estas calles, sino también porque no pueden expresar libremente sus puntos de vista, debido a recurrentes represalias por parte de pandillas, delincuentes comunes o de seguidores de grupos políticos.

Sin embargo, esto se ha agudizado, ya que las disputas no radican sólo entre grupos étnicos (blancos versus mestizos-negros o mestizos versus negros), ahora están dadas por los pandilleros, que no dejan establecer un orden y mantienen atemorizada a la gente.

Además se puede ver una rivalidad entre sus propios habitantes y también con los residentes de su país vecino, República Dominicana, con quien comparten la misma isla.

Rivalidades entre vecinos

1 Las disputas entre estos dos países se generan por la inmigración constante que tienen los haitianos hacia Republica Dominicana. Antes esta inmigración, que era de carácter temporal y estacional fue solventada por ambos gobiernos, donde se trasladaba a una gran población de haitianos a los campos azucareros para realizar el trabajo de jornalero, la mayoría de estas personas provenía de la zona rural de Haití. Aunque tenían contratos colectivos también eran calificados por el gobierno dominicano como una población indocumentada.

El modelo económico de Republica Dominicana sufrió un cambio drástico.  Pasó de una economía agro-exportadora a una de servicios hacia el exterior. Sin embargo, continuó la inmigración de haitianos debido a las mejores condiciones y oportunidades laborales que se viven en dicha nación.

El actual mercado de trabajo que se les ofrece a estas personas además de las tradicionales áreas azucarera y agrícola, está asociada a los ámbitos de construcción,  trasporte y turismo.

 El mayor problema nace porque a los dominicanos no les gusta tener una población tan grande de inmigrantes provenientes de Haití, los cuales en su mayoría se encuentran indocumentados y son contratados gracias a  que las labores que realizan son las menos aceptadas por los dominicanos.

2La causa de la inmigración haitiana, como en todas migraciones trasfronteriza, está dada por diferencias sociales y económicas existentes entre los dos países limítrofes.

Las relaciones entre Haití y la República Dominicana han estado siempre marcadas por el conflicto y la confrontación, debido a que los haitianos ocuparon el territorio dominicano durante 22 años. Este hecho ocasionó que el país del Este no pudiera independizarse de una metrópolis europea, sino sólo de Haití, lo cual trajo consigo manifestaciones negativas, constantes perturbaciones políticas, que han empañado los objetivos de paz y amistad en ambos países *.

Durante el transcurso de los años en República Dominicana se empezó a construir una ideología anti-haitiana, bajo el amparo de la  dictadura de Rafael Trujillo (1930-1961).

Esto trajo una lamentable situación. La creación de muchos estereotipos y prejuicios, acompañados de los supuestos propósitos expansionistas de los haitianos, llegaron a distorsionar el hecho de la incipiente inmigración haitiana como una estrategia de reocupación del territorio dominicano.

Con este tipo de escenario se ha contribuido a una rivalidad permanente, es difícil contemplar como en pleno siglo XXI aun pueda existir este tipo de rivalidades. Haití y República Dominicana han llegando a formar una discriminación racial, lo que ha acrecentado los malos ingresos económicos que tienen los haitianos. Mientras que los dominicanos caen en actos de gran violencia, como la expulsión masiva ocurrida en Quanamineth el año 2005.*

Dejando de lado los problemas históricos que puedan tener ambas naciones, tiene que tener presente que comparten un mismo territorio y tiene un pasado en común. Quizas, en un futuro no muy lejano Haití y Republica Dominicana puedan unirse y eliminar el clima hostil que los rodea actualmente.