Haití

La ruta de la pobreza en Haití:

Raíces del infortunio

A nivel internacional, todos hablan de Haití como el país más pobre del mundo. No obstante, se desconoce el porqué  llegó a tales condiciones.

Algunos lo atribuyen al abuso que cometieron sobre él grandes potencias como Estados Unidos y Francia. Mientras que otros  apuntan a la ignorancia de los mismos haitianos, y a la corrupción de quienes han ostentado el poder -en dicho país- durante los últimos años. 


Por María Fernanda Araya Pardo 


En la actualidad, la imagen más recurrente de Haití es la de una nación devastada, sumida en la miseria y el hambre. Un país poblado de analfabetos y de gente que en su desesperación le ha abierto las puertas a la droga y a la corrupción, como única salida a su estado constante de pobreza. 

No obstante, si se realiza un viaje por la historia de Haití, nos encontraremos con la imagen de una nación que alguna vez fue rica, pero cuyo período de esplendor duró muy poco. Puesto que desde ahí en adelante, todo su camino ha estado marcado curiosamente por grandes cifras de desnutrición, por un gran número de gente analfabeta, y por centenares de personas que día a día conviven en el infortunio. 

Frente a este panorama, son pocos los que se han cuestionado el porqué de este condicionamiento social.  

Una de las respuestas a esta interrogante, son los constantes atropellos de las grandes potencias a los haitianos. Principalmente por parte de los franceses. Porque pese a que Haití adquirió la independencia de dicho país, los galos los obligaron a indemnizarlos, por haber  perdido  a “su colonia” más rica de todo el caribe.

Y ¿cómo no iban a hacerlo? Si durante el siglo XVIII, Haití fue la nación que produjo más azúcar en el mundo.

Por esto surgió como un interesante foco de atracción para los estadounidenses, quienes a partir de 1915, ocuparon la zona por 20 años saqueando todos los recursos del país. Asegurando que venían a saldar una deuda, que supuestamente los haitianos tenían con ellos.

Y es que, pese a que hoy los medios de comunicación se han encargado de mostrar a la gente, a un Estados Unidos que le tendió alguna vez la mano a la población haitiana, no se puede negar  que muchas veces fue ese mismo país el que le entorpeció el camino a Haití para que alcanzara el desarrollo.
1A raíz de esto, hay muchos que plantean  que Haití  era mirada con mucha envidia por los otros países de occidente. Al menos así lo señala Nick Caistor, analista de la BBC, quien  considera que tanto Estados Unidos como Francia siempre tuvieron mucho recelo de esta nación, porque la consideraban como una amenaza, al ser un potencial en recursos económicos. Y por eso se sentían con el derecho de abusar del territorio haitiano, a como dé lugar. 

En tanto, este no es el único germen que origina la pobreza en Haití, puesto que a juicio del escritor inglés Ian Thompson, tanto los norteamericanos como los franceses, nunca pudieron superar que este país alcanzara la independencia.

Razón por la cual siempre han tratado como parias a los haitianos, abusando de ellos y excluyéndolos de todo desarrollo social. 

Muestra de ello, fue el apoyo económico que le brindó por mucho tiempo Estados Unidos a los gobiernos más corruptos de la historia haitiana, como lo fueron los de la dinastía Duvalier, hasta la época de los 80. Período en el que no sólo murieron miles de personas, sino donde además se arrasó con todas las riquezas del país, como lo era la caña de azúcar, y los otros productos agrícolas.

Porque no se puede olvidar que  fueron los norteamericanos quienes ayudaron a instalar el terror en Haití, mediante la dictadura de Francois Duvalier ,"Papá Doc", y de su hijo Jean- Claude Duvalier más conocido como “Baby Doc”, quien dominó a los haitianos hasta 1985.

Durante este período, tanto personeros de gobierno como militares corruptos - y los mismos estadounidenses- arrasaron con todo el patrimonio de los haitianos, mediante la policía secreta -"Tonton Macoute"-. Una especie de gestapo del caribe basada principalmente en el vudú. Esta se extendía a través del terror que inspiraban las fuerzas policiales en todos los haitianos, quienes no se atrevían a contrariar estos mandatos, puesto que debido a su ignorancia creían fehacientemente en  este tipo de religión supersticiosa.

Desde luego, esto no sólo les sirvió al gobierno de los Duvalier para  enriquecerse, sino también a Estados Unidos, quien de paso, aprovechó de evitar que otra tierra caribeña se transformara en la "nueva Cuba".
Producto de esto el 97% de los territorios haitianos se encuentran deforestados. Totalmente inutilizables. Situación que acentúa la falta de alimento y que a su vez acrecienta el ambiente generalizado de pobreza que vive aún el país. 

