África

Conflictos internos en la nación africana:

Golpes bajos en  la República del Congo

Pese a ser una de las naciones más grandes y ricas del continente africano, la inestabilidad político-social reflejada en las persistentes intentonas de golpes de estado nos enrostra la triste situación en la que vive el país. Problemas con pueblos vecinos, que luchan por la hegemonía de terrenos ricos en recursos mineros, y grupos de rebeldes guiados por miembros del gobierno de turno marcan un país envuelto por la violencia.

Por: Esteban Carrillo


El lema nacional de la República Democrática del Congo, “Justicia, Paz y Trabajo” no tiene ninguna similitud con lo que viven en realidad los congoleños.

A pesar de ser  el tercer país más grande de África y de poseer grandes reservas mineras de oro, diamantes, cobre, plata, uranio y otros varios minerales escasos en el planeta y de valor altísimo -como casiterita y europio-la ciudadanía tiene que sortear a diario con la injusticia y los constantes hechos de violencia a causa de los frustrados golpes de estado guiados, muchas veces, por las diferencias existentes entre las etnias que perviven en su interior; malas relaciones que aumentan las discrepancias con sus vecinos más próximos, con los que compartieron antepasados y creencias comunes.

Por tanto más de alguna vez estos mismos países, Ruanda, Uganda y Burundi, que han intentado desestabilizar la política congoleña por medio de golpes de estado “dependieron de la explotación de los recursos naturales de la república del Congo para financiar sus gastos de guerra” .

La nación, que  alguna vez se llamó Zaire, vive inmersa en una situación de inestabilidad política-social perenne desde 1997,  cuando Laurent Kabila - padre del actual mandatario- llegó al poder tras un golpe de estado reemplazando al dictador Mobutu.  La incorporación del nuevo jefe de gobierno era visto con buenos ojos por parte de la ciudadanía debido a los constante abusos  a los DDHH del tirano que le precedía, no obstante esto se truncó en el momento en que Kabila prohibió la existencia de partidos políticos opositores y cerró de frentón varios medios escritos.

Pero lo que desató más controversia dentro de la población fue, precisamente,  la “orden (que dio) a las tropas de Ruanda, quienes habían apoyado su campaña militar, para que abandonaran el territorio congoleño” . El desaire del gobernante ofuscó enormemente  a   los ruandeses y a sus aliados colindantes, dando  pie  a una tregua que, aunque violenta, provenía de larga data debido a una lucha netamente por el poder económico y soberanía de terrenos ubicados en el norte del Congo ricos en reservas mineras..

Las razones del conflicto, que ha sido denominado en el continente como la “Primera Guerra Mundial” y que ha causado cerca de 3 millones de muertos, se fundan en una insurrección apoyada por los países limítrofes del noreste -como Uganda  y Ruanda- quienes basan su actuar en los propios intereses que recaen en la riqueza de los suelos mineros de  la república africana -que según estimaciones, con la mitad de dichas reservas el estado africano tendría para pagar toda su deuda externa- además de antiguas rivalidades entre etnias que alguna vez compartieron un mismo suelo.

Así las cosas, desde que la república del Congo se independizó definitivamente de la colonia Belga no han cesado los litigios de  índole político al interior del país.

Los intentos de golpe de estado se  han transformado en  pan de cada día, en su gran mayoría apoyados por insurgentes que quieren desterrar al jefe de estado imperante. El actual es un gobierno transitorio liderado por Joseph Kabila -hijo Laurent quien fue asesinado en 2001 tras un ataque de sus propios guardaespaldas, en lo que se consideró como un intento más  de tomarse el poder a la fuerza- luego de haberse enfrentado al ex vicepresidente Pierre Benba -el 30 de julio de 2005- en las primeras elecciones libres  del país desde su independencia en 1960. Aunque Kabila fue confirmado definitivamente el 29 de octubre en segunda vuelta.

Es precisamente en la etapa actual del gobierno del Congo donde la estabilidad ha asomado sus ojos, aunque de  manera leve y tensa debido a que el 11 junio de 2004 nuevamente se produjo un frustrado golpe de estado en manos de soldados rebeldes quienes se tomaron una radio de Kinshasa, capital de la República del Congo, luego que “el ejército regular congoleño reconquistó la ciudad de Bukavu, capturada por movimientos subversivos” .

La misma escena se ha repetido en contadas ocasiones. La idea de los insurgentes -guiados por el coronel  de la guardia especial del presidente Kabila, Eric Lengue-  es hacer ver a la ciudadanía sus verdaderas intenciones de acceder al poder estatal a través de la fuerza e impacto de los medios de comunicación. De hecho el mismo Lenge proclamó de esta manera la suspensión de las instituciones gubernamentales, Aunque su mensaje tuvo una nula recepción en la ciudadanía.

Kabila se refirió ante la ciudadanía sobre los intentos de golpes de estado, los que han logrado ser controlados a tiempo por efectivos de seguridad del gobierno, aseverando que ”las instituciones de la república permanecen en su sitio, porque no permitiré que nadie intente un golpe de estado o haga descarrilar nuestro proceso de paz"

No obstante, como se ve la situación del país dado a las malas relaciones con sus vecinos y las constantes participaciones de grupos rebeldes, es factible que ocurra en cualquier momento un nuevo ataque que afecte la seguridad  de la república del Congo. Para que la paz y la justicia  se fortalezcan en una nación donde los desórdenes sociales y las contradicciones parecen ser la tradición, es preciso que las autoridades y la comunidad internacional centren sus fuerzas  y reaccionen ante tales hechos de violencia  antes que el país quede despoblado debido al alto índice de víctimas inocentes que muere cada día.