Haití

Presencia de Naciones Unidas en Haití:

La paz que atemoriza

La Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, más conocida como MINUSTAH, fue creada el 30 de abril de 2004 por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y desde esa fecha que fuerzas multinacionales se encuentran en Haití procurando “mantener la paz” en el país de istmo centroamericano.
 
Por Karen von Schwedler Carreras


2En un comienzo la “misión de estabilización” permanecería durante seis meses en el territorio haitiano,  sin embargo contaba con un mandato renovable que ha sido utilizado  y ha extendido la permanencia de las “fuerzas de paz” durante mucho tiempo; Más de lo que los mismos haitianos quisieran.

En general, alguien podría pensar que la permanencia de la MINUSTAH es  tranquilizador para los haitianos,       no obstante esto no es así... por lo menos para la mayoría más pobre del país.
Y es que los haitianos han perdido la confianza en las tropas de la ONU, y esa suerte de alegría que sintieron al ver llegar a las fuerzas multinacionales se ha ido extinguiendo, transformándose en un sentimiento de temor e incertidumbre.

Frente a las narices de la ONU, la Policía Nacional Haitiana (PNH) ha seguido ejerciendo la violencia indiscriminada contra los ciudadanos de Haití, especialmente contra los habitantes de Cité Soleil en Puerto Príncipe.  Testigos mencionan crímenes atroces sucedidos en este lugar. Han muerto niños, mujeres embarazadas y ancianos; la policía justifica los ataques diciendo que en Cité Soleil se esconden bandas de criminales, secuestradores y traficantes, pero no discriminan antes de disparar, pues atacan sin saber quién es quién ¿será que en este barrio son todos criminales, incluso los niños y las embarazadas? o es que ¿sólo tienen la mala suerte de vivir ahí  y ser atacados por ello?

3Los habitantes de Cité Soleil temen a la policía y desconfían de los cascos azules, porque han sido testigos de cómo se ataca a todos quienes viven en el barrio bajo de Puerto Principe. A todos por igual. Rose Martel, un residente del lugar señala: “No creo que hayan matado a ningún criminal, salvo que nos consideren criminales a todos”.  Así mismo, soldados han dado su testimonio sobre lo que acontece diariamente en Haití. El diario Folha de Sao Paulo recogió el testimonio de miembros del ejército brasileño que participaron en la misión desde diciembre de 2004 a junio de 2005 “El nombre ‘Misión de Paz’ es para tranquilizar a la gente”, declaró uno de los soldados que agregó: “En verdad, no hay un día en el que las tropas no maten a un haitiano en un tiroteo. Yo mismo maté al menos dos”.

La labor de la ONU ha sido cuestionada, tanto por los haitianos como por Organizaciones de Derechos Humanos. La Asociación Americana de Juristas, organismo no gubernamental con estatus consultivo en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, denunció la incompetencia de la Minustah reclamando el cese de sus acciones represivas. Esta alarma fue seguida de silencio. Se recrudecen así las críticas porque mal que mal se están violando los derechos humanos en las narices de la ONU y no han intervenido. Prácticamente se hace vista gorda ante los crímenes perpetrados en la región. El silencio otorga.
 
4Cuando los cascos azules han matado a residentes de Cité Soleil, los amigos y familiares de éstos, suelen colocar una fotografía del exiliado presidente sobre los cadáveres . Con esto quieren expresar algo que el resto del mundo no ve, y es que los haitianos pobres son asesinados no por ser “cri minales y violentos”, sino porque son seguidores de Aristide; por ser militantes, por tener la valentía de demandar el regreso de su  presidente legítimamente electo.

El 23 de junio 2005, Roger Noriega, secretario de Estado Adjunto en Asuntos del Hemisferio Occidental de la administración de George W. Buch, llamó a que las tropas de la ONU tuvieran un papel más "proactivo" en perseguir a las bandas armadas pro-Aristide. Esto implicó una ola de castigo colectivo infligida a los barrios reconocidos como seguidores del ex mandatario.

Así una de las acciones de la policía se realizó el 6 de julio de 2005 cuando 300 tropas de las Naciones Unidas entraron a Cité Soleil, donde bloquearon las salidas y dispararon desde vehículos blindados. La ONU admite que murieron cinco personas, pero los residentes cuentan en total más de 20 muertos. Joseph Guyler Delva, corresponsal de Reuters,  dice que vio "siete cuerpos tan sólo en una casa, incluyendo a dos bebés y a una mujer mayor de unos sesenta años".

