África

Osama bin Laden:
El luchador de la CIA

El islámico más buscado en el mundo lleva una historia que enmarca el antes y después del atentado del año 2001. Irónicamente, el gobierno de Estados Unidos fue el maestro de sus actos terroristas.

Por. Paola Muñoz.


Osama Bin Laden.

 

Usama bin Muhammad bin Awad bin Ladin, más conocido en Occidente como Osama bin Laden, es un multimillonario saudita. Popular en el mundo por haber sido acusado públicamente por el gobierno de George Bush y por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de ser el fundador de la red terrorista Al Qaida y su supuesta implicación en muchos ataques terroristas en contra de Estados Unidos y otros países occidentales. Entre ellos se cuenta el ataque con bomba al Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York en el año 1993, los bombazos de dos embajadas norteamericanas en África en 1998, la embestida suicida con bomba al buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, y los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York y al Pentágono en Washington, DC.

Desde la cuna de oro a la empresa familiar

Osama bin Laden nació en 1957 en Djedda, Arabia Saudita. Hijo de padre yemení y de madre originaria de Siria. Su padre fue el mejor contratista de obras de su país, el jeque Muhammad bin Ladin, ingeniero y arquitecto. Muhammad dejó su tierra natal, Yemen, en los años veinte y se instaló en Hedjaz, en 1932. Allí hizo una fortuna colosal debido a sus relaciones con la familia real saudí, quien le encargó numerosas obras públicas, y consiguió convertirse en un destacado hombre de negocios. Su madre, no era la esposa favorita de Muhammad, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas. Uno de ellos fue Osama, el decimoséptimo primogénito, que fue educado por maestros privados, tuvo una infancia y juventud dorada, relacionándose con los hijos de los principales saudíes.
Cuando Muhammad bin Ladin murió en un accidente de helicóptero en 1968, todo su inmenso imperio industrial pasó a sus hijos. Osama, con 13 años, heredó 80 millones de dólares. Durante sus estudios en la Universidad de Rey Abdul Aziz, Bin Laden se vio influenciado por uno de sus profesores, el fundamentalita islámico Sheik Abdullah Azzam, empeñado en la liberación de la causa islámica de la dominación extranjera y alentador de la juventud musulmana para volver a los estrictos postulados de la fe islámica. En 1979, tras finalizar sus estudios de ingeniería, pasó a formar parte de la plantilla de ingenieros de la empresa familiar “Binladin”.

El luchador de la libertad
A partir de 1979, Osama comienza a darle importancia a la religión, sin duda como reacción al acuerdo de paz entre Egipto e Israel. Cuando el 26 de diciembre de ese mismo año la revolución islámica arrollaba el régimen iraní y los soviéticos invadían Afganistán, Osama truncó su carrera profesional y abandonó la empresa para integrarse en el movimiento armado que combatía la presencia militar rusa en Afganistán, siguiendo la llamada de Yihad, la guerra santa.

Comenzó recogiendo dinero para financiar la resistencia de los movimientos islamistas. Escribía también violentas diatribas contra los comunistas, sin olvidar también al Occidente “decadente”. En 1980 empezó a reclutar guerrilleros para la resistencia y establece sus primeros campamentos. Fue entonces que la CIA puso los ojos en él y lo reclutó junto a sus guerrilleros y a los talibanes en un proceso de entrenamiento para combatir a los invasores soviéticos en Afganistán. En aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, gustaba llamar a bin Laden y a sus secuaces “luchadores por la libertad”. Fue ahí donde Osama aprendió a cómo mover dinero a través de las sociedades fantasmas y paraísos fiscales; a preparar explosivos; a utilizar códigos cifrados para comunicarse; y a ocultarse. En esa época EE.UU. aportaba su ayuda incondicional a todos los grupos afganos debido a su participación en la guerra contra la URSS.
Después de que la Unión Soviética se vio forzada a salir de Afganistán en 1989, los “luchadores por la libertad” se dividieron en facciones rivales que lucharon en una guerra civil durante la década de los noventa.

La ruptura definitiva con los norteamericanos se produjo en 1990 cuando, en su combate contra Irak, EE.UU. desplegó tropas en Arabia Saudita.
Como Saddam Hussein en Irak, bin Laden pasó de aliado de los Estados Unidos, a enemigo.