En este sentido, también se puede considerar como culpable del progresivo deterioro de Haití, a quienes han estado en  el poder, ya que sólo han demostrado velar por sus intereses. 

De hecho, el testimonio de Faubert Pierre, un comerciante ambulante haitiano, así lo revela. “Aquí no funciona nada, aquí los políticos sólo piensan en enriquecerse, por eso nadie tiene esperanzas de que esto mejore". 

De esta manera, los constantes abusos tanto de las grandes potencias como de los mismos miembros del poder, han dejado de recuerdo la inestable y carente Haití que conocemos hoy, donde la esperanza de vida cada día se reduce más. Un lugar donde vivir es un verdadero sacrificio tanto para niños, como mujeres y hombres.

Ignorancia: una condena a la pobreza

Para un mundo tan evolucionado como el de hoy, resulta impensable que aún existan localidades con analfabetismo. Pero las hay. Y uno de sus mayores exponentes es Haití. Una zona donde, según las Naciones Unidas, más de la mitad de las mujeres en período de adultez no saben ni leer ni escribir. 

Este panorama es uno de los factores que ha ayudado a acentuar absolutamente el estado de pobreza y miseria que vive esta localidad, pero no sólo hoy, sino  desde que Haití logró su independencia. Puesto que, cuando las elites lograron liberarse de los franceses, nunca se interesaron en educar a quienes en ese tiempo eran sus esclavos. Situación que condicionó a los descendientes de éstos a la extrema ignorancia.

De hecho, quienes concentran el poder económico en la actualidad tampoco están interesados en instruir a su pueblo. Por esta razón, la población haitiana está cada vez más lejos de alcanzar un desarrollo humano digno de cualquier país en pleno siglo XXI, ya que jamás se les ha inculcado la idea de superación. Por el contrario, quienes han  estado en el poder, los han condicionado a nacer pobres y a morir pobres. 

Además, al no contar con los recursos básicos para sobrevivir, obviamente que su prioridad no es leer ni aprender sino comer para subsistir. Por ello, los 2 dólares diarios que tienen para sobrevivir los ocupan para comprar alimentos, y no para libros, como lo haría cualquier niño de su edad. 

Este escenario de falta de instrucción ha condenado a la mitad de los haitianos a  vivir en la miseria, y por ende, los ha alejado de toda posibilidad de cambiar las caras de quienes gobiernan en su país. Puesto que no sólo carecen de la educación para hacerlo, sino también del dinero.

Por esta razón -al estar más del 80% de la población- sumida en la pobreza, y ser sólo 8 familias de blancos las que tienen el capital, se les ha hecho más difícil a  las generaciones de negros llegar al gobierno para llevar a Haití al desarrollo. Principalmente porque carecen de la base esencial para hacerlo: educación.

Esta situación se agudiza aún más al ser la mayoría de los colegios  privados. Razón por la  que muchos de los niños no se pueden educar, puesto que no tienen dinero para hacerlo y porque para ellos  prevalece el trabajo para ayudar con algo en el hogar, por sobre el lujo de estudiar.

Por lo anterior, resulta absolutamente recurrente la cifra otorgada por el Grupo del Banco Mundial, la que señala que sólo el 50% de los niños entre 4 y 16 años asiste a la escuela. Quedando el resto condenado a trabajar como mano de obra forzada o bien a participar de las redes de narcotráfico. 

Pero una de las cosas más impresionantes, por sobre todo, es que muchas veces parte de estos niños asisten a la escuela sólo para acceder a un plato de comida. Al menos así lo señala incluso un Plan de acción escolar, lanzado por el actual Presidente de Haití, René Préval, en el cual los padres de algunos de los menores señalan que ahora podrán usar el escaso dinero que tienen para otras prioridades, como medicinas y el alquiler de sus casas.

Debido a  lo anterior, queda claro que para los haitianos hoy  es prioridad alimentarse y no educarse.  Pese  a que reconocen que la instrucción social es la que puede cambiar el rumbo de esta tierra perdida. Así lo señaló un campesino haitiano “Para tener educación hay que gozar de buena salud, y para tener buena salud primero hay que comer, pero para poder comer necesitamos los recursos para producir alimentos". 

De esta manera se echa por tierra toda posibilidad de que las nuevas generaciones se eduquen, para cambiar así  el futuro y la eterna miseria en la que se encuentra sumida Haití. Fruto de los abusos que han cometido en ella, tanto sus propios gobernantes como las grandes potencias, quienes sólo han contribuido a su perpetuo estado de pobreza y de infortunio