Haití:
Los más pobres e inestables de América
Aunque se declaren una República independiente y democrática, la acusada y notable corrupción es uno de los principales puntos a combatir por el Presidente René Préval.
Por: Natalia Ortiz
Haití es una república presidencialista que elige a su Primer Mandatario a través del voto popular. De todas formas, por la manera de organización, algunos sostienen que en realidad es manejado por un gobierno autoritario.
Con el ya entonces autodenominado Frente Revolucionario Nacional para la Liberación de Haití (las fuerzas rebeldes) controlando de facto la mayor parte del territorio, Naciones Unidas autorizó el despliegue de una fuerza de pacificación (formada principalmente por contingentes estadounidenses y franceses) y posteriormente de una misión de estabilización (MINUSTAH) para ayudar al recién constituido Gobierno Provisional de Haití a enfrentar los retos de la rehabilitación del país.
Sin embargo, la falta de efectivos de la MINUSTAH, la debilidad institucional y la falta de legitimidad del Gobierno interino, y la fortaleza tanto de las llamadas chimères (bandas armadas leales a Aristide) como de las antiguas fuerzas rebeldes están socavando hasta el momento cualquier intento de garantizar la seguridad en todo el territorio y de iniciar cuanto antes la reconstrucción física, la reconciliación nacional y la normalización internacional del país.
Aunque tienen constitución propia desde 1987, está basada en las de Estados Unidos y Francia. Luego de haber sido suspendida por algunos años finalmente fue constituida por completo en 1994.
René Préval es el nuevo Presidente de la República desde 2006, luego de que en febrero de 2004 un golpe de Estado promovido por EE.UU. ocasionara la renuncia de Jean-Bertrand Aristide.
“Guerra sin fin”
Préval trata de luchar con la corrupción y declaró que aunque sea una
”guerra sin fin” debe cambiar la situación que se vive a través de los funcionarios gubernamentales deshonestos que roban a la nación.
En su discurso por el Día de la Bandera de Haití celebrado en e Palacio Nacional, Préval afirmó que son los mismo ciudadanos los que deben exigir no se les robe más de parte de los funcionarios públicos.
Sin duda, el mayor problema que existe a nivel político es la corrupción de parte de los funcionarios públicos que en vez de amparar a la gran cantidad de personas que viven en riesgo social, se aprovechan de ellas, robándoles lo poco y nada que tienen.
Haití, la nación más pobre de las Américas, también es considerada una de las más corruptas. Un informe de Transparencia Internacional ubicó a Haití en el lugar 163 en su encuesta anual de corrupción.
La oposición
El movimiento campesino fue el primero que se declaró a favor de Préval y organizó una coalición. Este movimiento recibe el nombre de “Lespwa" que es una alianza electoral que aglutina a varias agrupaciones políticas y al dicha agrupación.
Existe otra agrupación llamada “Escape”, que toma la herencia de un grupo antineoliberal. Además hay grupos regionales, todos ellos muy cercanos a la base, muy anclados en el movimiento campesino.
En conjunto la “Lespwa” es una configuración muy lejana a los partidos tradicionales. Trata de un espacio político interesante, donde las bases tienen oportunidades para articularse.
Los jefes de partidos y otras entidades agrupadas en el seno de la Plataforma Lavalas (Organización Política Lavalas (OPL), Partido Louvri Bayre (PLB), Movimiento de Organización del País (MOP), Comité de Resistencia de Grand Anse (COREGA)), tienen muchas dificultades para coordinar a sus representantes en el Parlamento. El contexto, marcado por la debilidad del resto de sectores políticos, resta gravedad a este descontrol.
La poca representación política crea el descontento de los haitianos que no se sienten amparados por ninguna ala gubernamental. Se han creado varios partidos, pero ninguno con éxito a destacar.
Durante el gobierno Preval, el ex-Presidente, Prosper Avril, General en retiro, ha sido perseguido por conspiraciones. Y a fines de julio, el General retirado Claude Raymond fue detenido por actividades subversivas. En cuanto a los demás sectores de la oposición, éstos no hacen más que mantener cierta presencia. Aplastados por Lavalas en las elecciones, las negociaciones económicas les han dado, al menos, una buena oportunidad para intervenir en los debates públicos.
Víctor Benoit, del Congreso Nacional de los Movimientos Democráticos (CONACOM), exige del gobierno actual transparencia en los programas económicos. Evans Paul, del Frente Nacional para el Cambio y la Democracia (FNCD) -partido afectado por divisiones internas- llama a la movilización popular contra el programa económico del gobierno.
La misma posición expresa Reynold Georges, que fue partidario de los militares golpistas. Marc Bazin, ex-Primer Ministro de facto y número uno del Movimiento para la Instauración de la Democracia en Haití (MIDH), declara que "no todas las privatizaciones son buenas". Pero el discurso y las actitudes de estos líderes políticos tienen muy poco impacto en la población. "Todos serían peores que Preval y Smarth", comenta una militante de una organización feminista.
Ayuda externa
En visita a EE UU a principios de este mes, Prèval se reunió con dirigentes empresariales y prometió endurecer los controles contra la corrupción en un esfuerzo encaminado a atraer inversiones.
Aproximadamente un 70% de la población vive en la pobreza. El mayor recurso de los haitianos es la agricultura, que consiste principalmente en la de subsistencia a pequeña escala y emplea cerca de las dos terceras partes de la población económicamente activa.
El país ha tenido muy pocos puestos nuevos de trabajo desde que el Presidente René Préval tomó posesión en febrero de 2006, aunque la economía informal está en crecimiento. El fracaso en el intento de lograr acuerdos con patrocinadores internacionales han impedido que Haití obtenga asistencia para un presupuesto y programas de desarrollo.
Estados Unidos, por su parte, ha inaugurado su iniciativa de estabilización de 20 millones de dólares, que proporcionará fondos para un programa de empleos en Cité Soleil, una de las secciones más pobres y peligrosas de la ciudad.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aseguró que Estados Unidos proporcionará también 200 millones de dólares adicionales en ayuda para Haití para el año fiscal 2007. Los fondos serán dedicados para mejorar la estabilidad política del país, la seguridad y salud además de promover el crecimiento del sector privado. La suma llevará la cantidad total en ayuda de Estados Unidos entre 2004 y 2007 a más de 800 millones de dólares. Estados Unidos sigue siendo el mayor donante para Haití.
El país caribeño no ha podido salir adelante por sus propios medios, es por esta razón que otras naciones han intervenido para poder lograr que Haití se estabilice de una vez.
La simple operación de dividir los años de independencia entre el número de golpes de Estado, nos indica que cada seis años se interrumpe el orden constitucional. El principal reto que tiene Haití es, por tanto, no tener que empezar de cero y reinventar su futuro a cada lustro.