Haití

El presidente que dejó su pasado izquierdista para transformar la realidad de su país:

Neoliberalismo tropical

Trajo el capitalismo al país más pobre de Latinoamérica. Se reúne con Bush en Washington y ha logrado disminuir la violencia en su nación. René Préval, es el nuevo presidente de Haití y  tiene un plan de acción internacional que busca desarrollar el libre mercado en un país sumido en la pobreza.

Por: Denisse Leigthon



René PrevalBajo la amenaza de los fusiles M-16 y en presencia de James B. Foley, embajador de los EE.UU. y de Thierry Burkard, embajador de Francia, a Jean-Bertrand Aristide le dijeron que firmara una declaración de rendición preparada con anticipación por los golpistas «a fin de evitar un baño de sangre». En realidad, se sabe actualmente que Aristide rechazó firmar tal documento y redactó unas líneas sobre un papel a manera de despedida. Entonces, las Fuerzas Especiales lo  condujeron al interior de un avión blanco, sin matrícula, con destino a Bangui, capital de la República Centroafricana en donde lo esperarían agentes franceses de seguridad.

En este contexto, de violento clima político, una profunda crisis económica y el caos social, llega al poder René Preval, en 1995- su primer mandato- con un 88% de los votos. Su popularidad y sus éxitos económicos como Primer Ministro,  lo llevaron a la victoria el 17 de diciembre del mismo año, siendo el segundo presidente democrático de Haití desde hace 200 años.

Este hombre lleva varios años en la política haitiana, en 1991 fue primer ministro en el gobierno de Arístide, luego, en 1994, fue nombrado director del Fondo de Asistencia Social y Económica donde tenía a su cargo pequeños programas de desarrollo.

Capitalismo en el Caribe

2            Cuando Jean Bertrand Aristide estaba en el poder abundaban las políticas izquierdistas contra el gobierno norteamericano y el francés, las medidas de proteccionismo comercial y además la  liberación haitiana. Sin embargo, Preval en su segundo mandato propiciado este año, ha potenciado las relaciones internacionales  con el fin de levantar y fortalecer la débil economía en su país. Incluso se ha reunido con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush (enemigo substancial de Arístide) del cual recibió felicitaciones y le reiteró la intención de contribuir al desarrollo institucional y económico del país caribeño.

Pocos meses después de asumir como mandatario, Préval retomó las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional  (FMI) y lanzó un conjunto de medidas impopulares, que se enfocan en el despido de funcionarios excedentarios, privatizaciones de empresas deficitarias y la organización de un verdadero sistema tributario.

A lo largo de su primera presidencia fue presionado para que transformara la economía haitiana. Era necesaria una rearticulación donde se plantearan criterios modernos y de libre mercado, ya que el país dependía en gran medida  exclusivamente de los créditos y ayudas para su desarrollo concedidos a través del las comunidades internacionales.

Préval exploró nuevas vías de intercambio comercial. El 8 de julio de 1997 Haití ingresó en la Comunidad del Caribe (CARICOM). El largo aislamiento de Haití en su propio continente quiso ser superado por el mandatario con diversas visitas a los países latinoamericanos.

Además, instituyó numerosas reformas, una de ellas es el fomento a  las privatizaciones de varias empresas gubernamentales; algunos analistas han sugerido que esto es producto de las presiones de organismo internacionales como el FMI. El índice de desempleo ha bajado en su gobierno de manera sensible, aunque se puede considerar alto ya  que ahora en su segundo mandato aún Haití es el país con menor desarrollo humano según el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), ocupando el puesto 108 en el índice de desarrollo.

La  administración  de Préval pretende abrir, “desde ahora hasta el mes de septiembre de 2007, un diálogo nacional” en torno a las realidades y prioridades del país y a las estrategias a implementar para promover el crecimiento y, sobre todo, para reducir la pobreza, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El protegido

            Préval estudió  Agronomía en las universidades de Gembloux y Lovaina de Bélgica, y Ciencias Geotérmicas en la universidad italiana de Pisa.  Vivió durante cinco años en Nueva York, retornó a su país participando en los Comités Cívicos de Resistencia a la dictadura del hijo del anterior Jean-Claude Duvalier , después de la caída del dictador entró a trabajar en el Instituto Nacional para los Recursos Minerales.

