Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid
Mami, ¿que será lo que quiere el Nelson?”
Nelson Mandela luchó toda su vida contra el movimiento que sometía a su nación a la completa segregación, el apartheid. Que establecía una completa división sectorial entre las distintas razas Sudafricanas. 27 años como preso político significaron más de lo que esperaba cuando en 1994 y una vez electo presidente pudo gritar: ¡Viva la Libertad!
Por Hugo Garrido
Rosa Parks, una ciudadana negra, en el año 1955 se sube a un autobús en Montgomery, Alabama, una ciudad de Norteamérica que actualmente apenas sobrepasa los 195.000 habitantes.
Cansada, Hastiada o cualquiera de los sinónimos que se le han dado al pasar de los años, se negó a darle el asiento a una persona blanca en un autobús de la ciudad, e irse a los puestos de atrás como dictaba la ley. Por esto, fue apresada siendo acusada de haber perturbado el orden.
Mas tarde y con la ayuda de un joven Martin Luther King, quien llegara a ser uno de los mayores activistas a favor de la no discriminación, llegó el caso a la Corte Suprema de Estados Unidos y finalmente se declaró que, la segregación en el transporte público iba en contra de la constitución de ese país, marcando tan solo un inicio ha lo que más tarde se confirmaría en el famoso discurso en Washington en 1963.
En esa ocasión King representando a toda la población negra de Estados Unidos declaró "Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad."(*) , fue asesinado en 1968 por uno de los llamados sureños discriminatorios o racistas del sur de el país.(*)
Durante la misma época en África, Nelson Mandela libraba una batalla similar, pero con un nivel de segregación mucho más extremas, que hasta hoy en día resuena fuerte en la conciencia de esa nación: el apartheid.
El extraño tablero de ajedrez
Sudáfrica es un país de raíces negras, del continente negro, he innegablemente para cualquier país del mundo una nación donde lidera esta raza. Bueno, extrañamente hasta 1993 este país estaba en manos de los habitantes blancos (siendo estos una minoría).
Además, existía un sistema de segregación impulsado por el gobierno tan extremo que destinaba sectores especiales para cada raza dentro de la nación.
El apartheid, como se le denominó, establecía una regulación donde por ejemplo los negros y los blancos tenían sectores designados a los que las otras razas no podían entrar si no era por medio de una especie de pasaporte. Los negros, además no podían aspirar a cargos de gobierno ni a educación universitaria. Los sectores asignados a la población negra solían no poseer ni luz ni agua. (*)
Todo esto además de alimentar un odio entre razas cada vez más fulgurante, generaba que mucha población, como indicábamos, no pudiera tener acceso a recursos que otras si tenían, creando una brecha social entre unos y otros que los apartaba cada vez más.
En medio de todo esto surge Nelson Rolihlahla Mphakanyiswa o Nelson Mandela, participando en campañas de desobediencia contra la ley establecida que separaba a su raza de lo que era su nación.
Mandela con un titulo de abogado bajo el brazo se esforzó por establecer una lucha pacifica, emulando a Ghandi, Gesto que en contra de su conveniencia, lo llevó a ser apresando junto con otros 150 compañeros, durante los años 1956 a 1961.
Situándonos en contexto, el odio entre razas había desatado crímenes, y una completa satanización de el otro. Digamos que Neson Mandela bajo el ojo de un ciudadano blanco no era más que un criminal y un enemigo del estado.
El punto mas simbólico de toda la lucha contra el apartheid se vivió en la llamada Masacre de Sharpeville.
Esta se desarrollo en 1960, en ella fallecieron 69 ciudadanos negros, entre ellos 8 mujeres y 10 niños. Cada movimiento desarrollado por la policía blanca fue respaldado por el gobierno, y la declaración de el jefe de policía que lideró la masacre hace mucho mas elocuente el estado en que se vivía en aquella época “La mentalidad nativa no les permite la unión para una demostración pacifica, para ellos unirse significa violencia”(*).
Esta declaración fue suficiente para que los africanistas (movimiento contra el apartheid) reformularan su estrategia. Y comenzaran una resistencia armada.
Años mas tarde en su defensa en el juicio que lo condenaría a cadena perpetua Nelson Mandela declaró que si no se tomaba esa determinación en aquel momento (la violencia siempre la considero como la última posibilidad en su lista), se dirigían directamente a la rendición.
En ese discurso, finalmente agregó: “Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero poder vivir para ver realizado. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir” (*)
El prisionero 46664
Cuando actualmente hablamos de Nelson Mandela nos parece incomprensible que halla pasado 27 años en prisión. Cuando pensamos en que hace menos de 20 años existía en un país del mundo aún una segregación racial tan grande que separaba a la gente por el color de su piel, o por su árbol genealógico nos parece aún más incomprensible.
Y es peor aun cuando comprendemos que Nelson Mandela era un pacifista, que una vez que salio de la cárcel le dieron el premio Nobel de la Paz, y que cuando fue elegido por una amplia mayoría como presidente en 1994, no quiso establecer una nación negra y discriminante si no que eligió a Frederik de Klerk como vicepresidente.
De Klerk, había sido quien finalmente lo liberó de la cárcel, y lo nombró como una de las figuras principales para desmontar la segregación racial, no es de extrañar que en el 93, ambos compartieran aquel premio Nóbel.
Pero la gran sorpresa llegó en 1994 cuando Nelson Mandela, preso político por 27 años, alborotador de masas, enemigo del país, salio elegido presidente por una amplia mayoría, y además apoyado por De Klerk intentando dejar a tras una vida de sacrificio que por fin parecía mostrar los frutos y como el mismo dijo eufóricamente y marcando el final de una etapa trágica dentro de una nación "¡Viva la libertad! El sol nunca ha iluminado un logro humano más glorioso."