África

Un continente sumido en la pobreza

África es conocido como el continente del hambre, diariamente mueren africanos por la desnutrición, la malaria y el sida.  La pobreza es crónica y  el panorama no es muy alentador para los próximos años, pues mientras que en el resto del mundo se ha disminuido la pobreza y la desigualdad, estas parecen arraigadas en el continente africano.

Por Karen von Schwedler Carreras


 

"Donde persiste la pobreza, no existe verdadera libertad" fueron las palabras de Nelson Mandela en  el  LIVE 8, concierto multitudinario que se realizó simultáneamente en diez países para pedir por la erradicación de la pobreza en el mundo y fundamentalmente en África. Esta iniciativa nació de la idea del LIVE AID concierto que en 1985 recaudó setenta y nueve millones de libras para los países pobres, el LIVE 8 en cambió no busco reunir dinero directamente sino formar conciencia y unir al  público de todo el mundo para que presionaran a sus gobernantes sobre el tema de la pobreza, especialmente a los líderes del G8 – los siete países más ricos del mundo y rusia-.

3Y es que con la organización de este concierto se pretendía llamar la atención de los líderes del G8 que se encontraban reunidos en Escocia para que terminaran con la pesadilla de que treinta mil niños mueran diariamente por la extrema pobreza. La idea es que con la presión mundial de un millón de espectadores, más dos mil teleespectadores, se tomara en cuenta el mensaje transmitido por los organizadores: un plan para duplicar la ayuda, condonar la deuda y aprobar leyes comerciales justas.

La convocatoria de este evento fue increíble y se demostró un nivel de participación ciudadana mundial que no se veía hace mucho, para terminar con la pobreza en el mundo se necesita mucho más que un concierto o que diez conciertos consecutivos, se necesita mucho más que miles de millones de personas reunidas reclamando justicia social.

Una de las primeras propuestas y planes que siempre resuenan como solución para la pobreza en África, es la condonación de la deuda con el Banco Mundial  y el Fondo Monetario internacional. Se sugiere que los países ricos se hagan cargo de esta deuda para que finalmente África pueda surgir. Pero la solución va mucho más allá de condonar una deuda.  

Justamente en la cumbre del  G8 se firmo un acuerdo para condonar la deuda a los 18 países más pobres del mundo, entre los que se encuentran naciones africanas. Con la condonación de la deuda se espera que estas naciones inviertan ese dinero en mejorías en los planes de salud, educación, alimentación, etc. para disminuir la pobreza. Pero se sigue necesitando más que esto mucho más.
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La pobreza extrema está concentrada en el continente africano, especialmente en el África subsahariana (ver recuadro). “El 60% de la población de África subsahariana vive en la pobreza, mientras que un sexto de ella sufre de pobreza crónica, es decir, le resulta imposible escapar de la indigencia por sus propios medios. Deben trabajar diariamente para poder comer, no tienen educación y sus pertenencias materiales son escasas o nulas” .

Ante estas condiciones está claro que los planes implementados, por el Fondo Monetario Internacional (FMI), por el Banco Mundial, ni por el Banco Africano de desarrollo, no han traído soluciones para “el continente hambriento” y ahora se habla de condonarles las deudas adquiridas con estas organizaciones, lo que básicamente tampoco representa una solución integral al problema de la extrema pobreza y el hambre. Y es que la tarea es ardua y hay que crear planes de desarrollo para estos países en los que se incluya desde un comercio mundial más justo, hasta una integración económica que les permita fortalecer las exportaciones como una estrategia viable para reducir la extrema pobreza.

Más allá de lo económico

3El resto del mundo piensa que perdonando una deuda se acaba el problema. Y muchas veces cierran los ojos a los problemas reales de los países más pobres del mundo. En África cada 30 segundos, un niño muere de malaria. De cada mil niños que nacen ciento setenta y cinco no sobreviven. Y más del 50% de la población conviven con enfermedades como la malaria, el tifus y el cólera. Además cabe considerar un problema de salud mayor, la pandemia de SIDA que se vive en el continente africano.

La esperanza de vida en este continente es bajísima y la condonación de una deuda no hará que la población se mejore o que mueran menos niños en los partos. Si bien es cierto que el dinero de la deuda puede ser utilizado para invertir en salud, existe una cruda realidad con respecto a la cantidad de profesionales de la salud en la región. Y está difícilmente se solucionara si el resto de los países del mundo no son solidarios y ven más allá del dinero.

