África

Panorama actual del petróleo en el mundo

Al acecho del “oro negro” africano

Continente abundante en hidrocarburos, emerge para codicia por las grandes transnacionales y los gobiernos que están detrás de ellas, ofreciendo diversos beneficios por adquirir los derechos de explotación del crudo en la zona. Se desató la competencia, señores.

Rodrigo Soto Gajardo


 

Quien lo diría, señores. En algún momento de la historia llegaría este momento. El creciente aumento en el consumo mundial del cobre ha provocado que comience la búsqueda de nuevas formas energéticas, menos contaminantes y económicas por supuesto.

Pero, remitámonos a lo que ocurre en la actualidad. Lo demás son sólo anhelos futuros. Aún dependemos mucho de lo que nos entrega el crudo, que es el motor prácticamente de todo el planeta.

1Así es. Quien diría que una diezmada África –hablando en términos globales, porque hay naciones que tienen un buen pasar–, que hace no más de 20 años logró terminar con la colonización, que cada día libra una batalla contra la extrema pobreza, la falta de alimentos y las condiciones mínimas de sobrevivencia, sería ahora la gran salvación energética del planeta.

Si estuviésemos hablando del devenir petrolífero en la década de los `80, jamás se nos pasaría por la cabeza el estar hablando de otra alternativa, o que en los comienzos del siglo XXI tendríamos semejante consumo planetario, que aparte de ser un recurso muy sucio, se nos está quedando corto.
Importante es encontrar otra opción, pero más fácil si en el corto plazo se logran hallar nuevos campos de explotación del llamado “oro negro”. He aquí la importancia del “continente negro” –no crea que soy racista, es sólo un apelativo ampliamente conocido– en la actualidad.

Sí usted es latinoamericano, probablemente lo primero que se le viene a la mente cuando escucha petróleo es Venezuela, México o el Golfo Persico. Pero después, pare de contar. Entonces, para conocimiento de los habitantes de este planeta      –algo que recuerdan los grandes líderes del mundo cada mañana cuando se afeitan– la región africana constituye poco más del 10% del mercado actual. Pero ojo, su producción va como un tren desbocado.

1Text Box: África y su petróleo: El nuevo foco de atención. .del mundo.Entre ellos: Nigeria (mayor productor del continente y séptimo productor mundial con 2.5 millones de barriles diarios), Libia, Túnez, Argelia, Egipto, Guinea Ecuatorial, Gabón, Angola, Chad, Camerún, Sudán, República del Congo, Namibia, Marruecos, el territorio ocupado de la República Árabe Saharaui Democrática, Costa de Marfil, Mauritania, Ghana y República Democrática del Congo. Sume a eso que se están realizando exploraciones del hidrocarburo en países como Cabo Verde, Liberia, Malí y Mauritania.

Por eso, es de relevancia mundial el que las tierras africanas sean proveedoras de grandes reservas naturales, gran parte de ellas aún sin explotar, que en el caso del petróleo su número sube, cual espuma de cerveza, a poco más de 75 mil millones de barriles. Por ende, la zona occidental del continente se ha transformado en la atracción principal de todo el planeta, pero en especial de Estados Unidos, Japón y Europa.

Sobre esto último hay que hincar el diente. Los estadounidenses son los mayores consumidores del crudo con más de 760 mil millones de toneladas (cuidado con China, que está ahí, respirándole en la nuca, prácticamente tocando a la puerta). Y a sabiendas de que el mineral va ir escaseando con el correr de los años, va decidido a redoblar sus esfuerzos en la compra del petróleo africano.

Mundialmente conocido es el tema del problema bélico en el que se encuentra Estados Unidos en el Medio Oriente, que detrás de su interés de restaurar la paz y democracia en la zona, hay un fuerte olor a petróleo. Sin embargo, el conflicto en la zona no tiene para cuando.

Por ende, no sería noticia que en un futuro próximo tengamos informaciones concretas de alguna acción estadounidense en el continente africano. Algo que calladamente tiene en carpeta, guardando sus balas de a poco para lo que será probablemente la última batalla por este tan requerido y ya escaso recurso energético

1Pero esto no es todo. Calladamente La Casa Blanca observa con ojo clínico el panorama en aquel lugar. Sabe que el África Subsahariana cuenta con grandes reservas submarinas, por consiguiente, una de las de mayor exploración y producción en este momento. Prueba de ello es que empresas estadounidenses como Exxon-Mobil o Chevron-Texaco realizan recorridos por la costa atlántica en búsqueda de potenciales puntos de extracción. Washington D.C. pone sus esperanzas en algún día tener el control de esta naciente mina de oro. Perdón, de petróleo.

Text Box: Entre 1990 y 2005, la producción del crudo aumentó de 6.5 a 9.3 millones de barriles diarios.No es de extrañar entonces que recientemente el Presidente, George Bush, realizara –por primera vez en la historia de Estados Unidos– una visita al continente africano. ¿Erradicar los graves problemas de subdesarrollo y pobreza? ¿Planes de acabar con las hambrunas, producto de sequías? ¿El SIDA? Ojalá fuese por eso. Pero no. Su visita estaba pasada a petróleo. También se conoce del traslado de personal diplomático de Europa a África.

Según se desglosa en El Economista de Cuba, el petróleo es "el único interés de Estados Unidos en África”. Aplicando buen juicio, el país norteamericano ha estado enviando tropas a países como Mauritania, Chad, Mali y Nigeria, además de incrementar la ya existente en Marruecos, Argelia y Túnez, como un entrenamiento antiterrorista para esta región militar, producto del atentado que se produjo en Madrid en el 2002.

Es un secreto a voces que se está desarrollando una batalla entre las grandes transnacionales. Seguramente dirán “acá está el queso”, ante el desgaste de las actuales refinerías, el consumo mundial –los expertos no le da más de 25 años de petróleo al planeta– y el derroche de los mercados capitalistas.

Para ello, los interesados pueden hacer lo que sea con tal de conseguir lo que les quita el sueño, con tal de adquirir los permisos para poder extraer el oro negro, pueden ser capaces de condonar la deuda externa, apoyar la lucha antiterrorista o ayudas millonarias para que los países africanos fomenten el desarrollo económico, político, social y atraer así a los inversionistas extranjeros.

A Inglaterra y Noruega se le hace agua la boca la alternativa africana ante la caída de las abastecedoras de Alaska y el Mar del Norte. La poderosa economía China, por su parte, está realizando sendas campañas diplomáticas en la región, mientras que su vecina Corea del Sur está dirigiendo sus dardos hacia la seguridad energética en Egipto, Nigeria y Argelia.

Esa es la actualidad del petróleo África. La abundancia este recurso energético tiene a sus países en constante conflicto con aquellos países de otros continentes que aún piensan que están en posesión de sus ex colonias. Obviamente, creen que pueden controlar sus recursos, impidiendo que estos logren estabilidad política, social y económica.

Es de esperar que quienes resulten beneficiados no titubeen en levantar a sus países, en vez de destinar recursos para la defensa nacional o para la billetera del gobernante. En una edición del sitio Rebelión, Jerónimo Delgado Caicedo, lo ilustra fácilmente: “El petróleo podría fácilmente ser la salvación para un continente que, desde su independencia, ha estado marginado de las dinámicas mundiales, pero para esto, es necesaria la creación de mecanismos que garanticen una óptima utilización de los recursos”.