África

Realidad centroamericana

Ni más ricos ni más poderosos

centroamericaHaití es indiscutiblemente el país más pobre de  América. Sus altas tasas de mortalidad infantil, desempleo, delincuencia son sólo algunos de los problemas que deben enfrentar día a día. Sin embargo, la pobreza no radica únicamente en esta nación, Centroamérica vive realidades parecidas, los porcentajes de miseria son menores pero no dejan de ser importantes. Si para algunos Centroamérica es llamativo en turismo por sus ventajas geográficas, para otros más analíticos su mayor atractivo es el indiscutible atraso en comparación con el resto de América.

Por: María Fernanda Pavez Baez


Centroamérica goza de paisajes paradisíacos debido a sus atributos geográficos que le entregan elementos positivos a su conexión con el resto de América, el mundo y, por qué no decirlo, su economía.
Desafortunadamente, este ingreso monetario procedente del turismo  no es suficiente pasa rescatar a sus países miembros más desposeídos, con un gran número de poblaciones indígenas e importantes atrasos, tanto  tecnológicos como sociales.

Costa Rica goza de los mejores niveles económicos, registrando el menor índice de pobreza y mejor calidad de vida en comparación el resto con sus países hermanos, según lo indicado por  el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD). El Salvador ha registrado una paulatina mejoría económica relacionada con una migración masiva.

Guatemala, Honduras y Nicaragua representan el otro lado de  la moneda. Se estima que en cada uno de estos países los porcentajes normales  de pobreza sean de un 50% o más. La desigualdad económica es muy alta y la tiránica distribución de los ingresos no contribuye con el mejoramiento de las penurias, alejándose cada vez más de la posibilidad de alcanzar una vida digna. 

Los problemas comunes en las zonas más pobres de Centroamérica son el analfabetismo, la cesantía, altas tasas de mortalidad infantil, prostitución, delincuencia, narcotráfico, escasez de agua potable. Sin olvidar, altos índices de enfermedades  como Cólera, Dengue, Malaria,  Leptospirosis y una alarmante cantidad de personas contagiadas con el virus del Sida.

Haití presenta prácticamente los mismos problemas pero con índices aún más catastróficos: el 78% de la población viven en la pobreza. Muchos de los que intentan salir adelante en Centroamérica temen que los niveles de atraso, que los ha llevado a la miseria, se traduzcan a un nivel de vida mucho más paupérrimo que el que actualmente se vive en Haití.

Pareciera ser que el único logro de Haití es haber sido el primer Estado americano en lograr su independencia, en 1804; pero la historia no continuó dándole triunfos, ya que por décadas ha sido el centro de la pobreza y territorio más deleznable de toda América.  

El desarrollo centroamericano no posee un nivel muy superior al que muestra Haití, sus territorios más humildes no están exentos de miserias e insuficiencia médica para tratar sus problemas más grabes de salud.

Mariano Sol es un nicaragüense de 31 años. Hace seis trabaja como chofer en una cadena de radio taxis. Se vino  a Chile en busca de mejores condiciones de vida, aunque sus hermanos y su padre continúan en viviendo en su país, a él simplemente no le interesa volver.

“Gracias a Dios y al esfuerzo de mi padre, jamás pasé hambre pero veía cómo niños de 8 o 9 años se ponían a trabajar de aseadores domésticos para poder comer. Sin saber leer ni escribir los pequeños salían de las casas con el único fin de volver con alimento, de lo contrario simplemente no comían”, confiesa este hombre con un dejo de rabia.

La lucha de supervivencia en los lugares con ingentes problemas económicos hace que la única preocupación de sus habitantes sea salir a la calle en busca de algo que los mantenga en pie, sin considerar la forma de conseguirlo.  “la delincuencia no se ve como un medio ilícito para el que necesita salir adelante o simplemente echarse un trozo de pan a la boca, todo lo contrario, para el que no tiene es una forma más de combatir con la miseria; así mucha gente crece tomando la delincuencia como un camino legítimo de aliviar sus carencias”.