Cada día hay menos médicos, enfermeras y especialistas de salud en África. Programas como “Médicos sin Fronteras” ayudan a superar en parte esta crisis pero no logran solucionar el problema, o sea un montón de médicos extranjeros que pasan de campamento en campamento y que muchas veces ni siquiera se pueden entender con los pacientes no son el mejor servicio para uno de los continentes que más requiere de atención médica. Y es que el meollo del asunto radica en que los médicos sudafricanos, africanos, etíopes y del resto del continente no permanecen en África, se van a trabajar a Europa y EE.UU. Y es que nadie puede retenerlos, ni exigirles que por el hecho de haber estudiado en  África deben permanecer allí trabajando. Pero sí se puede pedir a los países del resto del mundo que regulen las contrataciones a extranjeros y se evite contratar en países africanos.

Ya en 1997 Nelson Mandela, presidente sudafricano en ese entonces, reprochaba tal conducta a Reino Unido. Tras sus palabras, los británicos habrían adoptado un código ético para evitar la contratación en países africanos. "No es efectivo. Los hospitales privados siguen contratando. Y continuarán. Reino Unido necesitará en los próximos años 200.000 profesionales y EE UU, un millón", explica Regina Keith, consultora de salud para la ONG Save The Children UK.  Y es que llega a ser vergonzoso que los hospitales de estos “países desarrollados y ricos” lleguen a buscar a los médicos Áfricanos y los tienten con ofertas de trabajo, despojando a este continente hasta de sus profesionales.

Es cierto que la deserción de profesionales de la salud se produce también por el hecho de que los hospitales no cuentan con los implementos suficientes, no existen recursos para mejorar las condiciones del área de la salud, los profesionales tienen una sobrecarga de trabajo y además existe una suerte de frustración porque muchas veces no tienen como salvar a sus pacientes. Parece bastante injusto, y hasta poco ético que los países que tienen más recursos se aprovechen de esta situación y vayan a “cazar” médicos al continente más pobre y con más carencias en el área de la salud.

Ante este escenario la Organización Mundial de la Salud (OMS) creo una campaña que se llama “Trata, Educa y Retiene” para especializar a un mayor número de trabajadores en VIH-sida y, por otro lado, fortalecer los sistemas de salud nacionales y ayudar a unos 60 países a diseñar estrategias para retener a los trabajadores y hacer la emigración menos tentadora. Esto costará hasta 11.000 millones de euros en los próximos cinco años (del 2% al 5% del presupuesto de salud de los países afectados).

Comercio mundial más justo

Oxfam Internacional realizó un informe que se llama “La verdad sobre la ayuda 2006 – 2007” en el que se analizan los logros, fallos y carencias de la cooperación internacional durante los últimos cincuenta años.  Dentro del capítulo  que analiza el ámbito comercial el estudio detecta una paradoja preocupante: los países en desarrollo han aumentado su volumen de exportación pero ganan menos por culpa de las relaciones desiguales de intercambio, es decir el precio de las exportaciones comparado con el de las importaciones. Desde la década de los ochenta el precio del café ha caído cerca del 70%, un producto del que dependen más de veinticinco millones de familias en algunos de los países más pobres del mundo. Según las Naciones Unidas, las relaciones de intercambio para las exportaciones de materias primas de África fueron una quinta parte más bajas a finales de los años 90 que a principios de los 70.

Sin esta desigualdad la cuota de África en el comercio mundial de exportaciones habría sido casi el doble que la actual, que apenas alcanza un 2%. Países exportadores de materias primas se han visto notablemente perjudicados por la globalización, y así el continente africano ha visto “hundirse” su participación en comercio mundial. “El África subsahariana ha tenido que soportar la carga de problemas que los bajos precios llevan asociados. El deterioro de las relaciones de intercambio producido desde finales de los años 70, ha costado a la región el equivalente a 50 céntimos por cada dólar que recibe en concepto de ayuda” .
 
Mientras la teoría comercial predecía que los países pobres podían encontrar una vía al desarrollo a través de la integración y la globalización del comercio.  Finalmente la teoría es frustrada por la realidad y una vez más son los más ricos los beneficiados, la brecha ha crecido y hay muchos países que han quedado abajo “del barco del desarrollo”. Y estos no necesitan limosnas ni caridad de los países ricos, no necesitan que se les enseñe a desarrollarse, necesitan que se les de la oportunidad de desarrollarse, entregándole las herramientas y la formación necesarias para ello.

Eveline Herfkens, coordinadora  de la Campaña de Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, ejemplifico la necesidad de que los países del sur lleven la iniciativa de su desarrollo y tomen las medidas necesarias para salir de la pobreza en estas palabras: “Los países pobres deberían conducir el automóvil del desarrollo y nosotros, los ricos, ir sentados en el asiento trasero. Todo lo que deberíamos preguntar al conductor es si tiene carnet de conducir, si conoce las reglas básicas, y dejar que ellos lleven el volante sin que los pasajeros distraigan al conductor”