África

Los intereses de Estados Unidos en el continente negro:

La década de África

África se ha convertido lentamente en el nuevo desafío de la gran potencia mundial. Gracias a su estratégica forma de actuar sobre las comunidades más desposeídas, muestra que su imagen, no se la ha ganado por nada. Estados Unidos es líder y su olfato no falla. El olor a petróleo, traspasó las fronteras y ya llegó al país del poderoso George W. Bush.

Por: Camila Vásquez Vidal


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África es como una caja de sorpresas. Un continente lleno de recursos naturales, basado en minerales, diamantes, oro, cobalto, recursos hidroeléctricos y poseedores del tan codiciado petróleo.

Las reservas desde el Golfo de Guinea hasta Angola es una línea perfecta de bolsas de petróleo. Desde la República Africana hacia abajo, mantiene reservas minerales inmensamente ricas.

En fin, una unión de países que podrían ser llamados y reconocidos universalmente como los privilegiados exportadores, los inmensamente ricos. Sin embargo, África, es la localidad más triste y pobre del mundo.

“En la actualidad, la realidad africana es dramática. Más de 300 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 30 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene acceso al agua potable”. El Mundo
Y es el mismo Banco Mundial el encargado de revelar que, en menos de 25 años la cantidad de indigentes y pobres se duplicaron en casi todos los países pertenecientes al gran continente africano. Incluso, “en aquellos denominados más ricos,  como lo es Gabón y Botswana, las bolsas de indigentes son aún notables”. El Mundo
Una desagradable y penosa cifra que se topa con las mentes estrategas de occidente, que comienza a ver en África, una inversión que pueda traer consecuencias favorables a sus poderosas economías.

Es inevitable que un continente, que año tras año se hunde más en la desesperanza, aumentando día a día su umbral de miseria, acepte la ostentosa propuesta de Estados Unidos que se esconde en la liberación, y en la gran esperanza de erradicar la pobreza y su gran consecuencia, El SIDA.

África es una mina de oro, raro, pero cierto.   La presencia de grandes reservas de petróleo en las costas de la región, se transformó en la principal iniciativa del comercio mundial para interesarse en esta indiscutible nueva inversión. Pero como es de esperar, la presencia del gran imperialista, no podía ser considerada algo menor. El petróleo es negocio y donde haya petróleo se debe jugar.

La autonomía petrolera de América Latina y de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es una de las barreras que Estados Unidos debe romper. Para lograr su pleno desarrollo, la potencia mundial, debe conseguir importar gran parte de su consumo desde el África.

Un trueque que sonaría considerable, si se toma en cuenta la gran debilidad económica que deja muy atrás a África, en cuanto a calidad de vida y sistemas  económicos.

Estas consideraciones, no tardaron en resolverse y convertirse en acciones concretas. El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush,  no demoró en pisar suelo africano para romper el hielo y realizar un gran discurso que contendría cada una de las iniciativas que pretende iniciar en el continente negro.
En agosto del 2003,  Bush  llega a la isla de Goree, ubicada frente a la costa del país al que pertenece a Senegal.
Bush, movido por el espectáculo y  resonancia de sus magníficas palabras casi poéticas, se refirió de forma reprochable a la esclavitud, haciendo una exótica especie de analogía. La isla de Goree “había sido  durante más de tres siglos el más importante mercado de esclavos destinado para aprovisionar de ellos a Estados Unidos de América, al Caribe y a Brasil.” Wikipedia

Pero las voces de los pobladores fueron apagadas. Nadie pudo pronunciar ni una palabra, no porque estuviera prohibido, sino porque así se dio, o así hicieron que se diera.

A tal punto llegó el temor de las autoridades, por la posible  reacción del pueblo africano, que cada uno de los ciudadanos de Goree, fueron trasladados muy lejos del sector donde Bush daba su discurso. De esta forma consiguieron que nadie tuviera la oportunidad de rechazar o hacer algún tipo de manifestación contra él. 

