Influencia de la cultura islámica a Occidente:
De Oriente para el mundo
Poder escribir los números de forma más sencilla, diversas obras arquitectónicas y por cierto, exóticas comidas, son sólo algunos de los aportes que los islámicos han entregado a occidente, que con el tiempo se han hecho parte de nuestra cultura.
Cristian Torres
¿Conoce el cuento Alí Babá y los cuarenta ladrones? Como no, si el texto es una de las narraciones infantiles más famosas del mundo. De hecho, la mayoría de los niños ha leído o ha escuchado alguna vez de sus padres y abuelos esta obra literaria.
Y es que es imposible no recordar aquella roca mágica, que con la frase ¡Ábrete sésamo!, dejaba acceder a los tesoros robados por los ladrones que protagonizaban esta divertida historia infantil.
Por si no lo sabe, Alí Babá es parte del libro “Las mil y una noches”, el cual fue escrito por algún personaje anónimo de origen persa o árabe. En pocas palabras no nos pertenece a Occidente, sino que se enmarca en uno de las tantas influencias que la cultura oriental ha entregado a esta parte del orbe.
Es que son más de 1.300 años de intercambio comercial, diversos viajes y porque no decirlo, lamentables guerras, las que han dejado más de alguna huella en la vida cotidiana de Oriente y Occidente.
Un estudio realizado por Hedi Queslati, profesor de Lengua Española del Instituto Cervantes de Túnez y Consejero educacional del gobierno de ese país, señaló en 1997, que cerca de cuatro mil palabras hispanas son de origen árabe. (Ver recuadro) De ellas, la Real Academia de La Lengua Española (RAE), reconoce mil trescientas, con lo cual el 2,9% de nuestro diccionario estaría conformado por palabras de procedencia arábica.
La explicación de este fenómeno es bastante sencilla. El Islam surgió como religión en la antigua Arabia (actual Arabia Saudita), tras la muerte del profeta Mahoma, en el 632 de la era cristiana. Luego de este hecho, el Imperio Árabe fue expandiéndose por toda Asia Menor, además de posesionarse de todo el norte de Europa.
Pero el hecho de mayor importancia para el occidente ocurre entre los años 711 y 1492, después de la era cristiana. Es precisamente en este periodo de tiempo donde se produce una ocupación árabe y musulmana en la península ibérica, la cual a pesar de tener obviamente enfrentamientos violentos, dejó su influencia histórica, perdurando hasta nuestros días.
Este periodo histórico dejó variadas construcciones de incalculable valor arquitectónico. Las mezquitas del sector conquistado en la península ibérica por los musulmanes, llamado Al-Ándalus, son muestras de ello. La gran mezquita de Córdoba (fotografía) y la ciudad-palacio de Madinat al-Zahra son dos de los principales centros de oración del mundo islámico de España.
Francia, es otro país de fuerte influencia musulmana. En la nación gala existen alrededor de 2.150 mezquitas y un 10% de su población profesa esta religión. El resto de Europa tampoco escapa a este fenómeno. A pesar de que las cifras son menores, la mayoría de las naciones del viejo continente poseen magnificas construcciones que albergan a fieles del Islam.
Una contribución importante que hicieron los musulmanes a la cultura occidental es la introducción de las matemáticas, la cual fue realizada por los árabes a fines del primer milenio. Es cierto que en esta materia aún existen divergencias. Pero lo que si es seguro es que fue la cultura Oriental la que introdujo la escritura de los números, tal y como hoy la conocemos.
El conflicto se produce principalmente en la introducción del cero a la cultura occidental. Abu Ja'far Muhammad, en pleno siglo X, recopiló diversos trabajos donde queda de manifiesto que dicho digito existía en la cultura arábica.
Quienes se oponen a esto, mencionan que la cultura Maya tenía dentro de su sistema numerario el cero. El problema de su tesis, radica en que los españoles llegaron a América recién en 1492 y ya conocían de raíces cuadradas, de cómo escribir los números de forma sencilla y sin grandes signos y por cierto el cero.
A lo que nadie se opone es que fueron definitivamente los islámicos quienes introdujeron la aritmética, la trigonometría y las fracciones con decimales. Algo que fue primordial para el desarrollo de la astronomía y la física, dos de las principales ciencias de nuestros días.
A propósito de esto, la astrología, base antiquísima de la astronomía, también tenía estaba presente en Oriente. Y no sólo eso, el antiguo calendario llamado almanaque, que además de los días, meses y año; contenía información de efemérides, fiestas religiosas y civiles, entre otros aportes como predicciones astrológicas, climatológicas y datos sobre la posición de la luna y otras constelaciones también tiene su origen en la civilización árabe.
Este almanaque, muy popular por estos lados del mundo, fue una invención que es previa a la religión islámica. Pero como es de suponer, las guerras entre moros y cristianos provocaron en definitiva la incorporación a esta peculiar invención en todo el mundo. Eso si, con modificaciones, debido a que en Occidente nos basamos por un calendario de 365 días, el cual se rige por el nacimiento de Jesús, referente del cristianismo. Mientras que para el pueblo islámico su era comienza 632 años más tarde, tras la muerte de su profeta Mahoma, y poseen un calendario de 354 días.
Pero no todo sus influencias se basan en la ciencia, obviamente también hubo espacio para los placeres. En ese contexto las comidas del Islam no pueden pasar desapercibidas en nuestra cultura, gustosa de ostentosos platos y de sabores exóticos. En honor a la verdad, hay que dejar claro que su influencia es mucho menor que la comida asiática, debido a la larga lista de recomendaciones sobre el beber y el comer que poseen los islámicos, provenientes de las palabras de su libro más sagrado, el Corán.
Aún así, existen ciertos platos que por su extraordinario sabor y prepración también son parte de los deleites de Occidente. Entre ellos “Los Niños envueltos en hojas de acelga” (Silg bi labane) y “La pasta filo o philo”, sólo por nombrar algunos. A esto se suman especies como la canela, el azafrán, el comino, la alcaravea, el jengibre, el sésamo, el cilantro y el anís. Si bien, algunos de estos productos son de procedencia china, fueron incorporados en la península ibérica por los árabes. ¡Y vaya que las disfrutamos en Occidente!
En definitiva, la influencia musulmana a nuestra cultura no es algo que se pueda tapar muy fácilmente. Pensar que su cultura es atrasada no sólo es inadecuado, sino que nos hace, hacia sus diversas costumbres en relación con Occidente. Malas obras o errores se comenten en toda religión, política y cultura. Es cosa de mirar nuestro pasado y ver lo ocurrido en Las Cruzadas o en el holocausto nazi, dos hechos que no son figuras de orgullo precisamente para Occidente.
Y como dijo Mahoma, a través de sus sabias palabras “Tomad el conocimiento sin importaros el recipiente que los contenga”. Por ende tomemos en cuenta que la “modernización” de la cual nos enorgullecemos en Occidente, se ha construido gracias a distintas culturas, entre ellas la islámica. A recordarlo siempre.