En tanto, según información de Médecins Sans Frontières, MSF, se confirma que el día del asalto, 27 personas llegaron a la clínica de MSF en Puerto Príncipe con heridas de bala. De los heridos el 75% eran mujeres y niños.

Entonces, cabe preguntarse cuántas violaciones a los derechos humanos deberán perpetrarse en Haití para cuestionar la labor de las Naciones Unidas en este país.  El papel de “las fuerzas de paz” está lejos del altruismo que se quiere autoadjudicar. Y la carnicería de haitianos inocentes no se detiene. El derramamiento de sangre no ha parado desde el golpe de estado de 2004 y aparentemente no cesara, porque la MINUSTAH ha  extendido nuevamente su permanencia en Haití y se prevé que lo hará nuevamente en octubre de este año. 

4Existe la idea de que la ONU se encuentra presionada tanto por la policía haitiana como por  la mayoría de la población que exige el retorno de Aristide. Y que si la comunidad internacional ejerce una mayor presión sobre las Naciones Unidas, ésta podría tomar un papel más positivo en Haití, poniendo fin a los derramamientos de sangre y a la violencia existente.

Sin embargo, existen opiniones divergentes que insinúan que la ONU ha estado al servicio de los planes de Estados Unidos y que su labor durante los primeros años fue resguardar la seguridad del régimen provisorio instaurado por Washington hasta las elecciones. Pero ya hubo comicios el año pasado y las fuerzas de las Naciones Unidas aún no se retiran.

Los haitianos todavía confían en la democracia y festejaron al ritmo de los tambores y trompetas cuando finalmente se confirmó como ganador de las elecciones del 2006 a René Preval, quien fuese en el pasado cercano a Jean – Bertrand Aristide.

Celebraron finalmente  de forma pacífica, después de haber protestado durante cinco días, porque presumían que podía existir un fraude electoral.

Pero Haití no descansa aún, y a pesar de las celebraciones y de la paz que se respiró todavía se teme a que resurjan facciones de grupos que mantienen su apoyo a Aristide y que éste retorne al país causando revuelo e inseguridad en “La democracia huerfana de Haití”. Y es que rápidamente se volvió a la polémica cuando el exiliado presidente defendiera su "derecho a regresar".

5René Preval, en tanto, ha señalado que Aristide puede retornar del exilio. “Mi posición sobre el presidente Aristide y sobre cualquier otro ciudadano haitiano que podría volver a Haití es simple", ya que "el artículo de la Constitución es claro: ningún haitiano tiene necesidad de una visa para entrar o salir del país", fueron las palabras del actual presidente para dejar en claro su postura ante el tema.

Hasta el momento, no se ha concretado el retorno de Jean – Bertrand Aristide y el Presidente Preval señaló que ante el eventual regreso del ex mandatario habrá que llegar a común acuerdo para establecer la fecha del retorno, y así evitarse “problemas inútiles”.

Porque aún se puede sentir el peso de la inestab ilidad en Haití, y como suele suceder, cualquier hecho menor puede  desatar una crisis que ponga en peligro al gobierno nuevamente. Por eso existen versiones encontradas acerca de la permanencia de las tropas de la ONU en el país. Pues, por un lado se puede justificar su presencia ante un nuevo conflicto que ponga en peligro la democracia. Sin embargo hay quienes opinan que las Fuerzas de las Naciones Unidas se quedan en Haití para seguir sirviendo a EE.UU ante cualquier nuevo movimiento intervencionista que quiera realizar el país del norte. Ya que Washington permanentemente pretende negociar la estabilidad del gobierno con sus intereses, y así como puso en el poder a Aristide para luego derrocarlo por “no cumplir su parte del trato”, Prèval puede correr la misma suerte si no se maneja con cautela. 

Los haitianos ya no quieren más intervenciones. No quieren manipulaciones de EE.UU ni de nadie. Quieren vivir en paz y confían en que lograrán hacerlo con la instauración de un mandatario electo por ellos. Aún tienen fe en la democracia. Y la comunidad internacional debe dejarlos valerse por si mismos; ya es hora de que puedan vivir tranquilos sin la presencia de las fuerzas de paz que los atemorizan y  más que estabilidad, siembran temor e inseguridad.