Todo estuvo dispuesto para que el norteamericano lograra transmitir tranquilamente sus buenas intenciones, hasta el ex Presidente Nelson Mandela, estuvo en Londres durante toda la estadía de Bush en Sudáfrica. No por esto dejó de criticar y mirar con malos ojos cada paso que el imperialista da.

El principal aliado de Bush, son sus planes de ayuda. Esta vez se trataba del “Plan de Presidente para el Alivio del SIDA, una iniciativa de 15.000 millones de dólares para luchar con esta enfermedad.” Spanish

Pero como todo lo que brilla no es oro, su solidaria participación en la lucha contra el SIDA, se opacaba, al ver la oscura realidad. Ni siquiera con su magnífica  propuesta,  se lograría apalear el problema.  A pesar que,  en la página de la Embajada de los Estados Unidos de Nicaragua, se diga totalmente lo contrario. “Gracias a nuestras alianzas en todo el mundo, Estados Unidos ha cumplido con su compromiso y ahora lidera el mundo con su nivel de apoyo en la lucha contra el SIDA y el virus de inmunodeficiencia adquirida”, referido específicamente a lo realizado en África. Embajada 

Y nadie dice lo contrario. Puede que Estados Unidos se haya convertido en el líder mundial de apoyo en la lucha contra el SIDA, que su ayuda sea el primer paso y que su compromiso puede que sea real. Lo lamentable de todo esto, es que aún no es suficiente. El SIDA sigue aumentando, matando gente, denigrando aún más a la región africana, mientras el discurso del imperialista resuena como un disco rallado en los oídos de los ciudadanos.

De esta forma,  se dio comienzo a su mensaje subliminal. Bush, no pierde el tiempo, menos tratándose de economía. Sus planes para que abran y liberen el mercado, se está viendo reflejado en los tratados de libre comercio que África está firmando con Estados Unidos.

Las intenciones eran dobles. Su real propósito parece que se funda en fortalecer la situación de Estados Unidos en África, además de reforzar las grandes corporaciones que viven en Norteamérica.

Como nada es coincidencia, y como Estados Unidos no da puntada sin hilo, casualmente el mismo hombre que gestionó el proyecto contra el SIDA es ejecutivo de una de las grandes cadenas de farmacias. “Randall Tobias fue Presidente Ejecutivo de Eli Lilly (cadena de farmacias), y bajo su dirección, la compañía alcanzó uno de los periodos más exitosos de su historia”. Embajada

El Coordinador de las Actividades del Gobierno de los Estados Unidos para Combatir  el SIDA, jamás había trabajado en el tema comunitario y de ayuda. No parece raro imaginar, que esto solo es un vuelco hacia sus propias ganancias. De este modo, los medicamentos de más fácil acceso, serán estadounidenses, lo que llevará a una preferencia y aumento en la demanda farmacéutica.

De esta forma, los acuerdos económicos se hacen cada vez más validos dentro del continente, consagrándose cada vez más el poder de Bush sobre la región.

La importancia de África en la economía exterior de EEUU ha ido aumentando, convirtiéndose en uno de los mayores contingentes energéticos en el plano de la carrera geoestratégica.

La creación de un mando en África, se iniciaba en el año 2000, demostrando el interés de Estados Unidos, frente a la protección de los recursos energéticos que le pertenecen a la región, además de la preocupación puesta en el terrorismo que se daba al norte del continente.

Pero a esto no le habían dado mayor importancia, sino hasta después de los atentados ocurridos el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

La caída de las torres gemelas, a causa del terrorismo, explicaba el gran interés militar estadounidense, traducido en  la falta de entrenamiento de las tropas para operaciones de imposición de la paz. Los objetivos establecidos en algunos documentos estratégicos militares, no se lograrían, debido a esta ineficiencia descubierta en el territorio. Además, se vio necesario superar coordinadamente con fuerzas armadas de EEUU, los peligros que afectaban directamente los espacios que debían proteger. Esta vez, debían ser más cautelosos,  tomando en cuenta lo ocurrido en Afganistán e Irak.