La prostitución de menores de edad, tanto en Centroamérica como en Haití, es parte de la rutina diaria en los lugares donde abunda el hambre y la desesperanza. “Cada vez que veía a niños irse con hombres mayores me lamentaba diciendo ¡Pobre muchacho! No tenía nada más que decir. Era un acto muy común como para seguir lamentándome de algo que yo no podría cambiar; hasta que en una visita a amigos de la infancia que vivían en condiciones muy tristes, supe que la hija de ellos trabajaba como prostituta, entregándose a hombres que podían ser sus abuelos, pero que disfrutaban abusando de niñas como ella. Eso me dolió más que todo lo que había visto antes, tenía catorce años…era hermosa, me partió el alma, tal vez recién ahí le tomé el peso a la realidad.

Este nicaragüense está feliz de haber llegado a Chile y de su nueva realidad. Desde que llegó a Chile no ha vuelto a viajar a su país y tampoco quiere hacerlo, está contento viviendo aquí y está seguro que en su patria jamás hubiese podido lograr todo lo que ha conseguido hacer y tener aquí.
“En mi tierra jamás hubiese tenido todo lo que con esfuerzo he conseguido aquí, tal vez mi realidad en comparación a muchos de los de mi tierra, era bastante  menos dura, pero jamás pude estar tan bien como lo estoy ahora. Es difícil de explicar, sólo el que la vive lo entiende. Me duele mucho ver lo que sufren los haitianos, pero estoy tranquilo porque sé que aquí mi realidad no se igualará a la de ellos. Parece súper egoísta, pero es muy triste estar viviendo en un país con una pobreza que cada vez se asimila a la de Haití. No sé si es algo que pueda llegar a pasar, pero cuando se pasa frío y hambre y todo lo que pasa en tu país, ver a otro peor es sólo una señal de alerta”.

Para Mariano, lograr formar una familia en Chile es algo totalmente posible, siente que están los recursos, hay trabajo, educación, atención medica y todo lo que el siente que se necesita para vivir bien.

“Para mi formar una familia en chile es totalmente posible. No volvería a Nicaragua, menos a formar una familia, si el costo de eso es que en un fututo los que sean mis hijos se prostituyan para tratar de ser algo en la vida”

Así como Mariano hay millones de hombre que le han visto la cara a la miseria, no sólo Nicaragua sufre las consecuencias de  una escasez de recursos: Guatemala y Honduras también sufren grandes problemas económicos y alarmantes enfermedades. Centroamérica en general conoce estos problemas, quizás los demás países de esta parte del continente tienen menos dificultades, pero nadie está exento a estas carencias.

Para muchos economistas el gran problema radica en la deuda externa. La falta de dinero afecta a toda la zona en distintos grados. Países como Costa Rica han podido combatir en alguna medida a las carencias económicas que abunda en América central.   

La realidad en Haití no es indiferente para los países centroamericanos, pero  su difícil situación hace que la colaboración no sea la ideal. Sus condiciones de vida son muy complicadas, por ende su capacidad de ayuda a los Haitianos es mucho menor que la que entregan otros países latinoamericanos. A esto se le suma que el lugar con mejores condiciones de la región, Costa Rica, no cuenta con Ejercito -ya que se disolvió después de la guerra civil de 1948, bajo el mando del ex presidente José Figueres Ferrer-  lo que hace imposible un envío de tropas por parte del país más poderoso de Centroamérica.

A pesar de todo esto, actualmente, Guatemala cuenta efectivos militares presentes en el País más pobre de América. El Salvador,  por su parte, envió refuerzos en policía civil, para contribuir con la estabilización del Haití. Se reconoce que esta parte del continente es la que entrega menos ayuda al pueblo haitiano.

 En rigor, los centroamericanos no se sienten ni más ricos ni más poderosos, sólo asumen que han tenido un poco más de suerte y esperan poder ayudar de alguna forma al país americano con el que comparten un sueño: salir de la miseria.