2Un día en un centro de acogida infantil de Puerto Príncipe conoció a un hombre que cambiaría su futuro. El padre Jean-Bertrand Aristide, un salesiano muy popular por sus obras sociales y ofensivas contra la dictadura, que creó la Organización Política Lavalás (OPL). Préval se interesó por la causa social y se convirtió en militante.

Años más tarde, Aristide se convirtió en presidente de Haití y su seguidor en primer ministro, pero tiempo después un golpe militar condenó al ex -sacerdote al exilio.  Sin embargo, Préval se mantuvo como ministro. No dejó solo a su amigo y lo acompañó en calidad de consejero presidencial en su exilio a Venezuela. Además, recurrió a las organizaciones internacionales para que restituyeran al presidente, lo cual dio resultado.

Pero la situación comenzó a cambiar cuando en 1995, cercanas las elecciones presidenciales, Préval  anunció su candidatura -que fue oficializada por la OPL- y que recibió el beneplácito más o menos forzado de Aristide, quien constitucionalmente no podía optar a la reelección e  insinuó su intención de así hacerlo, pero no fue apoyado ni por su propio partido.

Al asumir como presidente, Préval se encontró con muchas dificultades para instaurar las instituciones democráticas en el país, sumando a esto la terrible situación económica de Haití. Lo que propició la persistencia de las tensiones políticas y sociales. Mientras, la ruptura entre Aristide y su antiguo íntimo colaborador, se formalizó en noviembre de 1996 cuando el ex salesiano lanzó su propio partido: Familia Lavalas (FL).

Cumpliendo los pronósticos, en las presidenciales del 26 de noviembre de 2000, Aristide avasalló con el 91,8% de los votos. Los comicios, boicoteados por la oposición, con una participación bajísima y no supervisados por los observadores internacionales como castigo a la negativa de las autoridades a repetir el escrutinio de las legislativas de mayo, pusieron término  al mandato de Préval, que, mediatizado por el omnipresente Aristide, no había sido capaz de reducir la pobreza, apaciguar el clima político y normalizar las relaciones internacionales.

No obstante, cuando el 7 de febrero de 2001 le transfirió la banda presidencial al ex salesiano,  Préval se convirtió en el primer mandatario en la historia de Haití en ser elegido democráticamente, en completar su mandato y en entregar el poder voluntariamente. En ese momento la amistad entre estos dos políticos y presidentes de Haití terminó.

Plan de acción

“Mientras haya demanda (de drogas ilegales), habrá producción y Haití seguirá siendo un país de tránsito  para esas sustancias ilícitas”,  ha declarado Préval, ya que este problema es uno de sus principales preocupaciones.

“Las drogas son factor determinante para la inestabilidad e inseguridad imperantes en la nación caribeña”, aseguró el mandatario en su visita a E.E.U.U.

Con el tiempo, la labor de Préval fuertemente enfocada al desarrollo económico y  social ha dado resultados en la disminución de la violencia y la restitución de la paz.

Además, la corrupción es otro punto que tiene entre ceja y ceja. Préval ha declarado  "una guerra sin fin" en contra es este mal que afecta a gran parte de la región.  Incluso ha calificado de traidores a los funcionarios gubernamentales deshonestos que le roban a la empobrecida nación de inversiones y empleos cruciales.

"La lucha por la igualdad exige que el gobierno pueda obtener dinero sin tener que exigirlo. Para que el gobierno tenga dinero, la gente debe de dejar de robarle al estado", señaló Préval durante un discurso por el Día de la Bandera de Haití celebrado en el Palacio Nacional.

Al delinear uno de los planes más importantes de su gobierno, Préval juró acabar con la corrupción en la policía, entre los agentes de aduanas, entre los jueces y legisladores, a quienes ha acusado de enriquecerse a costa de la nación que depende de la ayuda externa y que trata de recuperar la estabilidad luego de una revuelta popular en el 2004.

Hoy Haití  tiene 80% de población rural y 65% urbana,  además de una limitada esperanza de vida correspondiente a 54,6 años (1995, PNUD). La pobreza es alarmante,  ya que  la renta per cápita apenas alcanza los 400 dólares al año. Estos datos nos revelan la preocupante realidad haitiana que, a pesar de los esfuerzos de su actual presidente, no ha podido superar sus problemas.