Aunque Estados Unidos proporcione las herramientas para creer que la creación de un mando africano, se encuentra estrechamente ligada con la lucha contra el terrorismo, su principal preocupación se basa en el proteccionismo de recursos energéticos, petroleros y gasíferos, para asegurar su abastecimiento. Por esta misma razón, es que lo están haciendo diferente, porque no caerán nuevamente en lo antes practicado. Los problemas internos de África, se tratan, pero de un modo adecuado,  en especial contra el terrorismo.

Después de Irak era el turno de África, pero se debía actuar bien. En la actualidad, son cinco países que abastecen la gran demanda estadounidense: Nigeria, Angola, Gabón, Guinea Ecuatorial y Sao Tomé y Príncipe, que alcanzará el 25 por ciento de las importaciones  en 2015.

Este recurso tiene ciertas ventajas comparativas que se deben tomar en cuenta. “Es de excelente calidad y está más próximo a las costas orientales del país norteño que el proveniente del golfo Pérsico. Además, la zona está menos expuesta a las turbulencias políticas y militares que USA mismo origina en la volátil región del Oriente Medio”. Bohemia

Un interés que le sale por los poros, que todos ven, pero nadie lo puede mencionar. Un juego en el que África ha querido entrar. No le queda otra… ¿o sí?

Buscarle un nombre no fue tan complejo. El AFRICOM  se creó como una estrategia frente a los nuevos intereses de la potencia norteamericana para la seguridad energética y el famoso contraterrorismo. Es una necesidad que nace para evitar la desestabilización de las áreas que forman parte del escenario que quiere cubrir Estados Unidos.

La influencia de Norteamérica en África recae en la ampliación de la zona por parte de sus intereses comerciales, sobre todo ahora, cuando la presencia de China en la región ha ido en un constante aumento.

Sus importantes propuestas, logran tentar favorablemente a la cultura africana, al punto de imponerse como la única potencia capaz de crear una estrategia militar, social y económica viable. De esta forma, el único país condicionado para responder las demandas africanas, solucionarlas y llegar a apalear las crisis que envuelven al continente, son las fuerzas estadounidenses.

A partir de la solución de problemas y la imagen renovada del gran imperialista, su estampa como estratega, está cumpliendo cada una de las ideas que se generaron alrededor de África. La ayuda no es solidaria, tiene fines y muy bien pensados. Un cálculo que se extiende hacia varios escenarios internacionales, como un modelo de exportación para las futuras relaciones comerciales.

La estrategia de Bush, se fundamenta en la idea de sustituir el Golfo Pérsico por el Golfo de guinea. Estados Unidos no puede arriesgar tanto, sus intentos por desbaratar el terrorismo e inyectar ayudas comunitarias, no significa que no esté cuidando de ello al nuevo Golfo de guinea, ya que la inestabilidad política que ataca a Arabia saudita, Irán e Irak, puede incidir en las inversiones y su desarrollo económico.

Su idea sigue siendo la misma, desplazar a los países pertenecientes a la OPEP,  Argelia, Libia, Nigeria, Irak, Irán, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela e Indonesia, con un único fin, aumentar las inversiones de petróleo de África.

No es por nada que, el mismo Dick Cheney, vicepresidente sobre Política Nacional de Energía en Estados Unidos, afirmaba en un artículo del economista de cuba que: “África iba a ser una de las fuentes de petróleo y gas para EE.UU. de crecimiento más rápido". El Economista

No queda duda que el interés por África sea inminente, pero más allá de los hechos, de las promesas, de la puesta en marcha de acciones humanitarias, para Estados Unidos es una prioridad energética, que ciertamente no se relaciona con dar soluciones a la comunidad africana.

Las víctimas de la globalización continúan siendo las mismas. Son hijos de una naturaleza que no trae consigo beneficios contra la marginación, la pobreza, el SIDA, la desesperanza y desazón. El petróleo es la única salida africana para surgir, incluso, podría ser fácil, pero su independencia, poco a poco está siendo robada y sin una óptima utilización de recursos jamás se logrará la tan anhelada salvación.