El Centro de Investigación sobre Globalización hizo un estudio sobre la implicancia de Estados Unidos en el entrenamiento de bin Laden. En palabras de Milton Beardam, de la CIA: “Nosotros no entrenamos árabes”. Sin embargo, según Abdel Monam Saidali, del Centro para Estudios Estratégicos en El Cairo, el Al-aram, Bin Laden y los “árabes afganos” recibieron algunos “tipos de entrenamiento muy sofisticados avalados por la CIA”.

Beardam confirmó que bin Laden no tenía conocimiento del papel que jugaba para Washington. En palabras de bin Laden (citado por Beardam): “Ni yo ni mis hermanos vimos evidencias de la ayuda estadounidense”, declaró.

Al Qaida, su base
Comenzando la década de los noventa, Osama ya había formado una red terrorista conocida como Al Qaida (la base), la cual consistía, en gran medida, en militantes musulmanes que bin Laden había conocido en Afganistán, tal como su lugarteniente Aymán al-Zawahirí. El grupo financió y organizó varios ataques por todo el mundo, incluidas la detonación de coches bomba contra blancos estadounidenses en Arabia Saudita en 1996, el asesinato de turistas en Egipto en 1997, y los ataques con bomba simultáneos a las embajadas estadounidenses en  Kenia y Tanzania en 1998, los cuales terminaron con la vida de casi 300 personas.
En ese entonces, haciéndose eco de las exigencias de los miembros de los órganos de seguridad nacional, el presidente Clinton autorizó a la CIA a emplear todos los medios para eliminar físicamente al multimillonario saudita y destruir la estructura política y militar creada por éste, pero ninguno del millar de mercenarios contratados por el espionaje norteamericano logró cumplir la arriesgada misión.

En 1998 bin Laden emitió una serie de fatuas (decretos religiosos) declarando una guerra santa contra Estados Unidos, al cuál acusó, entre otras cosas, de saquear los recursos naturales del mundo musulmán y de ayudar e incitar a los enemigos del Islam. Al parecer la meta de Osama era involucrar a los EE.UU. en una guerra a gran escala en el mundo musulmán, que terminaría con los gobiernos musulmanes moderados y restablecería el califato.

En junio de 1999, bin Laden fue incluido en la lista de los diez más buscados por el FBI.

El gran golpe

El 11 de septiembre del 2001 pilotos suicidas de Al Qaida estrellan aviones comerciales repletos de pasajeros contra el Pentágono y contra las Torres Gemelas de Nueva York, que acaban hundiéndose, provocando miles de muertos y una gran expectación a nivel mundial.

Horas después de los ataques terroristas sobre el World Trade Center y el Pentágono, la administración de Bush concluyó, sin evidencia contundente, que Osama bin Laden y su organización Al Qaida, son los principales sospechosos.

En el artículo del Centro de Investigación de Globalización, el director de la CIA, George Tenet, declaró que “bin Laden tiene la capacidad de planear múltiples ataques con poca o ninguna advertencia”. El secretario de Estado Colin Powell, calificó los ataques como “un acto de guerra” y el presidente Bush confirmó, mediante su mensaje televisivo esa noche, que “no haría distinción entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los protegen”. En palabras del ex consejero nacional de seguridad, Lawrence Eagleburger: “Mostraremos que cuando nos atacan de  esta forma somos terribles en nuestra fuerza y en nuestra respuesta”, señaló.

“Yo conocí a bin Laden”

Robert Fisk

Robert Fisk, corresponsal del periódico londinense The Independent, es uno de los pocos periodistas occidentales que ha entrevistado a Osama bin Laden.

Robert Fisk, corresponsal de The Independent en el Medio Oriente.

 
BBC Mundo conversó con él, una semana después de ocurridos los ataques, sobre sus impresiones en torno al terrorista Saudita.  

 
 
 

                                 
Recopilaré aquí un extracto de la entrevista.

¿Cuál fue la impresión que le dio Osama bin Laden?
“Me vi con él tres veces. La primera en Sudán, en 1994. Y me encontré con él de nuevo en Afganistán, en dos ocasiones más.  La última vez que lo vi fue en uno de sus campamentos en la cima de una montaña, donde también estaban muchos de sus hombres armados.

En la primera ocasión estuvo tímido en extremo. No estaba acostumbrado a encontrarse con periodistas. Cuando conversé con él, yo no estaba muy interesado en lo que en ese entonces era sólo retórica del departamento de Estado [de EE.UU.], como "es éste un hombre peligroso o no". 

Esto, por supuesto, fue antes de los atentados en Arabia Saudita, África y antes de los crímenes contra la humanidad que vimos la semana pasada en Nueva York y Washington.

Yo le pregunté sobre la guerra contra los rusos. Él luchó allí y financió a sus propios guerrilleros muyahidines de otras partes del mundo árabe, quienes combatieron junto a él. De hecho, 500 de sus hombres murieron peleando contra los rusos. Me contó la historia de cómo una vez, atacando una base rusa, una bomba de mortero cayó a sus pies. Me dijo que en las milésimas de segundo siguientes sintió una gran calma y serenidad.
Él interpretó esto como un sentimiento religioso. La bomba nunca explotó, algo que los estadounidenses deben lamentar ahora. El resultado de esa experiencia fue que él, obviamente, siente que tiene una especie de contacto con Dios. No lo expresó con esas palabras, pero es lo que siente”.

¿Cómo se explica la fascinación que ejerce sobre quienes lo rodean? ¿Es muy carismático?
“En los siguientes encuentros él ya era un hombre buscado, huyendo... Y observé varias cosas: viste humildemente, ordinarias túnicas árabes.

En Afganistán lo acompañaban dos de sus hijos adolescentes y varios de sus combatientes armados. Y todos ellos escuchaban sus palabras como si del Mesías se tratara. Algo que él jamás ha dicho que sea. Es un hombre que piensa todo con cuidado. Es uno de los pocos árabes que he conocido que, cuando le pregunto algo, espera por varios segundos, incluso minutos, antes de responder. La mayoría de las personas responde de inmediato para no pasar por estúpidas. De hecho, él tiene un hábito desconcertante: escarba sus dientes con un palillo de madera mientras piensa sus respuestas.

Creo que lo realmente importante acerca de él es que tiende a expresar cosas de las que millones de árabes, sino están de acuerdo, por lo menos simpatizan con ellas. Por ejemplo, él dice que se avergüenza de saber que miles de niños mueren en Irak por causa de las sanciones de la ONU, y que Estados Unidos es quien primordialmente se encuentra tras estas sanciones. Él no estaba de parte de Saddam Hussein, de hecho odia a Saddam.

También habla sobre la ocupación israelí en tierras árabes y sobre la necesidad de derrocar a los regímenes pro estadounidenses y pro occidentales del Medio Oriente que, dice él, reprimen a su propia gente y usan la policía para torturarla. Esto tiene eco en el Medio Oriente”.

¿Cómo es la gente que lo rodea? ¿Son sus familiares?
No, aunque algunos de ellos están acompañados por sus respectivas familias en Afganistán. Bin Laden mismo lo está, por ejemplo.

Cuando yo estuve allí, él tenía tres esposas y me permitió visitar el lugar donde vivían, en tres carpas muy humildes.

Los hombres que lo rodean le son muy devotos. La última vez que lo visité, en su campamento en las montañas, los dispositivos de seguridad eran extraordinarios”.

El hombre más buscado por la CIA

Tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, bin Laden sólo se ha visto a través de videos. Su paradero es un enigma.

A este hombre modesto y tímido, el Pentágono lo buscó en el complejo de cuevas subterráneas de Tora Boza, zona montañosa de difícil acceso al sureste de Jalalabad en Afganistán, donde se libraron durísimos combates.

Desde entonces se desconoce el paradero del hombre por cuya captura “vivo o muerto” EE.UU ofrece 25 millones de dólares.

Hoy, Osama tiene 50 años y es uno de los hombres más buscados por la CIA. Es considerado uno de los peores enemigos de Estados Unidos., pero también es un héroe para muchos en el mundo árabe. El departamento de Estado de ese país lo califica como uno de los más importantes promotores de las actividades del extremismo islámico en el mundo.

Pero si bien, Osama bin Laden se envolvió en terrorismo, él fue educado por los mejores, el gobierno de los Estados Unidos. Y Como dice el refrán “cría cuervos y te sacarán los ojos”.